Paramédicos de los Estados Unidos entrenan a fuerzas paraguayas en la asistencia de víctimas de combate

U.S. Medics Train Paraguayan Forces in Combat Casualty Care

Por Dialogo
diciembre 29, 2014






El silbido inquietante de una ronda de morteros interrumpe la tranquilidad, a medida que las inconfundibles grietas provocadas por las rondas de morteros incrementan el caos que lo rodea.

Para un veterano experto, la experiencia en combate y los años de entrenamiento para aclimatarse a las imágenes y los sonidos de una batalla pueden permitir que se desempeñeal máximo de sus condiciones.

Sin embargo, hay un sonido que puede inquietar y atemorizar incluso al soldado más experimentado.

“¡Paramédico!”

En medio del caos, una voz informa que un camarada está herido.

De inmediato, sin tener en cuenta su propia seguridad, el paramédico atraviesa el peligro hasta llegar a su hermano herido.

Es el momento de poner en práctica los años de capacitación y experiencia. Es el momento de salvar una vida.

Con este escenario en mente, el Ejército Sur de los Estados Unidos recientemente realizó un intercambio especializado (SMEE, por su sigla en inglés) por medio de un curso táctico de salvamento en combate con fuerzas militares paraguayas. El curso se dividió en dos sesiones individuales, cada una de dos semanas de duración, enfocadas en la orientación táctica para la asistencia de víctimas en combate y la evacuación de víctimas durante un ataque.

Paraguay envió a más de 80 soldados de Fuerzas Especiales y miembros de la Secretaría Nacional Antidrogas, el departamento antinarcóticos de la policía nacional del país, para aprovechar los conocimientos de los paramédicos estadounidenses durante sus experiencias en Irak y Afganistán.

“En la actualidad, están realizando muchas misiones de mundo real y este entrenamiento ayudará notablemente al Ejército paraguayo a salvar vidas y mantener una fuerza preparada para el combate”, comentó el Sargento de 1era Clase Efraín Pérez, suboficial de operaciones y planificación para el subjefe de medicina del Ejército Sur de los EE. UU. Las fuerzas militares y de seguridad paraguayas han realizado operaciones rutinarias contra organizaciones guerrilleras como el Ejército del Pueblo Paraguayo, un grupo insurgente que opera en áreas remotas del país, o contra los cárteles de droga.

En una lucha contra oponentes mortales, los paraguayos esperan que los conocimientos de asistencia médica en combate adquiridos en el intercambio literalmente representen la diferencia entre la vida y la muerte.

Cada curso de dos semanas comenzó con una instrucción teórica sobre tareas fundamentales, como revisar las heridas de una víctima, tratar un estado de shock, aplicar torniquetes y administrar terapia endovenosa. Luego, los alumnos aplicaron los conocimientos aprendidos durante un combate simulado. “Los soldados que se están entrenando en este intercambio son compañeros de trabajo”, comentó el Teniente Pablo Solís, del Batallón Conjunto de las Fuerzas Especiales de Paraguay. “En un equipo, la confianza es fundamental. Todo lo que han aprendido durante estos cursos permitirá que nuestros soldados operen con absoluta confianza en la capacidad de cada uno de ellos de ofrecer asistencia médica oportuna en el caso de que suframos víctimas durante las operaciones”.

A cada grupo, formado por cinco hombres cada uno, se le pidió que atacara al enemigo, se desplazara hacia una víctima simulada, evaluara el estado del soldado lastimado y lo tratara y evacuara bajo ataque.

Para añadirle más realismo al entrenamiento, la Fuerza Aérea Paraguaya aceptó respaldar el intercambio proporcionando evacuación médica aérea, por medio de un helicóptero UH-1 Huey. Los paramédicos que abordaron el helicóptero con la víctima simulada debían proteger al soldado herido y colocarle un catéter endovenoso mientras el helicóptero estaba en vuelo.

En estos casos, los segundos representan la diferencia entre la vida y la muerte. A medida que los equipos atravesaban sus pruebas, aumentaba la confianza y las acciones que realizaban no tenían tanto que ver con intentar resolver un nuevo rompecabezas sino con utilizar la memoria de lo aprendido.

El Ejército Sur realiza varios SMEEs médicos durante el año con numerosas fuerzas nacionales amigas dentro de la región de enfoque del comando. Estos intercambios permiten que cada ejército valore el trabajo del otro y genere prácticas cohesivas que permitan una transición sencilla, en caso de que surja la necesidad de desplegar una fuerza de coalición multinacional.

“Es importante realizar intercambios como este para mantener nuestra relación con Paraguay y, al mismo tiempo, intercambiar información que puede ser muy importante para ambos países”, comentó Pérez.

“Los nuevos desafíos mundiales requieren esfuerzos conjuntos de diferentes fuerzas y países”, comentó Solís. “Este intercambio nos permite aprender de cada uno para que en un futuro podamos trabajar juntos de manera eficaz”.





El silbido inquietante de una ronda de morteros interrumpe la tranquilidad, a medida que las inconfundibles grietas provocadas por las rondas de morteros incrementan el caos que lo rodea.

Para un veterano experto, la experiencia en combate y los años de entrenamiento para aclimatarse a las imágenes y los sonidos de una batalla pueden permitir que se desempeñeal máximo de sus condiciones.

Sin embargo, hay un sonido que puede inquietar y atemorizar incluso al soldado más experimentado.

“¡Paramédico!”

En medio del caos, una voz informa que un camarada está herido.

De inmediato, sin tener en cuenta su propia seguridad, el paramédico atraviesa el peligro hasta llegar a su hermano herido.

Es el momento de poner en práctica los años de capacitación y experiencia. Es el momento de salvar una vida.

Con este escenario en mente, el Ejército Sur de los Estados Unidos recientemente realizó un intercambio especializado (SMEE, por su sigla en inglés) por medio de un curso táctico de salvamento en combate con fuerzas militares paraguayas. El curso se dividió en dos sesiones individuales, cada una de dos semanas de duración, enfocadas en la orientación táctica para la asistencia de víctimas en combate y la evacuación de víctimas durante un ataque.

Paraguay envió a más de 80 soldados de Fuerzas Especiales y miembros de la Secretaría Nacional Antidrogas, el departamento antinarcóticos de la policía nacional del país, para aprovechar los conocimientos de los paramédicos estadounidenses durante sus experiencias en Irak y Afganistán.

“En la actualidad, están realizando muchas misiones de mundo real y este entrenamiento ayudará notablemente al Ejército paraguayo a salvar vidas y mantener una fuerza preparada para el combate”, comentó el Sargento de 1era Clase Efraín Pérez, suboficial de operaciones y planificación para el subjefe de medicina del Ejército Sur de los EE. UU. Las fuerzas militares y de seguridad paraguayas han realizado operaciones rutinarias contra organizaciones guerrilleras como el Ejército del Pueblo Paraguayo, un grupo insurgente que opera en áreas remotas del país, o contra los cárteles de droga.

En una lucha contra oponentes mortales, los paraguayos esperan que los conocimientos de asistencia médica en combate adquiridos en el intercambio literalmente representen la diferencia entre la vida y la muerte.

Cada curso de dos semanas comenzó con una instrucción teórica sobre tareas fundamentales, como revisar las heridas de una víctima, tratar un estado de shock, aplicar torniquetes y administrar terapia endovenosa. Luego, los alumnos aplicaron los conocimientos aprendidos durante un combate simulado. “Los soldados que se están entrenando en este intercambio son compañeros de trabajo”, comentó el Teniente Pablo Solís, del Batallón Conjunto de las Fuerzas Especiales de Paraguay. “En un equipo, la confianza es fundamental. Todo lo que han aprendido durante estos cursos permitirá que nuestros soldados operen con absoluta confianza en la capacidad de cada uno de ellos de ofrecer asistencia médica oportuna en el caso de que suframos víctimas durante las operaciones”.

A cada grupo, formado por cinco hombres cada uno, se le pidió que atacara al enemigo, se desplazara hacia una víctima simulada, evaluara el estado del soldado lastimado y lo tratara y evacuara bajo ataque.

Para añadirle más realismo al entrenamiento, la Fuerza Aérea Paraguaya aceptó respaldar el intercambio proporcionando evacuación médica aérea, por medio de un helicóptero UH-1 Huey. Los paramédicos que abordaron el helicóptero con la víctima simulada debían proteger al soldado herido y colocarle un catéter endovenoso mientras el helicóptero estaba en vuelo.

En estos casos, los segundos representan la diferencia entre la vida y la muerte. A medida que los equipos atravesaban sus pruebas, aumentaba la confianza y las acciones que realizaban no tenían tanto que ver con intentar resolver un nuevo rompecabezas sino con utilizar la memoria de lo aprendido.

El Ejército Sur realiza varios SMEEs médicos durante el año con numerosas fuerzas nacionales amigas dentro de la región de enfoque del comando. Estos intercambios permiten que cada ejército valore el trabajo del otro y genere prácticas cohesivas que permitan una transición sencilla, en caso de que surja la necesidad de desplegar una fuerza de coalición multinacional.

“Es importante realizar intercambios como este para mantener nuestra relación con Paraguay y, al mismo tiempo, intercambiar información que puede ser muy importante para ambos países”, comentó Pérez.

“Los nuevos desafíos mundiales requieren esfuerzos conjuntos de diferentes fuerzas y países”, comentó Solís. “Este intercambio nos permite aprender de cada uno para que en un futuro podamos trabajar juntos de manera eficaz”.
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