Soldados y policías peruanos rescatan a niños y familias de Sendero Luminoso

Peruvian Soldiers, Police Rescue Children and Families from the Shining Path

Por Dialogo
setembro 08, 2015




Las Fuerzas Armadas de Perú y la Policía Nacional colaboraron para rescatar a 54 personas, incluidos 34 niños, de “campos de producción” controlados por el grupo terrorista Sendero Luminoso en la región del Valle de los Ríos Apurímac, Ene y Mantaro (VRAEM).

Durante dos operaciones de rescate separadas, que se realizaron en la región de Junín de la provincia de ​​San Martín de Pangoa a finales de julio, soldados y oficiales de policía allanaron campamentos en donde el Sendero Luminoso retenía a mujeres y niños que habían secuestrado de los pueblos de Puerto Ocopa, Shima y Santaro. Algunas de las mujeres habían sido violadas desde que tenían tan solo 12 años, y las que quedaron embarazadas tuvieron bebés que crecieron en el campamento terrorista, informó el viceministro de Defensa Iván Vega Loncharich.

“Algunos jóvenes de incluso 12 y 13 años han sido secuestrados por el camarada José para unirse al Sendero Luminoso”, comentó el jefe de la Dirección contra el Terrorismo de Perú, General José Baella, refiriéndose al alias utilizado por un operario del Sendero Luminoso. “Este criminal será acusado por las autoridades de trata de seres humanos”.

Si bien el mayor de los 34 niños rescatados tiene 14 años, víctimas de todas las edades fueron obligadas a trabajar en granjas del Sendero Luminoso y a preparar comida para los terroristas. Algunas fueron adoctrinadas en la ideología del grupo, mientras que otras fueron obligadas a convertirse en sicarios; algunas víctimas habían estado secuestradas por décadas.

“Una mujer nos dijo que llevaba 30 años cautiva”, destacó el General Baella.

Con el rescate de las 54 personas, las fuerzas de seguridad han liberado a 70 de campamentos del Sendero Luminoso desde el 1 de enero.

El Sendero Luminoso ataca a grupo indígena


La mayoría de las víctimas rescatadas por las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional a finales de julio son miembros del grupo indígena Asháninka.

El Sendero Luminoso recluta por la fuerza a personas de comunidades nativas para apoyar los proyectos criminales del grupo terrorista —tales como cultivar y procesar cosechas ilegales de coca y transportar cocaína— explicó Jaime Raúl Castro Contreras, investigador y analista de seguridad en la Universidad de San Martín de Porres en Lima.

“El Sendero Luminoso está forzando a la gente en la zona a realizar trabajo no específico para esas comunidades. Estas personas que viven en el bosque participan en la agricultura. [El Sendero Luminoso] los [a los cautivos indígenas] obliga a desarrollar actividades de plantación y transferir productos ilegales, los cuales violan los derechos humanos y la libertad de elección...[su] principal objetivo es el narcotráfico; su ideología es solamente simbolismo sin ningún significado o importancia. Simplemente estamos enfrentándonos a suministros de drogas y actividades de comercio extranjero ilegales e ilícitas”.

La organización secuestra a muchas de sus víctimas en el VRAEM porque allí opera una gran parte de su negocio de drogas; de hecho, la zona contiene los mayores cultivos de coca y laboratorios ilegales para la producción de base de coca y clorhidrato de cocaína del mundo, según las Naciones Unidas (ONU). Allí, el Sendero Luminoso y otras organizaciones narcotraficantes producen más de 200 toneladas anuales de cocaína.

Fuerzas de seguridad combaten el Sendero Luminoso


Como consecuencia de operaciones exitosas por parte del ejército y otras fuerzas de seguridad, el Sendero Luminoso se ha visto muy debilitado.

Durante la Conferencia Sudamericana de Defensa, celebrada en Asunción, Paraguay del 18 al 21 de agosto, el Almirante Jorge Moscoso Flores, jefe de la Junta de Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Perú, comentó a Diálogo
que “Sendero Luminoso no es una amenaza para el estado peruano, porque sus restos están sustancialmente mermados. Son una pandilla criminal que utiliza su ideología para relacionarse con la comunidad. Los oprimen y los explotan para su propio beneficio... nosotros [los militares] tenemos que ser inteligentes para avanzar a fin de asfixiarlos, mermarlos más para que la población continúe rechazándolos”.

La organización lanzó una rebelión armada en Perú en 1980, atacando a fuerzas gubernamentales y a civiles con el objetivo de reemplazar la democracia del país. En 1992, el gobierno logró una victoria importante contra la agrupación cuando la Policía Nacional capturó al líder del Sendero Luminoso, Abimael Guzmán
Reynoso. Desde esa captura, las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional han continuado sometiendo al grupo terrorista, arrestando o ultimando a líderes y desmantelando grupos de Sendero Luminoso en diversas partes del país.

Aunque Sendero Luminoso posee una fracción de la fuerza que tuvo alguna vez, las fuerzas de seguridad permanecen alertas.

“El ejército continuará luchando contra el Sendero Luminoso con todo su poder”, indicó Castro Contreras. “El ejército también intentará cambiar su estrategia según sus propias circunstancias. Comprenden que no pueden actuar con estrategias rígidas. No es lo mismo moverse en zonas urbanas que en el medio de la jungla, ríos y montañas, donde el entorno es hostil”.
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