Médicos de Marina de EE. UU. se unen a misión en buque hospital brasileño en río Amazonas

Los médicos de los EE. UU. y de Brasil brindaron apoyo a poblaciones locales en la misión médica.
Contramaestre Primera Clase Byron C. Linder y Relaciones Públicas de las Fuerzas Navales del Comando Sur de los EE. UU. | 19 marzo 2019

Capacitación y Desarrollo

La Teniente Livia Laura, izquierda, y el Capitán de Fragata de la Marina de los EE. UU. Edmund Milder, derecha, examinan a una joven paciente durante una visita a la clínica médica Heraclio Emiliano Moda en Axinim, Brasil, el 6 de febrero de 2019. La visita marca la primera escala de una misión fluvial combinada de un mes de duración, a bordo del buque hospital clase Oswaldo Cruz, el NAsH Carlos Chagas (U 19) de la Marina de Brasil, para intercambiar conocimientos y prestar atención médica a comunidades aisladas a lo largo del río Amazonas. (Foto: Contramaestre Primera Clase de la Marina de los EE. UU. Byron C. Linder)

El 4 de febrero de 2019, el buque hospital NAsH Carlos Chagas (U 19) clase Oswaldo Cruz de la Marina de Brasil zarpó de Manaos, Brasil. Cuatro médicos de la Marina de los EE. UU. se embarcaron junto a sus homólogos de la Marina de Brasil y brindaron atención médica a diversas localidades de la costa del río Amazonas durante un mes.

El Capitán de Corbeta de la Marina de los EE. UU. John Roman examina a un joven paciente durante una visita a la clínica médica Heraclio Emiliano Moda, en Axinim, Brasil, el 6 de febrero de 2019. (Foto: Contramaestre Primera Clase de la Marina de los EE. UU. Byron C. Linder)

Veinte minutos después de haber partido, la diferencia entre el puerto de Manaos y el río Amazonas se hizo evidente. En las profundas aguas azules comenzaron a aparecer sectores más oscuros: sedimentos de grandes bancos de arena y la constante erosión de las márgenes del río. Aparecieron plantas flotantes de un verde brillante que destacaban en la corriente rica en minerales.

Troncos gruesos sin corteza flotan en el agua que pule su madera hasta alcanzar un brillo oscuro. Cuando el sol se oculta entre las nubes, la costa solo puede verse en la periferia, con el agua marrón que gana espacio y domina el paisaje.

Desde octubre de 2018, el Teniente de Navío de la Marina de Brasil Diego Abreu trabaja como oficial de cubierta y armas a bordo del Chagas. Es la cuarta misión de Abreu en el río Amazonas, un entorno de navegación muy cambiante y complejo. Como apoyo, Abreu cuenta con un equipo de 10 marineros de la Marina de Brasil, que usan instrumentación y vigilancia directa para mantener segura la navegación.

“El principal desafío son las limitaciones del área donde navegamos. A veces se aproxima algún buque y no tenemos la profundidad para hacernos a un lado”, comentó. “Esta vez vamos río arriba, contra la corriente. Tenemos que permanecer muy cerca de la selva, a veces peligrosa, pero tenemos que mantener la velocidad para cumplir con las escalas de nuestra misión”.

Si miramos desde el buque hacia la costa, vemos por qué esta maniobra es tan restringida: los brasileños que viven en la ribera pueden ser vistos cuando saludan al personalen cubierta. Según el Tte. de Nav. Abreu, esta disciplina de navegación requiere un entrenamiento especializado.

“Por lo general, nuestro entrenamiento se basa en la navegación marítima. En Manaos recibimos entrenamiento para navegar en ríos”, explicó.

El equipo del Tte. de Nav. Abreu rota entre la timonera, ubicada dos niveles arriba de la cubierta principal, y los sectores de proa y popa del buque. “En el puente trabajo con los departamentos de operaciones e ingeniería, aunque mi equipo se encarga por completo de las operaciones de cubierta”, dijo.

La tripulación utiliza cartas de navegación. Sin embargo, la información que contienen puede quedar desactualizada en cuestión de horas, lo que el Cap. de Nav. Abreu identificó como otro desafío. “Tomamos notas y las pasamos a otros buques que navegarán por el área. Pueden usar estas notas para una navegación más segura”, dijo.

Los restos naturales en el río como troncos y rocas son un peligro constante. En la noche, desde el puente un gran reflector ilumina el camino del Chagas, que, al no tener equipo sonar de navegación, emplea una sonda náutica para medir la profundidad. Y esta profundad cambia con rapidez, según el área del Amazonas en donde se encuentre el buque.

El Teniente de Navío John Sullivan y el Capitán de Corbeta Robert Lennon, dos de los cuatro médicos de la Marina de los EE. UU. a bordo del buque de la Marina de Brasil NAsH Carlos Chagas (U19), conversan con el Capitán de Navío de la Marina de Brasil Hilcelio Freitas, mientras el buque hospital clase Oswaldo Cruz comienza su travesía por el Amazonas para iniciar una misión humanitaria combinada de un mes de duración, el 4 de febrero de 2019. (Foto: Contramaestre Primera Clase de la Marina de los EE. UU. Byron C. Linder)

A pesar de los desafíos relativos a la navegación, el Chagas fue construido para operar como buque hospital de río. Su uso es exclusivo de la Marina de Brasil, que cuenta con una flota de cinco buques designados como tal.

El Capitán de Navío de la Marina de Brasil Hilcelio Freitas, comandante del Chagas, asumió el mando solo una semana antes de su partida desde Manaos. No obstante, su familiaridad con el buque data de 2010, cuando se desempeñaba como ingeniero jefe del Chagas, cargo que ocupó por dos años.

“Aprendí muchas cosas importantes sobre el buque mientras estuve aquí. Me puso muy contento saber que iba a volver a Manaos para ser su capitán”, expresó. “Es una misión muy importante, en donde ayudamos a los habitantes de estas comunidades. La gente necesita mucha ayuda de este tipo”.

El Cap. de Nav. Freitas destacó que la cubierta de vuelo del Chagas es una de sus principales competencias, pues puede emplearse en evacuaciones médicas de emergencia. “La capacidad de transporte nos ayuda a ser muy rápidos”, dijo. “Podemos brindar todo lo que otros buques sanitarios pueden, y aún más”.

El Capitán de Corbeta de la Marina de los EE. UU. Robert Lennon, líder del equipo de los EE. UU., concuerda en cierta medida con el Cap. de Nav. Freitas. Al haber participado en misiones consecutivas en Brasil a bordo de otro buque hospital en 2018, no tuvo reparos en elogiar las capacidades del Chagas.

“[El Cap. de Nav. Freitas] es modesto. Aquí tenemos mejor equipo: una máquina de rayos X nueva, una máquina de ultrasonido nueva. Este es un verdadero buque hospital”, dijo. “Es muy bueno ver esto, y la integración con la Marina de Brasil es excelente. Considero importante que podamos trabajar juntos y brindar esta asistencia humanitaria”.

El historial de Brasil como proveedor de ayuda humanitaria en comunidades del río Amazonas data del año 1949, indicó el Teniente de la Marina de Brasil Gilvan Martins, oficial médico general que realiza su pasantía en el buque. Por aquel entonces, la Marina de Brasil trabajaba en el trazado del recorrido del Amazonas y los marineros veían que los habitantes de las comunidades costeras necesitaban ayuda. El primer buque hospital clase Oswaldo Cruz no sería construido sino 35 años después, por lo cual estos barcos usaban los recursos que tenían a bordo.

“Estos buques les daban comida y los invitaban a bordo para que pudieran asearse y recibir atención básica. Tuvimos la oportunidad de hacer algo diferente. Creo que Brasil es uno de los primeros países en desarrollar este tipo de asistencia hospitalaria”, indicó. “Esta misión es un gran desafío, y por lo general algunas áreas son de muy difícil acceso. Como hay muchas enfermedades infecciosas en estas comunidades es algo muy bueno poder colaborar con esta ayuda”.

La Misión Fluvial Brasileña es un esfuerzo combinado entre las Fuerzas Navales del Comando Sur de los EE. UU. (NAVSO, en inglés) y el Noveno Distrito Naval de la Marina de Brasil, cuya misión es proporcionar ayuda a las poblaciones locales, generar interoperabilidad médica en apoyo de las misiones conjuntas humanitarias y de ayuda ante catástrofes, además de intercambiar conocimientos médicos. Esta es la tercera misión de este tipo y funciona como plataforma para ampliar las oportunidades de entrenamiento sobre medicina tropical en la Marina de los EE. UU., que se combina con un entrenamiento en el Instituto de Medicina Tropical de Manaos, seguido de una misión médica combinada en la cuenca del río Amazonas.

“En este tipo de misiones todas las partes se benefician”, dijo el Capitán de Navío de la Marina de los EE. UU. William Scouten, cirujano de flota de NAVSO. “Nosotros [la Marina de los EE. UU.] tenemos prácticas y escenarios que quizás no veríamos aquí en los Estados Unidos, y a los proveedores médicos brasileños más jóvenes se les brinda la oportunidad de recibir entrenamiento por oficiales médicos superiores y de usar equipos a los que, de otro modo, no podrían acceder”.

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