Los ejércitos juveniles de los carteles de la droga

Por Dialogo
diciembre 30, 2010

El auge que en los últimos años ha tomado el narcotrafico en los paises de latinoamericas y el caribe, es fruto de la complicidad de las altas autoridades de esos paises, principalmente los organismos que tienen que velar por la seguridad de la nacion, como tampien de otros poderes económicos de esas naciones, sin ese apoyo no tendría el poder que estos carteles delincuenciales poseen, con influencias, dineros, y poder de decisiones en las instancias de los gobiernos, ya que muchos funcionarios por ganar dinero facil entran en todas, hacen pactos de complicidad con quien sea, a ellos nos le importa nada, solo exibir grandes fortunas, y se nota, cuando simple funcionarios hacen galas de poder económico que rivaliza a empresarios serios que han tendios decenas de años en acumular bienes, si los gobiernos no atacan a los corruptos no se podrá detener el auge del narcotrafico Horrible artículo. Pesimista también. En realidad,creo que México camina directo a una explosión social o a la entrega de su soberanía, con el idioma y cultura, juntos. Solo el pueblo puede cambiar este destino, pero con mucha lucha, no dirigida a los salarios y lo económico solamente, sino al cambio de las estructuras. EXCELENTE ARTICULO, MUY ACERTADO EL ANALISIS QUE SE HACE RESPECTO A LA DIFICIL SITUACION QUE ATRAVIEZA MI PAIS; CABE PUNTUALIZAR SOLAMENTE QUE EL NOMBRE CORRECTO DEL SECRETARIO DE SEGURIDAD PUBLICA DE MI PAIS ES: GENARO GARCIA LUNA.
POR LO DEMAS LES ENVIO MI MAS GRANDE FELICITACION POR TAN INTERESANTE ARTICULO. Felicitaciones! Super bien logrado el artículo; que bien investisgado esta; me impresionó saber OFICIALMENTE CLARO que reconocen ya a un adolecente de 14 años como uno de los principales "cabecillas" de un cartel tan fuerte y poderoso como el de los "Beltrán-Leyva" WOW! esto es un secreto a voces en México y ya a sangre fría "contratan" o "subcontratan" adolecentes o muchas veces niños para delinquir, ya que la ley en México no se ha ajustado del todo aún y son blanco muy endeble para ser juzgados.
En fin! solo como "error de dedo" les comento que el nombre correcto del Secretario de Seguridad Pública es: Genaro...considero importante pues se trata del encargado de resguardar nuesstra seguridad de por si tan golpeada.

Espero que llegue mi comentario a la revista ya que lo considero muy interesante y bien merece una felicitación.

Saludos desde México.

Rocío Sánchez-Azuara
Periodista&Presentadora de Televisión
TV AZTECA MEXICO Este artículo es una descripción fantástica de la situación en México. Vivo y trabajo en México y ésta es la realidad. Cualquiera que piense que las personas pueden cambiar esto por si mismas necesita reexaminar el asunto. Es complejo, y las personas necesitan que el gobierno las ayuden. Hay poco trabajo y los salarios están estancados. ¿CÓMO LA GENTE SE GANA LA VIDA AHÍ? Gracias por proporcionar ésta única e interesante pieza.
Desde los comienzos de la gestión presidencial de Felipe Calderón en diciembre de 2006, más de 28.000 personas han resultado víctimas de la violencia derivada del crimen organizado. Las increíbles cifras indican que la violencia está fuera de control pero nadie sabe el número exacto de personas que en realidad trabajan para los carteles como sicarios y distribuidores de drogas en México y Centroamérica.

El consumo de droga y su venta están estrechamente relacionados con el crimen organizado. No obstante, es un problema que se ignora en gran parte porque la atención se ha centrado en la erradicación de los carteles de droga. Sin embargo, es un problema que debe resolverse porque los nuevos y crecientes problemas de adicción causan subsiguientes problemas de seguridad en el país que no pueden seguir ignorándose. El meollo radica en que México realmente tiene un problema con el narcotráfico y en medio de todo esto existe un ejército juvenil, cuyos integrantes actúan como consumidores, vendedores y empleados de los carteles.

En los últimos diez años, el uso de drogas en México ha incrementado en un 20% anual con la cocaína como la nueva “puerta de ingreso” para los menores. En 1993, sondeos realizados en escuelas primarias y secundarias en todo el país dieron como resultado que el 3% de los estudiantes usaban cocaína. En 2006, este número se elevó a 15%. En cuanto a la población mexicana en general, se estima que esta consume de 70 a 80 toneladas de cocaína por año. Sólo la Ciudad de México demanda casi 23.000 kilos, lo que genera ganancias por 30 millones de dólares mensuales a los carteles de droga.

Eduardo Medina Mora, que anteriormente se desempeñó como Fiscal General de México, concuerda con que se ha dado un aumento constante en el uso de drogas a lo largo de la década anterior. El funcionario atribuye este problema al hecho de que la única cuestión que se aborda es el tráfico hacia los Estados Unidos y las incautaciones dentro de México. Durante la presidencia de Felipe Calderón se incautaron cifras récord de 78,3 toneladas de cocaína y 4.380 toneladas de marihuana. Asimismo, en los últimos seis años los índices de adicción se incrementaron en un 78%.

La fuerza detrás de la adicción

Una razón detrás del creciente problema de adicción es que se ha vuelto rentable para los carteles vender la droga en el mercado interno, debido a la gran demanda que existe. En México se estima que existen 35.000 puntos de distribución de droga para satisfacer las necesidades de los adictos. Genero García Luna, Secretario de Seguridad Pública de México, afirma que en muy poco tiempo el narcotráfico ha permeado a la sociedad y que las amas de casa, adultos jóvenes y delincuentes están involucrados. Los puntos de venta pueden hallarse en hoteles, bares, discotecas y clubes nocturnos. No obstante, no es fuera de lo común que una persona tenga este tipo de negocio en su casa.

En México, la zona que concentra la mayor parte de los problemas relacionados con el tráfico interno es la Ciudad de México. Desde 2002, el narcotráfico minorista aumentó en un 756% en esta zona. Una encuesta publicada por el diario mexicano Reforma informó que el 43% de los entrevistados en vecindarios de Ciudad de México confirmaron que era muy común el tráfico minorista. Las ganancias obtenidas del comercio interno en Ciudad de México generan cerca de 200 millones de dólares, lo que confirma la idea de que se trata de un negocio rentable y expansivo. Se sabe que estados como Baja California, Chihuahua, Sinaloa, Tamaulipas y Jalisco también tienen mercados internos muy rentables.

Cuestiones de seguridad asociadas al mercado interno de drogas

En México se han pasado por alto graves problemas relacionados con el narcotráfico interno, como por ejemplo problemas en materia de seguridad debido a la creciente violencia asociada con ello. Las zonas que tienen los niveles más elevados de narcotráfico interno, también sufren los niveles más altos de violencia. Por ejemplo, observemos el epicentro del narcotráfico en Ciudad de México: Los vecindarios de Tepito, Iztapalapa, el Centro Histórico, Roma y Lomas de Chapultepec, donde este crimen prevalece, también sufren los índices más altos de denuncias de homicidios, secuestros y robos violentos en la ciudad.

La diversa multitud involucrada en el narcotráfico es entonces responsable por el incremento en los niveles de violencia y amenaza a la seguridad nacional del país. En Ciudad de México existe una nueva forma de reclutamiento de indigentes para vender drogas y actuar como “halcones”, los ojos y oídos de los vendedores. El beneficio que obtienen al utilizar a estas personas subyace en su conocimiento de toda actividad que se da en el vecindario, ya que están en la calle constantemente.

Si el reclutamiento de personas sin hogar es nuevo, el reclutamiento de adultos jóvenes se ha dado de forma continua. Las agrupaciones de crimen organizado reclutan de igual manera a jóvenes y adolescentes para vender drogas y actuar de guardias. Su esperanza en reclutar niños es que algún día éstos se volverán adictos que no tendrán otra opción que trabajar para los carteles. Y ¿qué otra opción les queda para seguir adelante? Si estos muchachos tuvieran empleos regulares, ganarían unos US$ 4,04 diarios. Como empleados de un cartel de droga, tienen la capacidad de ganar unos 27 dólares.

Un enfoque en la juventud

Carlos Cruz, director de una organización que ayuda a jóvenes en México, ha encontrado que los jóvenes que se suman a las agrupaciones criminales son cada vez menores. Hace una década, las edades de los nuevos reclutas se comprendían entre los 20 a 35 años. En la actualidad, se encuentran en el rango de 12 a 15 años. Prueba de este hecho es el arresto de un sicario de 14 años perteneciente al cartel Beltrán-Leyva, conocido en los medios como “El Ponchis”. Este individuo se inició trabajando como sicario a los 11 años y declaró que siempre le daban drogas y alcohol para que se volviera adicto.

Según Cruz, la crisis económica ha facilitado el reclutamiento e indicó que, debido a necesidades económicas, muchos padres miran para otro lado cuando sus niños se alistan en estos grupos. Sin embargo, Clark Alfaro del Centro Binacional para los Recursos Humanos puntualiza algo importante al destacar que estos padres deben enfrentar el hecho de que no se recluta a estos jóvenes para realizar actividades de lavado de dinero o establecer relaciones con negociantes o políticos. Ellos componen la base de la pirámide y realizan el trabajo sucio, que incluye la venta y transporte de drogas y, más recientemente, el trabajo de sicario.

Nacen rodeados de violencia

Luis Astorga, autor de “El Siglo de las Drogas: El narcotráfico, del Porfiriato al Nuevo Milenio remite a la historia para explicar el fenómeno del reclutamiento. Sinaloa, así como también Sonora, Durango, Tamaulipas y Chihuahua, son las regiones más antiguas de producción y tráfico de droga en México. En términos históricos, este tipo de actividad se remite a 70 años atrás y, en realidad, el narcotráfico está tan arraigado en estas regiones que la población lo ve como un estilo de vida. Por lo tanto, cree que una persona que comparte esta afinidad cultural con quienes reclutan tiene mayor probabilidad de unirse a las filas del crimen organizado.

Astorga ejemplifica esta idea de la siguiente manera: “Si llevo a un niño a un rancho en las montañas de Badiguarato, Sinaloa, donde durante varias décadas la mayor parte de la población se vio involucrada en el narcotráfico, puede estar seguro de que existe un 99% de probabilidad de que ese niño se convierta en narcotraficante”. Lo trágico de todo esto es que cada vez hay más ranchos, villas y ciudades donde el tráfico de drogas forma parte de la cultura y donde los niños crecen rodeados de violencia y anécdotas sobre narcotraficantes. Entre las nuevas regiones embarcadas en este tipo de actividades, podemos mencionar las comunidades de Michoacán y Guerrero. Según Astorga, estos son lugares donde no hay presencia del Estado y que han vivido un abandono social a lo largo de la historia (en referencia a la ayuda gubernamental).

Generación perdida

Los ejemplos citados en este artículo sobre el reclutamiento en Ciudad de México, por ejemplo un muchacho de 14 años que trabaja como sicario para el cartel Beltrán Leyva, y la tendencia que tienen los niños de Sinaloa de ser arrastrados hacia el mundo del narcotráfico, demuestran claramente que los niños son buscados para trabajar en carteles. No obstante, la pregunta es ¿cuántos niños son verdaderamente empleados por estos grupos? La proliferación de 35.000 puntos minoristas de venta de droga (“narco tienditas”) en el país da una idea dado de que estos lugares necesitan vigilancia. Por lo general, los vigilantes constituyen los componentes más básicos de la organización, ya que no se requiere mucho entrenamiento. Además, debe considerarse que un niño que pasea por el vecindario en bicicleta es menos sospechoso que un hombre o mujer adultos en la misma situación. Dadas estas condiciones, los niños son presas ideales para ocupar estos roles.

Es imprescindible modificar esta situación. De lo contrario, las generaciones futuras podrían estar condenadas a una vida de delincuencia debido a la falta de oportunidades. Los niños imitan lo que ven y oyen; actualmente, temas como Los Zetas, asesinos y narcotraficantes son muy vigentes. Esto es su tema conversación y el patrón que imitan.

El narcotráfico en México y la violencia que se le asocia son problemas que se están abordando. Se ha implementado una respuesta inmediata, pero ésta no ha podido abarcar los problemas nuevos y crecientes en cuanto a la expansión de los integrantes de carteles y nuevas generaciones de drogadictos.

Posibles soluciones para esta situación podrían constituir programas básicos como D.A.R.E. (educación para la resistencia al abuso de drogas) y más fuentes de trabajo para jóvenes y adolescentes. Comenzar desde el principio y continuar implementando medidas más amplias constituye el mejor paso adelante si se toma en consideración las exorbitantes cantidades de trabajo que se requieren. Sin embargo, si no se enfrentan los problemas básicos sobre el consumo de drogas y el trabajo infantil que fomentan las agrupaciones de crimen organizado, las generaciones futuras seguirán la misma tendencia que se les impuso y florecerá la violencia y la falta de estabilidad producto de la actividad del crimen organizado.





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