La Armada Nacional de Colombia neutraliza otro semisumergible dedicado al narcotráfico

Por Dialogo
maio 25, 2016





En lo que va de este año, la Armada Nacional de Colombia ha incautado cuatro semisumergibles que iban a ser utilizados para el tráfico de estupefacientes hacia el exterior. El último artefacto incautado, que tenía 14 m de largo y 3 m de ancho y podía transportar cuatro toneladas de narcóticos, fue encontrado el 13 de mayo en la ciudad de Candelilla de la Mar, en el departamento de Nariño.

El artefacto, que estaba dotado con un motor diésel y se presume que estaría listo para usarse en los próximos días, fue incautado junto con 900 kg de clorhidrato de cocaína que estaban en su interior. Cuarenta y ocho horas después, la Armada Nacional destruyó otro semisumergible que había sido encontrado en un estero del río Timba en el municipio de Tumaco, departamento de Nariño. Miembros del Servicio Naval Nacional también detuvieron a seis sospechosos que presuntamente construyeron el aparato.

Estas dos incautaciones se produjeron unas seis semanas después de que la Armada confiscara un semisumergible que estaba en la etapa final de construcción, el 3 de abril. La nave, de 15 m de largo y 3 m de ancho tenía capacidad para transportar dos toneladas de drogas una vez que el motor hubiera sido instalado.

Casi al mismo tiempo, la Armada incautó más de una tonelada de clorhidrato de cocaína y tres lanchas que contenían 20 bultos con 402 paquetes de drogas en una ubicación no divulgada. Además, las fuerzas del Servicio Naval Nacional encontraron un punto de entrega ilegal con 657 paquetes de drogas y 35 contenedores con 1.120 galones de combustible en un área de espesa vegetación.

El primer semisumergible del año fue encontrado el 1 de marzo a unas 250 millas náuticas al oeste de la frontera entre Colombia y Ecuador. La Armada Nacional logró en esa ocasión la incautación de 5.824 kg de clorhidrato de cocaína y la captura de tres tripulantes de nacionalidad colombiana y uno de nacionalidad mexicana. La incautación de cada 1.000 kg de clorhidrato de cocaína por parte del Ejército o agentes de la ley evita que cerca de US$32 millones ingresen a las arcas de las organizaciones dedicadas al narcotráfico, producto de la venta de la sustancia ilícita en el mercado internacional.

“Inspecciones, patrullaje estratégico, obtención y depuración de información y planeación, entre muchos otros pasos son necesarios para lograr una operación de neutralización de un semisumergible”, dijo el Capitán de Fragata Pedro Prada, Comandante de Guardacostas del Pacífico, quien añadió que la incautación de semisumergiles requiere un trabajo de inteligencia de varios meses.

Por lo general, los semisumergibles tienen una tripulación de cuatro personas: el ayudante de navegación, el encargado de máquinas y motores, el que vigila la carga y el llamado “capitán”, quien conoce la ruta de la nave. El “capitán” obtiene una ganancia de US$25.000 por viaje, pero los demás tripulantes obtienen un aproximado de US$5.000, según la Armada Nacional.

¿Qué es un semisumergible?


El semisumergible, también conocido como “narcosubmarino”, es un vehículo marino ilegal diseñado artesanalmente para el narcotráfico. Viajan a una velocidad de 5 a 7 nudos, tienen capacidad de carga de hasta 15 toneladas, funcionan con uno o dos motores, y por lo general albergan una tripulación de 4 personas que deben pasar una o dos semanas dentro de la nave para recorrer el trayecto de 3.000 a 3.500 millas hasta México o Estados Unidos. Menos de una cuarta parte de esas naves queda expuesta en la superficie, van a ras del agua, de allí proviene su nombre.

Desde inicios de la década de 1990, cuando se realizó la primera incautación de un semisumergible, las técnicas de fabricación han ido mejorando para aumentar la capacidad de carga. El cuerpo de la nave es una lancha corriente, recubierta con fibra de vidrio. La cubierta es oscura para camuflarse en el mar y tiene una textura corrugada para facilitar el desembarco de la droga. En la cubierta sobresale una cabina pequeña para visibilidad de la tripulación y algunos tubos para la circulación del aire.

El costo de los semisumergibles oscila entre US$500.000 y US$1.000.000, de acuerdo con la Armada Nacional. La construcción demora de 30 a 45 días en fábricas improvisadas que pueden fabricar incluso 3 semisumergibles al mismo tiempo y se emplea la mano de obra de 30 hombres.

“Por lo general, la construcción se realiza a algunos kilómetros de la costa, para dificultar su localización”, dijo el Cap. de Fragata Prada. “Hemos realizado varios hallazgos [de semisumergibles] en el Parque Nacional Natural Saquianga y en otras zonas de espesa vegetación y vías de acceso limitadas”.

La construcción de un submarino propiamente dicho, capaz de navegar bajo la superficie del mar, requiere una inversión mucho mayor, materiales especializados y mano de obra experta. “Es demasiado engorroso y sumamente indiscreto para [los narcotraficantes]”, explicó el Cap. de Fragata Prada. “Por eso la alternativa son estos artefactos que, aunque son considerablemente más pequeños que un submarino, pueden cargar cinco veces más peso que una lancha corriente”.

Semisumergibles, un invento del narcotráfico


La fabricación de los semisumergibles comenzó en la década de 1990 durante el auge del narcotráfico, cuando los carteles de la droga estaban en su punto más alto. Se iniciaron como una alternativa para contrabandear droga de Colombia a Estados Unidos o México. En ese entonces el transporte aéreo comenzaba a estar fuertemente vigilado por las autoridades de estos países y las lanchas rápidas generaban muchas pérdidas por el naufragio de las embarcaciones y por su fácil detección.

El primer semisumergible fue hallado en mayo de 1993 por la Armada de Colombia en la isla de Providencia. Tenía 6 m de largo y capacidad para transportar una tonelada de drogas. Un año después se encontró el segundo aparato de este tipo y desde entonces se han seguido encontrando estas embarcaciones ilegales a lo largo de las costas Atlántica y Pacífica del país. También se han se han realizado muchos hallazgos en altamar mediante la inspección aérea.

Desde 1993 las autoridades colombianas han incautado 91 semisumergibles que, en su mayoría, han sido destruidos de inmediato. En 2009 hubo un pico, con la neutralización de 20 artefactos, coincidiendo con la promulgación de la Ley 1311 de Semisumergibles de ese año. En 2015 las autoridades encontraron cinco artefactos, tanto en etapas avanzadas de fabricación como en altamar.

Cómo funcionan


En la Base Naval Bahía Málaga del departamento de Valle del Cauca reposan algunos semisumergibles hallados desde la década de 1990. Si bien el protocolo demanda la destrucción de los semisumergibles tan pronto como son hallados, los de esta Base Naval fueron conservados para su análisis.

En estos modelos, en la proa reposan uno o dos tanques de combustible, luego sigue el espacio de carga, la cabina de tripulación y el espacio de máquinas. Estas naves cuentan con un generador de electricidad para cargar las baterías que alimentan los equipos de comunicación y de ubicación. Los semisumergibles no tienen baño.

Hacia el año 2000, las autoridades comenzaron a hallar nuevos modelos. Si bien los semisumergibles son silenciosos, no dejan estela y son imposibles de detectar en el horizonte, son visibles desde el aire. Sin embargo, los narcotraficantes diseñaron un torpedo hueco que va lleno de una a cinco toneladas de cocaína y es remolcado por una lancha pesquera.

El torpedo tiene sistemas de lastre, es decir, puede introducir agua a las cámaras para perder flotabilidad y puede introducir aire para causar el efecto contrario. Además tiene un dispositivo de localización. También cuenta con un dispositivo de posicionamiento y puede sumergirse hasta 30 m de profundidad con un cable de acero de más de 200 m. Es también invisible desde el aire.

Uso de boyas por los narcotraficantes


Desde inicios de esta década, las autoridades han comenzado a encontrar semisumergibles no tripulados con cargas de una o dos toneladas de droga y boyas de alta tecnología para ser recuperados en el mar por los narcotraficantes. “Gran parte de la inteligencia que realizamos en la Armada está dirigida a localizar los lugares donde se están fabricando estas naves, para evitar su salida al mar, donde es difícil detectarlas”, dijo el Cap. de Fragata Prada. “Los hallazgos que realizamos incluyen semisumergibles y sumergibles tipo torpedo”.

La ruta más utilizada para la operación ilegal de estas naves es saliendo del Parque Saquianga, en el departamento de Nariño, hacia el sur para rodear las Islas Galápagos, hacia el Golfo de Tehuantepec en México. En algunas ocasiones, otro buque recibe los narcóticos en un área cercana en el mar, de acuerdo con el personal de Guardacostas del Pacífico de la Armada Nacional.

La parte legal


Aunque algunos semisumergibles se pueden utilizar para múltiples viajes, la mayoría son hundidos por los mismos narcotraficantes después de un viaje. Los buques también están equipados con válvulas para permitir que se llenen de agua y se hundan si son abordados por las autoridades.

Para combatir a los que tienen vínculos con estas embarcaciones, Colombia sancionó la Ley de Semisumergibles según la cual el uso, la construcción, la comercialización y/o la tenencia de semisumergibles o submarinos sin los debidos permisos es castigado con 6 a 12 años de prisión y una multa de 1.000 a 50.000 salarios mínimos legales mensuales vigentes (SMLMV), que actualmente son de US$228,59. Las circunstancias de agravación punitiva se presentan si la nave semisumergible o submarino es utilizado para almacenar, transportar o vender estupefacientes o insumos necesarios para su fabricación. La pena va de 8 a 14 años de cárcel con multas de hasta 70.0000 SMLMV.

Colombia tiene acuerdos de cooperación de seguridad con países de Centro, Norte y Sudamérica para ser más eficaz en la localización de estas unidades y la detención de traficantes de drogas.


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