Avances hacia una Colombia sin minas antipersonal

Colombia terminó el 2017 con la neutralización de cerca de 7.500 artefactos explosivos.
Marian Romero/Diálogo | 9 enero 2018

Capacitación y Desarrollo

En 2017 el Centro Nacional Contra Artefactos Explosivos y Minas del Ejército Nacional de Colombia neutralizó cerca de 7.500 artefactos explosivos en todo el país. Las trampas fueron destruidas de forma controlada. (Foto: Centro Nacional Contra Artefactos Explosivos y Minas del Ejército Nacional de Colombia)

Colombia terminó el 2017 un paso más cerca hacia su meta de declarar el país libre de minas antipersonal en el 2021. En los últimos tres meses de 2017, las Fuerzas Militares de Colombia intensificaron sus labores de desminado en el departamento de Nariño, fronterizo con Ecuador.

“En noviembre y diciembre encontramos minas que habían sido instaladas un par de semanas atrás, previendo el avance de las tropas del Ejército”, dijo a Diálogo el Brigadier General Alberto Tafur García, comandante de la Fuerza de Tarea Pegaso (FTP) del Ejército Nacional de Colombia. “Octubre fue un mes importante porque se encontraron alrededor de 45 minas, todas sobre cultivos ilícitos y sus alrededores. Las minas en los cultivos incrementaron en ese mes”.

En las zonas donde persiste el narcotráfico, los militares realizan labores de erradicación manual de cultivos ilícitos. Se enfrentan a minas antipersona y otros artefactos explosivos. En octubre de 2015, el país suspendió la erradicación por aspersión aérea con el herbicida glifosato cerca de la frontera con Ecuador y se enfocó en arrancar las matas de coca en esta zona.

“Una de las modalidades más utilizadas por los grupos dedicados al narcotráfico es contaminar con minas antipersona los caminos y los cultivos de uso ilícito para ralentizar el trabajo de erradicación manual del Ejército”, explicó el BG Tafur. “El número de minas varía en cada cultivo pero por lo general se encuentran de tres a 10 minas en cada uno”.

Zona cocalera

En 2017, la FTP neutralizó 397 minas en el territorio del Alto Mira y Frontera, la zona más afectada por cultivos de coca en el departamento de Nariño. La región selvática, una de las de menor desarrollo del país, es la zona de mayor producción de cocaína en Colombia.

Según el informe de 2017 del Sistema Integrado de Monitoreo de Cultivos Ilícitos (SIMCI) de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, de 2015 a 2016, los cultivos de coca aumentaron en un 43 por ciento en Nariño con casi 43.000 hectáreas sembradas. El 39 por ciento de la coca de Colombia, evidenció el informe, se encuentra en la región de la costa Pacífico, en los departamentos de Nariño, Cauca, Chocó y Valle del Cauca.

“La erradicación manual forzosa consiste en llegar al cultivo y arrancar las plantas de raíz para que mueran expuestas al sol”, dijo el BG Tafur. “Aunque parezca sencilla, esta labor conlleva una dificultad extremadamente peligrosa, la posibilidad latente de encontrar minas antipersona, que han sido instaladas recientemente para afectar a las tropas o incluso a la población civil del sector”.

En su tarea de erradicación manual de cultivos ilícitos, el Ejército Nacional de Colombia se enfrenta a varios artefactos explosivos incluso minas antipersona de fabricación casera elaboradas con cualquier recipiente. (Foto: Centro Nacional Contra Artefactos Explosivos y Minas del Ejército Nacional de Colombia)

Después de Afganistán, Colombia es el segundo país con mayor cantidad de minas en su territorio. Según las cifras de 2017 de Descontamina Colombia –una dependencia del Departamento Administrativo de la Presidencia de la República– la explosión de los artefactos dejó un saldo de 2.276 víctimas desde el 2001. Además fueron registrados más de 11.500 afectados, personas que sufrieron algún daño por munición sin explosionar o minas antipersonal.

Doble enfoque

El trabajo de desminado en Colombia tiene doble enfoque: neutralizar minas enterradas por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia durante las cinco décadas de conflicto y liberar territorio de minas recién instaladas alrededor de los cultivos de coca. “Hoy en día los grupos terroristas utilizan los artefactos explosivos para evitar el acceso de la autoridad a sus fuentes de financiamiento, como son las áreas de cultivos ilícitos, las bocatomas ilegales instaladas en los oleoductos, las zonas de extracción minera ilegal”, dijo a Diálogo el Coronel Jorge Armando Troncoso, subdirector del Centro Nacional Contra Artefactos Explosivos y Minas del Ejército de Colombia (CENAM).

En 2017, el CENAM neutralizó cerca de 7.500 artefactos explosivos en todo el país. De esos, 3.673 fueron minas antipersonal.

Ciertas minas recién instaladas son de fabricación casera. También pueden causar mucho daño e incluso la muerte. “Se trata de artefactos muy sencillos, elaborados a partir de un recipiente cualquiera. Le agregan el explosivo, que es obtenido del nitrato de amonio […] mezclado con derivados del petróleo, por último le instalan el mecanismo de activación que puede ser por alivio de tensión con una cuerda tensada, o de presión con una jeringa”, explicó el Cnel. Troncoso. “Para los artefactos más grandes existe el método de activación por radiofrecuencia”.

Si bien el desminado logra grandes avances, los grupos ilegales continúan la instalación de los artefactos, a veces con la coerción de la población. “Una modalidad que los subversivos asumieron desde hace mucho tiempo en Nariño es entregarle las minas antipersonal a los campesinos que cuidan los cultivos para que ellos mismos las instalen en las zonas por donde pasan las tropas del Ejército”, dijo el Cnel. Troncoso.

En 2018, el Ejército seguirá enfocado en arrancar las matas de raíz–método que mantiene el nivel de resiembra en menos del 10 por ciento. El Ejército también dirigirá sus esfuerzos hacia ubicar y neutralizar la minas y artefactos explosivos.

“En 2018 continuaremos concentrados en las zonas donde la erradicación manual forzosa conlleva el peligro de encontrar explosivos”, concluyó el Cnel. Troncoso. “En Colombia el verdadero reto es corresponder con la perspicacia de los delincuentes, quienes cada día ingenian maneras para desarrollar minas más difíciles de detectar”.

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