El Caribe enfrenta una crisis sin precedentes de violencia y crimen organizado. La proliferación de armas, el control del narcotráfico y la influencia de redes criminales transnacionales, incrementan las tasas de homicidio en países como Jamaica, Guyana, Santa Lucía y Trinidad y Tobago. Según el informe Bandas del Caribe, publicado en julio por la Oficina de la Organización de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), esta región es un epicentro de violencia.
El informe señala que el aumento de la violencia está relacionado con el crecimiento de pandillas y organizaciones criminales, las cuales profundizan la corrupción y debilitan las instituciones, creando un clima de impunidad que favorece la expansión del crimen organizado. El narcotráfico es el principal motor detrás de esta violencia, afectando la estabilidad de los países caribeños.
La región es escenario de enfrentamientos entre grupos criminales locales y transnacionales, que se disputan el control de rutas estratégicas y se benefician de la fácil adquisición de armas. Según UNODC, la impunidad, la corrupción y la falta de transparencia, permiten a estas organizaciones operar a gran escala, conectando a Norteamérica, Sudamérica y Europa, en el tráfico de drogas y armas.
Organizaciones criminales colombianas y mexicanas juegan un papel importante en el tráfico de drogas en el Caribe. Colaboran con grupos locales mientras que las redes venezolanas controlan el tráfico de oro y contrabando en el Caribe holandés y Trinidad y Tobago, señaló en Internet InSight Crime, la organización dedicada al estudio del crimen organizado en Latinoamérica.
Desde la pandemia, la violencia con armas de fuego aumentó, especialmente entre jóvenes, detalla UNODC. En 2022, las Islas Turcas y Caicos, un punto clave en el tráfico de drogas, registraron un aumento del 100 por ciento de homicidios. Jamaica tuvo una tasa de 52,9 homicidios por cada 100 000 habitantes; Santa Lucía alcanzó 42,3; y Trinidad y Tobago y Guyana siguieron la tendencia, con el 22 por ciento y 36 por ciento respectivamente.
Frente a este desafío, la cooperación regional es clave. La Agencia de Implementación para el Crimen y la Seguridad de la Comunidad del Caribe, promueve respuestas colectivas entre los países miembros. Además, los Estados Unidos contribuyen significativamente a las operaciones de seguridad en la región, precisó el informe de la UNODC.
Guyana
Guyana ha sido, durante décadas, un punto clave para el narcotráfico sudamericano, dice el informe. En la frontera con Venezuela, grupos criminales venezolanos establecen alianzas con bandas locales guyaneses, para expandir sus operaciones en las áreas rurales de Guyana.
El 1.º de septiembre, las autoridades de Guyana incautaron más de 3600 kilogramos de cocaína en una selva cerca a la frontera con Venezuela, resguardados en búnkeres subterráneos cerca de una pista de aterrizaje ilegal en la Región Uno (Barima-Waini), informó la plataforma argentina Infobae. Con frecuencia, las autoridades encuentran submarinos improvisados en esa región.
Guyana fortalece sus capacidades para combatir al narcotráfico a través de diversos frentes, entre ellos mediante la Iniciativa de Seguridad de la Cuenca del Caribe (CBSI), una alianza de seguridad entre los EE. UU. y 13 países caribeños. Sin embargo, la falta de recursos, la corrupción y la complejidad de las redes criminales, continúan siendo grandes desafíos para el país, indica el informe de la UNODC.
“Si no se toman medidas urgentes para apoyar a estos países, podrían caer en una espiral mayor de violencia y crimen; desestabilizando aún más la región”, dijo a Diálogo el 28 de septiembre Jorge Serrano, experto en seguridad y miembro del equipo de asesores de la Comisión de Inteligencia del Congreso de Perú. “En el caso de Haití, el asesinato del presidente Jovenel Moïse a manos de grupos criminales y mercenarios extranjeros, es un claro ejemplo de lo que podría suceder”.
Trinidad y Tobago
Trinidad y Tobago es otro punto clave para el tráfico de cocaína y cannabis. Su cercanía a Venezuela y su ubicación fuera del cinturón de huracanes, facilitan la llegada de drogas desde Venezuela, Guyana y Surinam. Las drogas se redistribuyen en alta mar o en puertos; pero la vigilancia limitada y la escasa cooperación de Venezuela dificultan las incautaciones, abunda el informe de la UNODC.
Hasta el 26 de agosto de 2024, Trinidad y Tobago registró 413 homicidios, superando los 5 años anteriores. Con una tasa de 26 por cada 100 000 habitantes, supera a Colombia y México, y lastimosamente se proyecta que alcance los 635 asesinatos a fin de año, superando los 605 de 2022, reportó InSight Crime.
El ministro de Seguridad Nacional Fitzgerald Hinds declaró, el 11 de septiembre, que la violencia no solo aumenta al crimen organizado dentro del país, sino que también “afecta la economía y la cohesión social”. Añadió que Trinidad y Tobago “sigue enfrentando grandes desafíos para detectar e interceptar narcóticos”, reportó el diario Trinidad and Tobago Newsday.
“Los altos niveles de violencia que enfrentan estos países son alarmantes, dejándolos
vulnerables al crimen organizado. Este contexto representa un peligro aún mayor, ya que los gobiernos podrían ser cooptados por estas bandas o colapsar, al no poder controlar la creciente espiral de violencia,” dijo Serrano. “Si esto sucede, existe el riesgo que se conviertan en Estados criminales, como ocurre en Venezuela”.
“Venezuela se ha convertido en un “narcoestado”, apoyado por Cuba, Rusia e Irán”, continuó Serrano. “Estas naciones tienen intereses geoestratégicos para facilitar el tráfico de drogas y el lavado de dinero, y debilitar las capacidades sociales, económicas y militares de algunos países de la región, para promover el aumento de los flujos de drogas hacia los EE. UU. y Europa”.
En ese contexto, la Organización de Estados Americanos convocó un encuentro en la capital trinitense, Puerto España, del 10 al 12 de septiembre, para analizar estrategias contra el narcotráfico marítimo. Los expertos intercambiaron experiencias y mejores prácticas sobre el uso de embarcaciones sumergibles, y la relación entre el tráfico de drogas y armas, detalló Trinidad and Tobago Newsday.
“Para evitar que la espiral de violencia y el crimen organizado consuman a los países caribeños, es crucial que naciones más estables y desarrolladas, como los Estados Unidos y los países europeos, refuercen su apoyo a través de una mayor cooperación en materia de inteligencia y seguridad. La situación actual demanda una respuesta internacional coordinada y efectiva”, dijo Serrano.


