Fuerza Aérea Brasileña realiza entrenamiento inédito de guerra irregular

El Ejercicio Operacional Tápio movilizó a 700 militares y 42 aeronaves durante 16 días de entrenamiento.
Taciana Moury/Diálogo | 22 junio 2018

Capacitación y Desarrollo

Simulación del rescate de un tripulante derribado en un territorio hostil durante el Ejercicio Operacional Tápio, con utilización de varias aeronaves. (Foto: Sargento Segundo Bruno Batista, Fuerza Aérea Brasileña)

Se trata de una guerra irregular, en la que el conflicto no se produce entre Estados constituidos y sus respectivas fuerzas armadas, sino entre grupos insurgentes, paramilitares y de resistencia. El escenario, cuyas características se asemejan a las de las misiones de paz de las Naciones Unidas (ONU), fue creado por la Fuerza Aérea Brasileña (FAB) para llevar a cabo el Ejercicio Operacional (EXOP en portugués) Tápio.

Aeronaves de la Fuerza Aérea Brasileña en la pista del Ala 5, sede del EXOP Tápio, que reunió a 42 aeronaves de distintas divisiones. (Foto: Fuerza Aérea Brasileña)

La operación inédita efectuada entre abril y mayo de 2018 reunió durante 16 días a unos 700 militares pertenecientes a 21 escuadrones aéreos distintos. En el entrenamiento fueron utilizadas 42 aeronaves de diferentes divisiones de la FAB: cazas, de ala giratoria, de transporte, de búsqueda y salvamento y de reconocimiento. Entre ellas, los C-130 Hércules; C-105 Amazonas; SC-105 Amazonas SAR; C-95 Bandeirante; E-99; A-1 AMX y A-29 Super Tucano, además de los helicópteros H-36 Caracal; MI-35 AH-2 Sabre y H-60L Black Hawk. Los aparatos volaron en conjunto durante 1200 horas.

El ejercicio se realizó en el Ala 5, en Campo Grande, Mato Grosso do Sul, región centro-occidental de Brasil. De acuerdo con el Coronel Aviador de la FAB André Luiz Alves Ferreira, codirector del ejercicio y jefe de la División de Control de Preparación Operacional del Comando de Preparación (COMPREP), la elección de la unidad como sede de la primera edición del Tápio no fue casualidad. “El Ala 5 es versátil y posee organizaciones capaces de desempeñar ejercicios de búsqueda y salvamento, defensa aérea, transporte aéreo logístico y participación en operaciones especiales”, indicó a Diálogo el Cnel. André Luiz. “Además, las condiciones meteorológicas de la región son favorables en esa época del año y es una zona geográfica que posee características adecuadas para ejecutar el ejercicio”.

El Cnel. André Luiz también señaló que la operación tuvo como objetivo adiestrar a los escuadrones aéreos y a las unidades de infantería en ejercicios combinados. “El enfoque fue la realización de un entrenamiento amplio y racional, basado en un escenario de utilización realista y actual. La capacitación resultará útil ante la eventualidad de que la FAB sea llamada a participar en misiones de paz de la ONU”, destacó.

Además de los militares de la FAB, en el EXOP Tápio participaron cuatro integrantes del Ejército Brasileño y cuatro de la Marina de Brasil. Los militares participaron como guías aéreas avanzadas, es decir, coordinadores de ataques aéreos sobre blancos de oportunidad en un área definida. “Se trató de una excelente oportunidad para ejecutar operaciones conjuntas, mediante el aprovechamiento de un ejercicio bajo el control de la FAB”, reveló el Cnel. André Luiz.

Operaciones aéreas combinadas

Los escuadrones aéreos y las unidades de infantería participaron en los ejercicios más importantes de la Fuerza Aérea. Realizaron misiones de apoyo aéreo cercano, control aéreo avanzado, escolta, reconocimiento aéreo, infiltración y extracción aérea, búsqueda y salvamento en combate, evacuación aeromédica, asalto aeroterrestre y defensa antiaérea, entre otras.

“Comenzamos con algunas orientaciones en el campo doctrinario, con el objetivo de uniformizar conceptos operacionales importantes, orientados a los vuelos en sí. Las operaciones aéreas se llevaron a cabo a partir del segundo día y la complejidad aumentó en forma gradual según lo planificado, hasta llegar a vuelos en grupo, término utilizado para designar a las operaciones aéreas combinadas (COMAO en inglés)”, aseguró el Cnel. André Luiz.

La aeronave SC-105, del Escuadrón Pelícano, participó en 17 de las 384 misiones que realizó la unidad aérea durante el EXOP Tápio. (Foto: Sargento Segundo Bruno Batista, Fuerza Aérea Brasileña)

El General de División de la FAB Augusto Cesar Abreu dos Santos, director del ejercicio y comandante del Ala 5, declaró a la Agencia Fuerza Aérea que el gran beneficio del Tápio fue la realización de las COMAO. “Se trata de varias aeronaves, alrededor de 20, que despegan juntas para cumplir determinados objetivos y su coordinación es bastante compleja e importante. Tuvimos éxito en más del 90 por ciento de los escenarios simulados que entrenamos”.

La calidad del adiestramiento beneficia a los escuadrones

“Un ejercicio que involucre la participación conjunta de 26 escuadrones no es algo que suceda siempre, por lo que el intercambio de experiencias y las lecciones aprendidas durante la ejecución de las misiones nos ayudan a crecer desde el punto de vista operacional”, puntualizó el Teniente Coronel Aviador de la FAB Luciano Antônio Marchiorato Dobignies, comandante del Segundo Escuadrón del Décimo Grupo de Aviación. “El ejercicio Tápio añadió avances doctrinarios y operacionales a las unidades participantes”, agregó.

El Escuadrón Pelícano tiene su sede en el Ala 5 y participó en el EXOP Tápio con alrededor de 100 militares, casi la totalidad de su efectivo de 130 militares. El equipo realizó 384 misiones, la mayoría de búsqueda y salvamento en combate y de apoyo aéreo cercano, que constituyen la especialidad de la unidad aérea. De estas, 17 misiones estuvieron a cargo del SC-105, una aeronave configurada para misiones de búsqueda y salvamento. “También participamos en la coordinación general del ejercicio, en especial en la planificación de las misiones de búsqueda y salvamento en combate y en tareas de atención prehospitalaria táctica, que desempeñaron los rescatistas”, explicó a Diálogo el Tte. Cnel. Marchiorato.

La función del Escuadrón Pelícano durante Tápio era auxiliar en el rescate de un tripulante derribado en territorio hostil, labor que por lo general involucra a dos helicópteros tripulados por un equipo responsable de realizar el abordaje y dispensar la atención a la víctima, y de dos a cuatro aeronaves de ala giratoria AH-2 Sabre; o de ala fija, A-29, que escoltan a los helicópteros. “El despegue de las aeronaves fueron coordinadas para que los helicópteros estuvieran siempre protegidos contra las amenazas en tierra. El SC-105 volaba alto para quedar lejos del alcance de las amenazas y efectuaba la actualización de la situación general del terreno y de las condiciones del evasor, gracias a sistemas electroópticos del radar y del sistema de localización personal. La misión tenía éxito cuando se lograba el rescate del evasor y todas las aeronaves regresaban a salvo”, explicó el Tte. Cnel. Marchiorato.

Objetivos alcanzados

El Cnel. André Luiz consideró que la primera edición del adiestramiento cumplió con los objetivos estipulados. “Uniformizamos la doctrina ya concebida, adiestramos a los tripulantes en todas las operaciones de fuerza aérea previstas y recopilamos distintas lecciones que serán importantes para la ejecución de futuros ejercicios”.

Además de Tápio, el COMPREP planificó otros dos ejercicios operacionales importantes de guerra convencional: el Tínia, concebido para realizarse en un ambiente de ejecución terrestre, y el Caríbidis, en un ambiente táctico marítimo. “La idea es realizar cada año dos de esos tres EXOP, que se definirán de acuerdo con las intenciones del comando, producto de un análisis preliminar de las prioridades y necesidades de adiestramiento”, puntualizó el Cnel. André Luiz.

Compartir
Comentarios:
Le Gusta la Historia? Si 5
Cargando las Conversaciones