Un Peligro en Ciernes

La mafia del Dragón Rojo, que se oculta detrás de un código secreto milenario y se comunica en dialectos chinos, está expandiendo su red mundial de delito y violencia por todo el continente americano.
Print | 1 abril 2012

“Teníamos dos o tres días, si no nos ateníamos a las consecuencias”, dijo Jacqueline Inés Mauricio Calderón, propietaria de un restaurante peruano de Lima, para describir la nota amenazante que recibió su marido en mayo de 2011. Ella explicó que su cónyuge, de nacionalidad china, recibió el mensaje de la mafia del Dragón Rojo garabateado en chino mandarín en una servilleta. El pedido: debían pagar US$ 20.000 en tres días, o atenerse a las consecuencias. Las consecuencias son muy bien conocidas en Perú, Argentina, Bolivia, Ecuador y otros países que cuentan con grandes comunidades de inmigrantes chinos: bombardeos, tiroteos y otras formas de violencia para atacar a sus blancos. Cuatro días después, la pareja acababa de terminar la limpieza nocturna de su restaurante recién inaugurado cuando sufrieron un ataque.

Mauricio Calderón estaba arriba con su madre y su pequeña hija. Su esposo se había quedado en el modesto restaurante de siete mesas para relajarse y mirar televisión a solo unos metros de las ventanas cuando un cóctel molotov se estrelló contra las rejas. La fuerza de las llamas explosivas atravesó el vidrio, lo que libró una ráfaga de llamas al interior del restaurante. De pronto, las cortinas y el cielo raso del restaurante estaban en llamas, pero él logró extinguirlos. Por fortuna, no hubo heridos pero el incidente no fue un hecho aislado.

Es sabido que la mafia china está involucrada en la ejecución de muchos delitos, como la trata humana, el trabajo forzado, la explotación sexual, la venta de armas, el narcotráfico y la extorsión, según informes de la prensa y expertos en la materia. Un idioma desconocido, el anonimato y una comunidad cerrada plantean desafíos adicionales al personal de seguridad que trata de investigar y prevenir la violencia futura. Según Evan Ellis, experto en asuntos de China y Latinoamérica y profesor adjunto del Centro de Estudios Hemisféricos de Defensa de Washington, D.C., los beneficios del incremento en el comercio con Asia también traen aparejadas inquietudes en materia de seguridad. De la mano del comercio y la inmigración legales, vienen los inmigrantes ilegales y el tráfico ilícito.

Alejandro Riera Catalá, periodista español especialista en las mafias chinas, comentó que es inútil tratar de determinar la fecha exacta cuando estas mafias comenzaron a traspasar el continente asiático. “Hablar de un tiempo en concreto es imposible”, dijo Alejandro Riera Catalá, autor del libro La mafia china. “El crimen organizado de origen chino viene de tiempo inmemorial.” Riera Catalá atribuye la naturaleza transnacional de la mafia a la rápida migración china mundial ocurrida a lo largo de la historia.

El barrio chino de Perú nació en la década de 1860, fecha en la que comenzaron a llegar a Lima los primeros empresarios chinos. Hoy, el corazón del barrio chino, ubicado en pleno centro de Lima, está plagado de residentes, empresas y restaurantes de propiedad china. Muchos residentes chinos migraron también a las afueras de la capital, donde se proveen bienes y servicios para los ciudadanos chinos, los inmigrantes recién llegados y los peruanos descendientes de chinos.

Con el aumento de la inmigración china legal, también creció la incidencia de delincuentes que escapan a los procedimientos migratorios legales a través de redes ilegales y de corrupción. “No solo vienen los empresarios, las personas que quieren progresar, pero también vienen las personas que son integrantes del Dragón Rojo”, señaló Rosa Matayoshi Oshiro, fiscal responsable de los casos de extorsión que involucran a la mafia china. La historia del Perú, rica en migración china, la convierte en una nación blanco de las organizaciones criminales que se aprovechan de los recién llegados. La población china nacida en Perú en 2007 fue de solo 3.450 personas, según informó el Instituto Nacional de Estadística e Informática peruano. Isabelle Lausent-Herrera, investigadora del Centro Nacional Francés de Investigación, que vive en Lima y se especializa en la comunidad de inmigrantes peruano-china, explicó que las cifras del censo peruano de inmigrantes chinos no coinciden con los cálculos efectuados por la comunidad misma. La población real es mucho mayor debido a la inmigración ilegal no declarada.

La relación comercial creciente de Latinoamérica con China, “al igual que sucede con cualquier relación comercial, expande las relaciones ilícitas”, aseguró Ellis. A medida que aumenta el comercio regional con China a lo largo de la cuenca del Pacífico de Centro y Sudamérica y más allá, surgen nuevos patrones de comercio y los consiguientes problemas de seguridad, dijo Ellis. Mencionó el ejemplo de Ecuador. Cuando en 2008 se eliminó la visa para los ciudadanos chinos con el fin de incrementar las inversiones de ese país, también se abrió la puerta para las redes de trata humana. Los migrantes eran contrabandeados por todo el país y hacia Colombia con la finalidad de iniciar un viaje en dirección norte a los Estados Unidos. Estas implicaciones para la seguridad se traducen en una ampliación del papel de las armadas del Pacífico de Chile, Perú, Ecuador, Colombia y El Salvador, así como en una exigencia de mayor seguridad portuaria, señaló Ellis.

Metodologías viejas y nuevas

Históricamente, las mafias chinas han operado solo dentro de sus comunidades de inmigrantes, según Lausent-Herrera, pero los ejemplos de Perú y otras partes de la región indican que el Dragón Rojo está comenzando a impactar sobre la población en general con sus actividades delictivas y violencia. Las redes delictivas aprovechan las normas culturales de la sociedad china. “El miedo, la amenaza y en algunos casos la violencia extrema, crean un micro cosmos”, dijo Riera Catalá con respecto a las tácticas de la mafia china aplicadas en contra de sus propios conciudadanos.

La policía peruana comentó que la mafia del Dragón Rojo emplea el mismo modelo para todas sus extorsiones: el propietario de un restaurante chino recibe mensajes amenazantes que afirman provenir de la organización. Algunas de las amenazas se entregan en persona, otras por teléfono y otras, escritas en chino mandarín, en trozos de papel o incluso en papel higiénico. Las sumas de dinero que exigen oscilan entre los US$ 10.000 y US$ 30.000 y deben pagarse en un plazo de tres días. En ocasiones, los ciudadanos peruanos entregan dichas amenazas con balas en pequeñas cajas.

La participación peruana en las acciones delictivas de la mafia puede ocurrir sin que ellos lo sepan, opinan las autoridades. La mafia se ha servido de taxistas y otros cómplices -que ignoran serlo- incluso de un niño de 10 años de edad, para entregar las notas de extorsión escritas en chino. Sin embargo, un desarrollo aún más inquietante fue la detención de un ciudadano peruano que colaboraba con la mafia del Dragón Rojo en actividades de vigilancia y extorsión, según la fiscal Matayoshi Oshiro.

Joseph Cruz Soriano, director del Centro de prácticas tradicionales orientales Tian Long Tan, está muy conectado con la comunidad china del Perú por ser religioso practicante y docente de español. En una entrevista con Diálogo, analizó su creencia de que los extorsionistas son delincuentes de poca monta y no quienes están detrás de las redes del contrabando transnacional. Afirmó que, “Son grupos de gente que se reúnen para delinquir, y que se juntan. Y aparece un grupo, y después aparece otro grupo. Los que ganan dinero a lo grande, no tienen por qué extorsionar.”

Fuere como organización a gran escala o múltiples pandillas que actúan en forma independiente, las amenazas del Dragón Rojo precedieron a actos violentos, tales como bombas molotov, tiroteos y ataques físicos. Para Mauricio Calderón, las tácticas violentas utilizadas por la mafia china en su contra le hicieron temer por la seguridad de su familia. Buscó la ayuda de las autoridades y se sorprendió al ver cuántos ciudadanos chinos habían presentado las mismas denuncias. Ésa no es la norma.

Las autoridades atribuyeron una cantidad inusualmente alta de denuncias de casos de extorsión entre marzo y junio al propietario de un restaurante chino que los convocó para buscar ayuda policial. Sin embargo, temiendo por su seguridad, esa persona abandonó el país y muchos de los denunciantes son reacios a presentarse a más audiencias judiciales. La policía asegura que la mayoría de los intentos de extorsión no son denunciados por miedo a las represalias.

La respuesta policial, un paso adelante

Ellis subraya la amenaza de las mafias chinas en la región, dados los desafíos que enfrentan las fuerzas de seguridad. “Es muy difícil penetrar en estas organizaciones”, indicó. “Existe una enorme vulnerabilidad en Latinoamérica cuando [la amenaza de la mafia] comienza a cobrar impulso porque los chinos son, por tradición, insulares y hay poquísimos agentes en los departamentos de policía latinoamericanos que hablen chino mandarín u otros dialectos chinos.” No obstante, las fuerzas de seguridad peruanas están avanzando en contra del Dragón Rojo o Xin Ban (la Gran Pandilla), como también se conoce a la organización. En junio de 2011, las operaciones de vigilancia dieron sus frutos y la policía logró detener a cuatro ciudadanos chinos y uno peruano que llevaban bombas molotov, armas y drogas en sus mochilas. Las autoridades trabajaron en conjunto con traductores para franquear las barreras del idioma durante la investigación y los interrogatorios posteriores.

“Ésta es la primera vez que se logra capturar miembros de esta organización aquí en el Perú”, dijo Matayoshi Oshiro. Los cuatro ciudadanos chinos son inmigrantes ilegales y ya comenzaron los procesos penales, según informa la Fiscalía General de Lima. La captura es un pequeño triunfo, pero demuestra la forma en que la inteligencia, los conocimientos culturales y lingüísticos y la confianza de la comunidad inmigrante china constituyen el camino a seguir para evitar que el Dragón Rojo se expanda en la región.

Fuentes: El Comercio, Journal of Chinese Overseas, Instituto Nacional de Estadística e Informática del Perú, La Razón, Clarín, www.lavoz.com

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