Gobiernos de la Triple Frontera toman medidas contra organización criminal vinculada a Hizbulah

A pedido de Paraguay, la policía brasileña detuvo a Assad Ahmad Barakat, líder del Clan Barakat. En julio, Argentina había congelado los bienes del grupo por sospecha de lavado de activos y financiación del terrorismo.
Eduardo Szklarz/Diálogo | 4 octubre 2018

Amenazas Transnacionales

El libanés Ahmad Assad Barakat, sindicado financista de Hizbulah en la Triple Frontera, llega al Palacio de Justicia en Asunción, Paraguay, el 18 de noviembre de 2003, tras ser extraditado de Brasil. (Foto: AFP)

Durante décadas, el grupo terrorista libanés Hizbulah ha operado con relativa libertad en la Triple Frontera entre Argentina, Brasil y Paraguay. Pero los gobiernos de la región empiezan a tomar medidas concretas contra la milicia chiita patrocinada por Irán.

El 21 de septiembre de 2018, la Policía Federal de Brasil detuvo al comerciante libanés Assad Ahmad Barakat, líder de una supuesta organización criminal conocida como Clan Barakat. Assad fue designado en 2004 por el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos como uno de los más prominentes e influyentes miembros de Hizbulah. Las autoridades regionales sospechan que su organización utiliza recursos provenientes del narcotráfico y del contrabando para financiar el grupo terrorista.

Assad fue arrestado en Foz do Iguaçu, estado de Paraná, Brasil, a pedido de la justicia paraguaya, que emitió un pedido de captura internacional contra él el 31 de agosto, por falsedad ideológica en la obtención de un pasaporte. “El arresto de Assad Barakat indica un avance en la lucha antiterrorista en América Latina”, dijo a Diálogo Luis Fleischman, profesor de sociología del Colegio Universitario Estatal Palm Beach y consultor de seguridad del Centro para Política de Seguridad, en Washington, D.C., EE. UU.

“La lucha antiterrorista en América Latina no se trata simplemente de combatir elementos violentos, sino también el tráfico de drogas y actividades económicas ilícitas que financian el terrorismo”, agregó Fleischman. “La contribución de la región al terrorismo es básicamente la financiación ilícita”.

Congelamiento de bienes

El arresto de Assad fue el último capítulo de una serie de medidas tomadas por las autoridades regionales contra el Clan Barakat. El 13 de julio, la Unidad de Información Financiera de Argentina (UIF-AR) congeló los bienes de 14 ciudadanos libaneses residentes en la Triple Frontera, que formaban parte de la organización.

“El ‘Clan’ estaría involucrado en delitos de contrabando, falsificación de dinero y documentos, extorsión, tráfico de estupefacientes, tráfico de armas, lavado de activos y financiación del terrorismo”, dijo la UIF-AR en un comunicado. “Se sospecha que [el grupo] recaudaría fondos para la organización libanesa Hizbulah”.

Según la UIF-AR, Assad tenía estrechos vínculos con el liderazgo del grupo terrorista desde su centro de operaciones en la galería comercial Shopping Uniamérica, ubicada en Ciudad del Este, Paraguay. “La medida de la UIF-AR es una señal importante de uno de los tres gobiernos de la Triple Frontera de que Hizbulah ya no goza de impunidad”, dijo a Diálogo Emanuele Ottolenghi, miembro senior de la Fundación para la Defensa de las Democracias, en Washington.

“Aunque sea una acción ampliamente simbólica [ya que es improbable que los miembros del clan tengan bienes sustanciales en Argentina], se trata de un fuerte mensaje a Paraguay y Brasil sobre la magnitud de la amenaza”, afirmó Ottolenghi. “Al fin y al cabo, todos los miembros de la red residen en Paraguay y Brasil. ¿Por qué entonces debería ser sólo un problema argentino?”

Lavado de US$ 10 millones

La UIF-AR identificó que las 14 personas vinculadas al Clan Barakat registraron múltiples cruces de los países vecinos a Argentina. Pasaron sobre todo por el Puente Internacional Tancredo Neves, conocido como Puente Internacional de la Fraternidad, que conecta Foz do Iguaçu, en Brasil, con Puerto Iguazú, en Argentina.

Sede de la Policía Federal de Brasil en Foz do Iguaçu, donde el libanés Assad Ahmad Barakat fue arrestado el 21 de septiembre de 2018, luego de un pedido de captura internacional emitido por la justicia paraguaya. (Foto: AFP)

“Una vez en la Argentina, los miembros del clan habrían realizado, en un casino de Iguazú, cobros por supuestos premios que en su conjunto superarían los 10 millones de dólares, sin declarar ni el ingreso ni el egreso de fondos al cruzar la frontera”, señaló la UIF-AR. El organismo afirma tener una “clara sospecha respecto al origen ilícito del dinero ingresado a Argentina”. Su hipótesis es que los recursos hayan sido transferidos por el clan a manos de Hizbulah.

“La UIF-AR agradece al Gobierno de EE. UU. y muy especialmente a su UIF, bajo el liderazgo de su director, Kenneth Blanco, por la cooperación brindada en este caso”, declaró el organismo. “La alianza estratégica con EE. UU. en la lucha contra los ilícitos financieros fortalece nuestros esfuerzos a nivel local y contribuye a la protección de la paz y seguridad global”.

Fleischman elogió la medida del Gobierno argentino contra la corrupción. “El Clan Barakat no sólo transfiere dinero a terroristas en el exterior, sino que también se dedica a la extorsión, tráfico de drogas y actividades mafiosas donde se mueven millones de dólares”, remarcó el experto, recordando que esas actividades afectan la legalidad y el orden de un país. “No es solamente un problema entre EE. UU. y el terrorismo internacional. Son problemas argentinos, problemas latinoamericanos”, agregó.

Assad Ahmad Barakat

A la acción de Argentina se sumaron medidas de los países vecinos. El 28 de agosto, el Ministerio del Interior de Paraguay anunció que llevaba a cabo una investigación para saber cómo la Policía Nacional le había otorgado en abril un pasaporte a Assad, quien no es ciudadano paraguayo. Assad logró la nacionalización paraguaya en 1989, pero la Corte Suprema de Justicia le retiró esa condición en 2013. Por lo tanto, la entrega del pasaporte fue irregular.

“Me parece muy bien que el Gobierno paraguayo investigue la concesión del pasaporte a Assad. No fue el primer caso. Venezuela, por ejemplo, otorgó pasaportes a ciudadanos iraníes y a miembros del Hizbulah, lo que facilitó su libre movimiento en la región”, dijo Fleischman.

Poco después, el 31 de agosto, la justicia paraguaya pidió la captura internacional de Assad –cuya prisión fue autorizada por el Supremo Tribunal Federal de Brasil el 19 de septiembre, dos días antes de su arresto por parte de las autoridades brasileñas. En 2002, el líder del Clan Barakat ya había sido arrestado en Brasil y extraditado a Paraguay, donde cumplió seis años de prisión por evasión de impuestos y asociación ilícita. Pero su conexión con el terrorismo no fue comprobada.

En 2004, el Departamento del Tesoro de EE. UU. lo designó como “terrorista y financista clave de Hizbulah”. Sus hermanos Hamze y Hatim Ahmad Barakat también fueron sancionados por el Departamento del Tesoro en 2006. Hamze fue arrestado en 2013 en Curitiba, Paraná, Brasil, por estafa en el comercio de ropa, pero luego la policía lo liberó “por falta de elementos”. Desde entonces, los Barakat han conducido sus negocios a través de distintas empresas en la Triple Frontera.

 La amenaza de Hizbulah

Hoy, la organización libanesa Hizbulah representa una amenaza tanto para Latinoamérica como para el mundo, aseguran los analistas. “En la región, Hizbulah trabaja con el crimen organizado local y facilita su trabajo mientras paga sobornos a políticos y funcionarios. Por lo tanto, localmente Hizbulah se involucra en crimen, contrabando, violencia y corrupción”, afirmó Ottolenghi. “Sus redes también se pueden activar para proporcionar apoyo y cobertura a los terroristas enviados a la región para perpetrar ataques, como sucedió en 1994 con el atentado contra la Asociación Mutual Israelita Argentina”.

La justicia argentina acusa a ocho funcionarios iraníes de planear –y a Hizbulah de ejecutar– el atentado del 18 de julio de 1994 contra la mutual judía, que dejó 85 muertos y cerca de 300 heridos. “Globalmente, Hizbulah está involucrada en todo tipo de empresas criminales y entrena a milicias sectarias en Medio Oriente, mientras lucha junto a Irán y al régimen de Bashar al-Assad en Siria”, agregó Ottolenghi. “Finalmente, Hizbulah planea ataques terroristas. Lo hizo numerosas veces a lo largo de los años en muchos lugares, inclusive Europa, América Latina y América del Norte”.

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