Destacados: Una conversación con nuestros líderes

Una capacidad militar única

Los cinco comandos de apoyo de la FTC-Bravo trabajan en conjunto para lograr efectos estratégicos.
Geraldine Cook/Diálogo | 19 septiembre 2017

El Coronel del Ejército de los EE. UU. Keith McKinley, comandante de la Fuerza de Tarea Conjunta-Bravo, dijo a Diálogo que la fuerza de tarea tiene capacidades militares únicas para fomentar alianzas regionales. (Foto: Fuerza de Tarea Conjunta-Bravo)

Las capacidades militares únicas de la Fuerza de Tarea Conjunta-Bravo (FTC-Bravo), una fuerza de tarea subordinada al Comando Sur del Ejército de los EE. UU. ubicada en la Base Aérea Soto Cano, Honduras, están ahora bajo nuevo liderazgo. El Coronel del Ejército de los EE. UU. Keith McKinley asumió el mando de la FTC-Bravo el 10 de julio para dirigir sus cinco comandos de apoyo, ocho direcciones, personal diverso y muchos compromisos multinacionales.

El Cnel. McKinley trajo consigo los aprendizajes de experiencias pasadas, como su responsabilidad anterior como subjefe del Estado Mayor G3 para el Ejército de los EE. UU., en Camp Zama, Japón. Ahora, su objetivo principal es fomentar relaciones más sólidas entre los países amigos centroamericanos y la FTC-Bravo.

La fuerza de tarea está formada por un estado mayor conjunto y cinco comandos de apoyo a las misiones: el Primer Batallón, el 228.º Regimiento de Aviación, el 612.º Escuadrón de la Base Aérea, el Batallón de Apoyo Conjunto/Batallón de las Fuerzas del Ejército, las Fuerzas de Seguridad Conjuntas y un Elemento Médico. Es una base aérea avanzada que funciona en cualquier tipo de clima con capacidad C-5 de forma ininterrumpida; ofrece asistencia humanitaria y socorro en casos de desastre, realiza ejercicios multilaterales con países amigos de Centroamérica, sincroniza operaciones contra redes de amenazas transregionales y transnacionales (T3N por sus siglas en inglés), y desarrolla las capacidades de los países amigos para fomentar la cooperación y la seguridad regionales.

Después de dos meses de haber asumido su nueva responsabilidad, Diálogo conversó con el Cnel. McKinley sobre sus esfuerzos militares, ejercicios multilaterales, compromisos de alianzas y esfuerzos regionales para contrarrestar las T3N.

Diálogo: ¿Cuál es el objetivo de sus esfuerzos militares como el nuevo comandante de la FTC-Bravo?

Coronel Keith McKinley: En primer lugar, establecer relaciones. Lo que he aprendido durante el poco tiempo que me he desempeñado en esta responsabilidad es que las relaciones son fundamentales, y no solo con el Departamento de Defensa, sino también con los distintos organismos de los EE. UU. y, especialmente, con nuestros países amigos.

Diálogo: ¿Cuáles son sus metas particulares en el corto, mediano y largo plazo?

Cnel. McKinley: Inicialmente, establecer relaciones sólidas con nuestros países amigos y mantener el contacto con ellos. Por ejemplo, me reuní con el General Francisco Isaías Álvarez Urbina [jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas de Honduras] hace un par de semanas, y estaré próximamente en Guatemala. El objetivo es tener un entendimiento con todos los distintos líderes clave de Centroamérica. Además, queremos descubrir cómo la FTC-Bravo puede maximizar los recursos para ayudar a los principales socios a lograr sus objetivos en Centroamérica.

Diálogo: ¿Cómo lo preparó su experiencia anterior para este cargo? Además, ¿qué aprendizajes trajo consigo a este cargo, especialmente después de fungir como subjefe del Estado Mayor del Ejército de los EE. UU. en Japón?

Cnel. McKinley: Es algo interesante, dado que, durante los últimos tres años, he trabajado en el Comando del Pacífico de los EE. UU. (USPACOM, por sus siglas en inglés) y, antes, con las guerras, en el Comando Central de los EE. UU. (USCENTCOM, por sus siglas en inglés). Esta es mi primera misión en SOUTHCOM. Mi último trabajo en Japón y mi experiencia en el Naval War College fueron útiles para comprender y trabajar con un método más estratégico. Estamos organizados de manera táctica en la FTC-Bravo (helicópteros, fuerzas de seguridad, servicios médicos, bomberos) y mis trabajos anteriores me han enseñado cómo aprovechar esos recursos tácticos para lograr efectos estratégicos.

Aquí, en el terreno, debo comprender cuál es la visión del comandante de SOUTHCOM, el Almirante de la Armada de los EE. UU. Kurt W. Tidd, en el área de actuación, y luego sincronizar mis recursos tácticos para lograr efectos estratégicos. Creo que eso es lo que realmente aprendí en la Fuerza de Autodefensa Terrestre japonesa durante mi última misión. Los japoneses tienen una fuerza militar muy capaz, muy enfocada en la estrategia.

Diálogo: ¿Cuál es su mayor inquietud respecto a la seguridad en Centroamérica?

Cnel. McKinley: Serían las redes que plantean amenazas y que operan en Centroamérica. Lo que hemos visto al paso de los años es que las redes se están haciendo más fuertes. Y no se trata solo de drogas. Existen los carteles de la droga, que son peligrosos, pero también vemos áreas en las que descubrimos tráfico de personas, contrabando de armas, falsificación y otras áreas ilícitas en las que las redes que plantean amenazas están ampliando su influencia.

Diálogo: ¿Qué espera lograr con los países en el área de operaciones conjuntas de la FTC-Bravo, ya sea mediante ejercicios, acuerdos con líderes clave o cualquier otro intercambio?

Cnel. McKinley: Lo que espero lograr es un nivel mayor de sincronización e integración de fuerzas conjuntas en Centroamérica. Considero que SOUTHCOM es más fuerte cuando podemos sincronizar nuestras capacidades y recursos conjuntos. Por ejemplo, aquí en la Base Aérea Soto Cano, tenemos infantes de marina de los EE. UU. con capacidades únicas y perfectamente adaptadas. También tenemos helicópteros, logística y fuerzas de seguridad del Ejército. Incluso tenemos bomberos de la Fuerza Aérea de los EE. UU. El efecto que deseo lograr en Centroamérica es que todos aumentemos al máximo nuestras capacidades únicas para lograr efectos estratégicos.

Diálogo: ¿De qué manera ha servido para fortalecer la relación entre la fuerza de tarea y el Gobierno hondureño y sus ciudadanos el hecho de que la FTC-Bravo se ubique en la Base Aérea Soto Cano, Honduras, y haya estado ahí durante los últimos 33 años (desde 1984)?

Cnel. McKinley: La relación es fuerte por haberse fundamentado en la confianza al paso de los años. La última vez que estuve en Honduras fue en 1991, cuando estuve en la Guardia Nacional del Ejército y mi unidad vino a nuestra capacitación anual. Hicimos ejercicios con fuego real con la unidad de élite del Ejército hondureño, los Tesones, en las áreas de entrenamiento Zambrano. Recuerdo la estupenda relación entre los EE. UU. y los hondureños. Honduras es un gran socio, y tenemos muchas experiencias compartidas.

Diálogo: La FTC-Bravo está formada por el Estado Mayor Conjunto, las Fuerzas de Seguridad Conjuntas, el Batallón de Apoyo Conjunto/Fuerzas del Ejército, el Elemento Médico, el 612.º Escuadrón de la Base Aérea y el Primer Batallón del 228.º Regimiento de Aviación. ¿Cómo colaboran todas las unidades para cumplir la misión?

Cnel. McKinley: Volvemos a las capacidades. Por ejemplo, nuestra unidad médica cuenta con excelentes doctores, pero algunas de nuestras misiones médicas están en lugares distantes y, para llegar ahí, necesitan aviación; por lo tanto, nuestros helicópteros los llevan ahí. Después de aterrizar, necesitan seguridad; por lo tanto, nuestras fuerzas de seguridad conjuntas asegurarán a esos elementos. Para volver a surtirse, necesitan a nuestros elementos de la Fuerza Aérea. Somos sumamente únicos; las unidades son sumamente únicas con distintas culturas. Ni un solo elemento de la FTC-Bravo puede hacerlo todo; mantenemos un trabajo de equipo en todas nuestras operaciones.

Diálogo: La FTC-Bravo tiene relaciones estrechas con los países del Triángulo Norte [Guatemala, El Salvador y Honduras]. ¿Cómo puede usted cooperar con ellos en su lucha contra las T3N?

Cnel. McKinley: Trabajamos estrechamente con los equipos nacionales de cada embajada de los EE. UU. Por ejemplo, facilitamos reuniones a las que convocamos a la comunidad de interés y dialogamos con cada uno de nuestros equipos en cada país para conocer lo que ellos perciben, sus inquietudes y cómo programarán sus operaciones más importantes. Después colaboramos para identificar las necesidades de apoyo y encontrar soluciones.

Diálogo: ¿Cómo aprovecha los esfuerzos de los países amigos de SOUTHCOM para detener las T3N?

Cnel. McKinley: A partir de lo que he atestiguado durante mi poco tiempo en el mando, nuestros socios están trabajando muy bien en esta área. En el inicio de la primavera, el General de División de los EE. UU. Clarence K. K. Chinn, comandante general del Ejército Sur de los EE. UU., me invitó a ser miembro de la Conferencia de Líderes Regionales. En ese momento yo era el comandante entrante dado que aún estaba trabajando en Japón. Fue útil para mí observar y ver cuán bien estaban colaborando nuestros amigos. Algo que nos impresionó mucho fue que los países se estaban comunicando muy bien entre sí. De hecho, recuerdo a dos jefes de ejército que explicaron al público cómo colaboran y tienen el número telefónico de su contraparte, de modo que pueden hablar sobre la sincronización fronteriza.

Lo que veo especialmente en el Triángulo Norte es mucha colaboración. Se ha visto mucha colaboración actualmente con Panamá y Colombia, y se ha visto esto mismo en otras naciones de Centroamérica. Considero que donde SOUTHCOM puede apoyar verdaderamente y en donde nos hemos concentrado es en cómo nosotros, como Departamento de Defensa, podemos facilitar esas relaciones y esas alianzas.

Diálogo: ¿Cuál es su mensaje para la región como el nuevo comandante de la FTC-Bravo?

Cnel. McKinley: Nuestro mensaje para la región es que la FTC-Bravo es un aliado confiable al que se puede acudir en Centroamérica. Esperamos ansiosamente colaborar con nuestros países amigos para atender las actuales amenazas que enfrenta la seguridad nacional de todos nuestros países.

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