Incautación de armas insurgentes

Por Dialogo
abril 06, 2011


Ahora y más que antes, la ISAF y las fuerzas afganas están encontrando y retirando más armas insurgentes del campo de batalla, según indican informes operacionales provenientes de unidades del frente en Afganistán.

Oficiales manifiestan que la proliferación de hallazgos y artículos insurgentes es en parte intuitiva: La adición de unos 110.000 más de personal de fuerzas afganas y de la coalición en el año pasado han generado más oportunidades para encontrar armas ilícitas, materiales para la fabricación de bombas y drogas.

Otro desarrollo que impulsa esta tendencia – y que apoya la meta a largo plazo de que los afganos procuren su propia seguridad – es la creciente cantidad de denuncias realizadas por afganos civiles que están cansados – más que atemorizados – de los insurgentes.

Luego de permanecer relativamente bajos durante un año, las denuncias sobre armas encontradas y otros materiales insurgentes se aumentaron drásticamente en noviembre. De los casi 2.700 artículos descubiertos y reportados entre enero de 2010 y enero de 2011, se halló más de la mitad en los últimos cuatro meses, según datos de la Fuerza Internacional de Asistencia y Seguridad.

No obstante, oficiales de la ISAF son precavidos en cuanto a la importancia de los números, si bien dicen que la tendencia es obviamente ascendente.

Anomalías que han provenido de informes erróneos en el pasado sobre los alijos han evitado que los analistas realizaran varias comparaciones directas con años anteriores. Además, los datos inciertos sobre la cantidad de armas en Afganistán y la capacidad de los insurgentes de adquirir reemplazos para sus armas confiscadas enturbian aún más el panorama.

No obstante, anecdóticamente, no hay dudas de la importancia del volumen de armas incautadas en el campo de batalla y los informes provistos por los locales, lo que dificultará la tarea insurgente a medida que traten de reagruparse para una ofensiva en primavera.

Durante una de las semanas menos activas de febrero, las fuerzas afganas y de coalición hallaron 71 depósitos e incautaron 36 fusiles AK-47, 60 morteros, 60 misiles, más de 400 kilos de explosivos caseros, más de 23.000 rondas de municiones y cientos de otras armas y partes de armamento.

Luego el 1 de marzo, una operación de liderazgo afgano en Kandahar realizó la confiscación más importante en meses. Entre las armas encontradas había 17 ametralladoras antiaéreas, 200 rondas de fusiles sin retroceso, 200 rondas de morteros, tres artefactos explosivos improvisados listos para usarse y una autobomba cargada con 160 kilos de explosivos. Además, en la operación se recuperaron más de mil rondas de municiones para ametralladoras pesadas, más de 450 kilos de otros explosivos y materiales para fabricar explosivos, montones de otras armas y elementos para armar bombas.

Luego de tres días, en la provincia de Parwan, un informe hecho por un civil local a las tropas de ISAF los llevó a un alijo de 57 granadas propulsadas por misiles, 21 misiles, 15 cajas de municiones para armas de bajo calibre y 10 rondas de fusiles sin retroceso. En los últimos meses, estos datos han resultado significativos para degradar las capacidades insurgentes.

En Afganistán hubo 226 pistas y entregas de armas entre enero de 2010 y enero de 2011, lo que equivale a un 8 por ciento de los hallazgos. Las pistas otorgadas y entregas similares son casi rutinarias en algunas localidades, donde las fuerzas de coalición operan regularmente.

En una aldea de la provincia de Uruzgan, los habitantes locales brindaron pistas a las tropas de las Fuerzas Especiales de Estados Unidos, lo que propició cuatro incautaciones en poco más de un mes. Sólo el 6 de marzo, civiles afganos alertaron dos veces a patrullas de Fuerzas Especiales de EE.UU. – una en Uruzgan y otra en Kandahar – sobre la presencia de armas insurgentes.

“A mayor cantidad de armas descubiertas antes de la temporada de lucha, los combatientes serán menos efectivos una vez que regresen para recuperarlas y eventualmente para utilizarlas”, dijo un miembro de equipo de las Fuerzas Especiales de los EE.UU., luego de que un vecino guiara su patrulla hacia un alijo en Uruzgan a fines de febrero.

Aún hay que ver si estas incautaciones de armas afectarán significativamente las operaciones insurgentes, las cuales se estima que este mes resurgirán luego de un período de calma en invierno. No obstante, la ISAF considera, en cauto optimismo, que una gran cantidad de militantes regresarán de sus escondites de invierno y se darán con que sus armas ya no están, dificultando su capacidad de realizar ataques contra civiles afganos y fuerzas afganas y de coalición.

Los insurgentes que “vuelvan de sus escondites en Pakistán van a toparse con un entorno muy difícil y complicado”, declaró ante la prensa el General de Brigada Josef Blotz, portavoz de ISAF.



Share