Con la mira en el Caribe

The Inter-American Defense College’s Golden Age

Por Dialogo
outubro 22, 2012


Matizada de verde, dorado y azul, como una clásica postal del Caribe, San Cristóbal y Nieves cautiva a miles de turistas de todas partes del mundo.

Al igual que otras islas caribeñas, sus cálidas aguas y despampanantes vistas crean un paraíso tropical que, sin embargo, no resulta inmune al asedio del narcotráfico, el crimen organizado transnacional, la violencia juvenil, el tráfico de personas, y la posesión ilegal de armas de fuego, entre otros delitos.

El azote de estos males no solo cuesta miles de vidas cada año, sino que pone en peligro al turismo, la piedra angular de muchas de las economías caribeñas. Para edificar un frente único contra este problema común, en diciembre de 2011 líderes de defensa y seguridad de 17 países se dieron cita en la isla caribeña durante la Conferencia de Seguridad de las Naciones del Caribe (CANSEC 2012, por sus siglas en inglés).

El evento anual, auspiciado por el Comando Sur de los Estados Unidos (SOUTHCOM) y por la Fuerza de Defensa de San Cristóbal y Nieves, se centró en generar ideas y fórmulas para utilizar eficazmente los recursos existentes en la región y compartir información en dos campos fundamentales: el combate contra el narcotráfico y el crimen organizado internacional, y el apoyo en situaciones de desastres.

“Desde mi punto de vista, creo que lo más importante que debemos hacer es estar conscientes de las capacidades que tenemos ahora y, con esas capacidades, determinar qué podemos hacer para mejorar nuestros problemas de seguridad colectivos”, afirmó en su discurso inaugural el General Douglas Fraser, comandante de SOUTHCOM.

Esta prioridad, dijo, resulta clave en momentos en que los índices de violencia en el hemisferio occidental son alarmantes. El General Fraser citó que, tan solo en Honduras, en el año 2011 se produjeron 82 homicidios por cada 100.000 habitantes. “Los Estados Unidos tienen en general cinco por cada 100.000, pero hay ciudades de nuestro país donde esa cifra oscila entre los 40 y 50. Y eso está directamente relacionado con los mismos problemas que ustedes enfrentan aquí, el crimen organizado y el impacto que tiene en nuestras ciudades y en la población”, agregó.

Durante las sesiones de la conferencia, los participantes coincidieron en que el Caribe está siendo testigo de un cambio progresivo en las rutas del narcotráfico. Arrinconados por el combate frontal contra los carteles de la droga en países como Colombia y México, los delincuentes están regresando a la región en lo que algunos bautizan como “efecto cucaracha”.

De acuerdo con el Vicealmirante Homero Lajara Solá, Viceministro de las Fuerzas Armadas de la República Dominicana, además de las amenazas tradicionales, las fuerzas militares y de policía de su país están teniendo que lidiar con un fenómeno nuevo para ellos, el sicariato, que está haciendo mella en las raíces de la sociedad. “No estábamos preparados para ese tipo de situación de que vengan sicarios [asesinos a sueldo] a cumplir encargos, principalmente por asuntos de narcotráfico, que es el eje donde gira todo el crimen. El 95% de los delitos están ligados al narcotráfico”, dijo.

Realidades como esta y la de otras naciones como Trinidad y Tobago, donde en el mes de agosto de 2011 se produjeron 11 asesinatos en cuatro días, explican por qué se ha ido diluyendo la línea precisa que antes servía de frontera entre el papel de los militares y las fuerzas del orden en el Caribe, Centro y Sudamérica.

El tema, que salió a relucir una vez más en CANSEC 2012, fue abordado entre otros altos líderes militares, como por el General de Brigada Rocky Meade, Jefe Adjunto de la Fuerza de Defensa de Jamaica. Meade explicó que, en el caso de su país, existen ya dos instrumentos legales que autorizan la participación de las fuerzas armadas en tareas de lucha contra el narcotráfico, asistencia en casos de desastres naturales y otras. “En Jamaica trabajamos muy de cerca con la Policía. Proporcionamos los recursos que la policía no tiene: recursos marítimos, recursos aéreos y recursos humanos extra”, comentó.

Conexión caribeña

Ante la irrefutable amenaza hemisférica, el trabajo conjunto entre los países y las organizaciones de la región resulta indispensable para sacar partido de los recursos y la información existente. En ese sentido, los organizadores de CANSEC 2012 tomaron la iniciativa de reunir en un mismo evento a varios de los organismos empeñados en proteger a la región.

Representantes de la Agencia de Implementación para el Delito y la Seguridad de la Comunidad Caribeña, de la Iniciativa de Seguridad de la Cuenca del Caribe (CBSI, por sus siglas en inglés), de la Junta Interamericana de Defensa y del Sistema de Seguridad Regional tomaron parte de las discusiones y mostraron su voluntad de trabajar en conjunto.

Makila James, directora de la Oficina de Asuntos del Caribe del Departamento de Estado de los EE. UU., explicó que los países miembros de CBSI, trabajan juntos en tres prioridades estratégicas: reducir de forma sustancial el tráfico ilícito en el Caribe, promover la seguridad pública y fomentar la justicia social. Creada en mayo de 2010, CBSI es una organización que surgió como resultado del diálogo entre los EE. UU. y países caribeños.

En su discurso, James insistió en que la solución de estos problemas requiere de un enfoque holístico. Más allá del entrenamiento de militares y policías, de las lachas patrulleras y los radares, el mal hay que atacarlo desde la raíz. Es preciso, dijo, generar alternativas para que la juventud, la población más susceptible a la influencia del narcotráfico, pueda ver un futuro más allá de las drogas y las bandas criminales como estilo de vida.

APAN, la Red de Acceso a Todos los Socios

La Junta Interamericana de Defensa (IADB, por sus siglas en inglés) también ofreció sus capacidades para contribuir al establecimiento de un marco regional de intercambio de información. El Teniente General Guy Thibault, su presidente, se refirió en específico a la importancia de identificar los vacíos de información que existen en el ámbito de la asistencia humanitaria y ayuda en casos de desastre y apuntó al uso de la Red de Acceso a Todos los Socios (APAN, por sus siglas en inglés) como un mecanismo probado.

APAN, una red social creada por el Departamento de Defensa de los EE. UU., fue decisiva en la coordinación de las diferentes agencias y organizaciones gubernamentales y no gubernamentales que aportaron ayuda durante el terremoto de Haití, en enero de 2010.

Durante las sesiones del evento, SOUTHCOM presentó una herramienta similar, que se encuentra en etapa de prueba: el Sistema de Integración Colaborativa de Sensores e Información (CSII, por sus siglas en inglés). Basado en la Internet, CSII constituye una red no clasificada de intercambio de datos cuyo propósito es acopiar en un sitio único los datos de radares y sensores instalados en distintos países de la región, para ser utilizados de forma común. Hasta el momento, la República Dominicana y Jamaica están enviando señales a CSII, un proyecto liderado por SOUTHCOM en alianza con CBSI.

Esta y otras propuestas presentadas en CANSEC, así como los debates e incluso las conversaciones informales entre hombres y mujeres que toman decisiones trascendentales en materia de seguridad y defensa del Caribe, demostraron que a pesar de las diferencias de idiomas y culturas los países de la región pueden dialogar entre sí y trazar estrategias regionales. Se trata, como dijo el General Fraser, de unir todas las piezas del rompecabezas para lograr una imagen completa y clara, imprescindible para parar en seco al enemigo común.

“Si nos remontamos a los años setenta y ochenta, aproximadamente el 30 por ciento de todo el flujo de cocaína pasaba por esta región. Ahora esa cifra es de un poco menos del 10 por ciento. Por lo tanto, nuestro objetivo colectivo, al menos el mío, es que al ejercer presión sobre los traficantes en otras partes de la región, no puedan regresar aquí”, dijo.



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