Venezuela: El portaviones del Kremlin

Rusia incrementa la cooperación militar con el régimen chavista para reclamar su papel de líder mundial.
Julieta Pelcastre/Diálogo | 31 enero 2019

Amenazas Transnacionales

Tanques de fabricación rusa desfilan en Caracas, Venezuela, para mostrar su fuerza represiva al pueblo en julio de 2018, dos meses después de la controversial reelección de Nicolás Maduro. (Foto: Federico Parra/AFP)

La Fuerza Armada Nacional Bolivariana busca repotenciar sus capacidades defensivas, mientras Venezuela pasa por una profunda crisis económica e institucional. Rusia, su aliado y socio, está dispuesto a equipar al país con nuevo armamento para ganar espacio militar en la región latinoamericana.

“El objetivo es mantener en el poder a cualquier costo al líder chavista Nicolás Maduro, para potenciar la influencia militar y económica del nuevo jugador en el hemisferio”, dijo a Diálogo Jorge Serrano Torres, analista en inteligencia estratégica y académico del Centro de Altos Estudios Nacionales del Perú. “La agenda social, democrática y de derechos humanos no interesa a estos dos países”.

La Armada Bolivariana indicó en un comunicado de prensa que “el reequipamiento representa un incremento sustancial en las capacidades defensivas de las unidades de Infantería de Marina destinadas a operaciones fluviales, en especial en las zonas fronterizas”. Serrano agregó que Rusia también está interesada en la cooperación técnico-militar a nivel operativo. 

Mensajes al hemisferio

Desde el 2000, el componente naval venezolano comenzó a recibir fuertes inversiones para incorporar embarcaciones, helicópteros, vehículos blindados, sistemas de comunicaciones, material de artillería, la modernización de sus dos submarinos y la expansión de su industria naval. Armar a Venezuela transmite claros mensajes a los países del hemisferio.

“El mensaje ruso es reclamar el papel de líder global. El venezolano va en dos sentidos: mostrar su capacidad para defenderse en caso de una agresión externa –aunque sabemos que ese escenario es difícil que suceda– y presentar a Rusia como su gran socio; es decir, Venezuela se convirtió en una puerta de entrada para que el país eslavo tenga un pie en el hemisferio”, comentó a Diálogo Yadira Gálvez Salvador, especialista en defensa y seguridad y académica de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Rusia es el principal proveedor de armamento militar de Venezuela. “A pesar del embargo de armas que tiene por parte de la comunidad internacional, Venezuela se mantiene como el principal importador latinoamericano de armamento”, aseguró Serrano.

Rusia ha provisto a las fuerzas militares venezolanas con fusiles, helicópteros de transporte, sistemas de misiles antiaéreos, tanques, vehículos, aviones de combate de última generación y buques de guerra. Además financió la construcción del centro de mantenimiento de helicópteros rusos que comenzó a operar en Venezuela en 2013 y la fábrica de fusiles Kalashnikov que está prevista comenzar a funcionar a fines del 2019. En su visita a Moscú en diciembre de 2018, Maduro firmó diversos contratos, entre ellos la compra de un sistema global de navegación por satélite y la atención, asistencia y reparación de equipos militares venezolanos por expertos rusos.

La policía antidisturbios de Venezuela se enfrentó a manifestantes antigubernamentales el 21 de enero de 2019, después de que un grupo de soldados se levantara en armas contra Nicolás Maduro. (Foto: Federico Parra/AFP)

Maduro dijo el 10 de enero de 2019 durante la juramentación de su segundo mandato (2019-2025) que en los próximos seis años incrementará el poder militar y la capacidad de su fuerza armada. “Un dirigente que arma a sus fuerzas militares en medio de la profunda crisis por la que pasa su país, una crisis humanitaria que no permite acceso a los básicos de alimentación, solo protege la seguridad del régimen [chavista] no de las personas”, destacó Gálvez.

Para proyectar su poderío militar en la región latinoamericana, en diciembre de 2018, Rusia envió a Venezuela dos bombarderos de la Fuerza Aérea. “Además, planea usar los puertos marítimos y aeródromos venezolanos para fortalecer las capacidades operativas de sus soldados”, comentó a Diálogo Luis Gómez, sociólogo y académico de la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM.

A diferencia de la relación entre Rusia y Venezuela, los Estados Unidos, junto a las fuerzas armadas de naciones amigas, llevan a cabo ejercicios multinacionales enfocados en asistencia humanitaria, interoperabilidad y seguridad de la región, como Ángel de los Andes y AMAZONLOG17. Gracias a estos entrenamientos, el Sistema de Cooperación de las Fuerzas Aéreas Americanas respondió con rapidez y eficiencia cuando Ecuador solicitó ayuda, luego de que un terremoto de magnitud 7,8 azotó al país el 16 de abril de 2016.​​​​​​​

Corrupción y autoritarismo

A partir de las sanciones económicas que los EE. UU. y la Unión Europea impusieron a Rusia, Venezuela se convirtió en una importante ficha para los rusos no solo en el ámbito militar sino económico. “Los vecinos latinoamericanos consideran que el hecho que una potencia apoye al régimen venezolano prolonga el régimen dictatorial que tiene al país sumido en la miseria, desnutrición, violencia e inseguridad, y permite que el crimen organizado y sus actividades conexas se profundicen en el país”, aseguró Gálvez.

Rusia ha otorgado millonarios préstamos a Venezuela a cambio de entregar los recursos del país. La economía venezolana dependiente del petróleo padece una severa crisis desde el 2010, bajo la presidencia de Hugo Chávez. Sin embargo, Maduro atribuye la crisis del país a las sanciones aplicadas. “La situación económica en la que cayó Venezuela es producto de la corrupción, mala gestión y políticas antidemocráticas del régimen de Nicolás Maduro. La ayuda rusa solo es un respiro para la dictadura venezolana”, manifestó Serrano.​​​​​​​ 

Tragedia humanitaria

Los países y organizaciones internacionales exhortan al régimen chavista a poner fin a las violaciones de los derechos humanos, respetar la autonomía de los poderes del Estado y asumir su responsabilidad por la grave crisis coyuntural y sectorial que vive el país para restablecer el orden. Argentina, Brasil, Canadá, Colombia, Perú, Paraguay y los Estados Unidos fueron los primeros Estados en no reconocer el nuevo mandato de Maduro y amenazar con terminar sus relaciones diplomáticas junto con la Organización de Estados Americanos, a raíz de la elección del 20 de mayo de 2018, impuesta mediante un proceso electoral carente de legitimidad. Solo cuatro Estados latinoamericanos acudieron a la toma de posesión de Maduro: Bolivia, Cuba, El Salvador y Nicaragua.

La actitud desafiante sin respeto al ordenamiento político y democrático de los Gobiernos ruso y venezolano ha impulsado la tragedia humanitaria del exilio de miles de venezolanos. “Ahora Venezuela es el principal foco de desestabilización política y de seguridad humana en Latinoamérica”, indicó Serrano. “Es el ‘portaviones ruso’ que facilita las operaciones ilegales de grupos subversivos y terroristas que podrían afectar la estabilidad social, política y económica de los demás países, e incluso la paz y la seguridad internacional”.

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