Buque escuela Esmeralda cumple con larga tradición

Training Ship Esmeralda Fulfills Long-lasting Tradition

Por Amitai Nadav/Diálogo
noviembre 27, 2017

Como “extraordinario” calificó el Capitán de Navío de la Armada de Chile Patricio Espinoza Sapunar, comandante del buque escuela (BE) Esmeralda, el crucero de instrucción en altamar. “Logré cumplir muchos deseos y desafíos personales y profesionales”, dijo a Diálogo el Cap. de Nav. Espinoza, destacando la oportunidad de “liderar este maravilloso grupo humano, compuesto principalmente por jóvenes llenos de energía, ansiosos de conocer y de aprender”.

Tras navegar más de 14.000 millas en cinco meses por América, el BE Esmeralda finalizó su crucero de instrucción N.° 62 en el puerto de Valparaíso el 30 de septiembre, y cumplió con su tradición formativa de oficiales de marina. A su bordo: 290 efectivos, 74 de ellos guardiamarinas de la Escuela Naval de la Armada de Chile y 35 marineros de la Escuela de Grumetes de Chile, entre otros. “Creo que mi mayor tranquilidad es el haber recalado al puerto de Valparaíso sin ningún accidento y con toda mi dotación”, dijo el Cap. de Nav. Espinoza.

Aprendizaje diario

“Los guardiamarinas y marineros realizan clases teóricas todos los días”, explicó el Cap. de Nav. Espinoza. “Las materias son variadas, desde liderazgo hasta ética, pasando por las tareas básicas de un oficial de marina y las obligaciones de un marinero a bordo de un buque de guerra”.

Para formar los alumnos, la instrucción incluyó clases prácticas de navegación astronómica, ingeniería y control de averías. “Debíamos realizar cálculos astronómicos, buscar las estrellas con un sextante y calcular la posición del buque”, explicó la Guardiamarina Francisca Peñaylillo, una de las 38 mujeres a bordo del BE Esmeralda. “Al principio fue un poco difícil, por el movimiento del buque y las condiciones meteorológicas. Pero con la experiencia, cada vez los cálculos iban saliendo mejor”.

Otro desafío incluyó superar el miedo a la altura al subir por los mástiles – una actividad diurna para los alumnos. “En un principio me costaron las subidas por alto”, relató la Guardiamarina Peñaylillo de los cuatros mástiles con altura de 48,5 metros. “Me daba miedo subir, pero con el tiempo lo superé y me acostumbré”.

Uno de los grandes beneficios de viajar a bordo del BE Esmeralda se da en las experiencias prácticas adquiridas como maniobras veleras que también sirven para reforzar el trabajo en equipo. “Para lograr un buen trabajo en equipo y poder realizar en buena forma una maniobra velera, se necesita que la totalidad de la dotación trabaje como una sola persona”, explicó el Cap. de Nav. Espinoza. Por su parte, el Suboficial Cristián De la Hoz, contramaestre del buque, reafirmó la importancia de la cooperación. “El cazar una vela no lo hace una sola persona, se hace en equipo y nosotros le sacamos provecho a eso”.

La convivencia en una embarcación en espacios reducidos por largo tiempo fue un desafío más para los recién egresados. Según el Cap. de Nav. Espinoza, se trató de “saber compartir y mantener una buena relación en lugares con poco espacio con largos períodos de navegación, con malas condiciones meteorológicas y con restringida comunicación con los familiares”. El reto, según la Guardiamarina Peñaylillo, fue superado. “Aprendimos a tener buen trato con la gente de mar […], a conocer más a la gente, a compartir en otras situaciones aparte del trabajo”, dijo.

Escuela y embajada

El buque escuela, también conocido como Dama Blanca por su casco blanco, zarpó por su crucero de instrucción desde Valparaíso el 7 de mayo. En su recorrido visitó Balboa y Colón, Panamá; Norfolk y Boston, Estados Unidos; Halifax, Sept-Îles, Charlottetown y Quebec, Canadá; San Juan, Puerto Rico; Cartagena, Colombia; e Iquique, Chile.

Durante sus décadas de navegación, el BE Esmeralda –el tercer buque escuela más grande del mundo con 113 metros de eslora y 13 metros de manga– recaló en más de 300 puertos como crucero de instrucción y embajada flotante. El buque fue adquirido a España en la década de 1950 y recaló a Valparaíso por primera vez el 1.º de septiembre de 1954.

El crucero cumplió con su misión diplomática y ofreció a los alumnos la oportunidad de conocer culturas distintas y compartir sus tradiciones chilenas en los países visitados. El BE Esmeralda también participó de eventos marítimos como la celebración de los 100 años de la Base Naval de Norfolk, el desfile naval Sail Boston 2017 (ambos en los EE. UU.) y la regata internacional Rendez-Vous 2017 Tall Ships Regatta, la cual celebró los 150 años de la Confederación Canadiense.

Por su parte el Cap. de Nav. Espinoza expresó satisfacción de “poder haber representado junto a mi gente a nuestro país, luciendo el tricolor patrio por todos los mares navegados y en cada puerto que recalamos, logrando dejar muy en alto el nombre de Chile y de nuestra querida Marina”. A su vez la Guardiamarina Peñaylillo se mostró agradecida. “Creo que es una experiencia que voy a recordar el resto de mi vida”, concluyó. “Conocí lugares nuevos, hice amigos y espero algún día volver a este buque como instructora o como dotación y volver a recorrer diferentes partes representando a mi país”.
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