Narcos contaminan y deforestan valle cocalero peruano

Guatemalan army to expel drug dealers from park

Por Dialogo
agosto 25, 2010


Ríos contaminados y deforestación creciente son la secuela del narcotráfico en el principal valle cocalero en la selva del sudeste de Perú, sometido a control militar por la presencia de remanentes de la guerrilla Sendero Luminoso.

El panorama es preocupante debido a que cada año de 7.400 a 8.000 hectáreas son degradadas por los narcotraficantes en el Valle de los Ríos Ene y Apurímac (VRAE), sobre 34.072 Km2 en la ceja de selva de cuatro departamentos del centro y sur del país, afirmaron las autoridades.

“Se están perdiendo especies de fauna y flora de gran valor económico”, dijo Fernán Valer, secretario de un plan estatal que busca impulsar cultivos alternativos en el VRAE en reemplazo de la hoja de coca, materia prima para elaborar cocaína, en charla con la prensa extranjera, que asistió por invitación gubernamental a esta zona del país.

El problema se acentúa porque sustancias químicas como ácido sulfúrico, amoníaco, entre otros usados para elaborar la droga, son vertidos en las fuentes de agua y ríos de la región, precisó el funcionario en Pichari, distrito del VRAE en el departamento de Ayacucho.

Esta contaminación, señaló Valer, ha incrementado las enfermedades entre los pueblos de ese amplio valle, como anemia, hepatitis, fiebre tifoidea y otras que afectan especialmente a los niños de la etnia amazónica asháninka que habitan la región.

Los cocales en el VRAE han saltado de 14.300 hectáreas que había en 2003 a 17.486 hectáreas el año pasado, lo que constituye un aumento de 455 hectáreas de cultivo de coca por año, refirió Valer en base a datos de la oficina de drogas de las Naciones Unidas.

En los últimos tiempos los traficantes han echado mano al “uso de agroquímicos y fitohormonas” que modifican las hojas de coca para darles más resistencia contra las plagas y enfermedades y también para obtener hasta cuatro cosechas de coca al año, señaló Valer.

Se estima que Perú tiene una producción de 304 toneladas anuales de cocaína, lo que lo ubica en el segundo lugar después de Colombia.

“El 76% de esa droga proviene del VRAE que ha generado una economía subterránea que significa un movimiento de 880 millones de dólares anuales”, subrayó Valer.

En el VRAE viven 330.000 personas dedicados a la actividad agrícola pero “lo triste es que un porcentaje bastante alto de esa población orienta sus quehaceres a la siembra de la coca”, admitió el funcionario estatal.

“Todos somos conscientes que la lacra del narcotráfico tiene que ser erradicada por la razón de la fuerza o la fuerza de la razón”, sostuvo Valer. “Las fuerzas armadas permiten dar confianza a la población y ajustarle las clavijas al narcotráfico que mantiene una alianza con Sendero Luminoso para sembrar el caos”, agregó.

Narcoterrorista es el vocablo acuñado por el gobierno para definir a la alianza entre narcotraficantes y los grupos considerados rezagos de la guerrilla maoísta Sendero Luminoso y que tienen como uno de sus refugios la selva del VRAE.



Share