Ejercicios conjuntos estrechan los vínculos entre las Fuerzas Armadas de Brasil y la Armada de EE.UU.

The Culture and Development of Drug Trafficking in Brazil

Por Dialogo
diciembre 17, 2015

Yo participé en varias operaciones de UNITAS cuando estaba en el servicio activo. Preparar nuestras Fuerzas Armadas para una posible “invasión” Bolivariana-comunista roja es ante todo una demostración de fuerza y de nuestro repudio del comunismo internacional. Felicitaciones a nuestras FUERZAS ARMADAS. “EL BRASIL ESPERA QUE CADA UNA CUMPLA SU DEBER”. (Alte. Barroso, Héroe de nuestra Marina de Guerra. Muy bien. Brasil debería formar un ejército bien entrenado para combatir el tráfico en el país y con fuerza total en los morros de Rio de Janeiro y fortalecer sus fronteras. Felicitaciones a todos los que participan en este brillante emprendimiento. Felicitaciones. Muy bien Quién sabe... quizás con estos ejercicios conjuntos nuestra valerosa Fuerza Armada se mantenga íntegra contra la nociva corrupción. Creo que es muy importante para probar el nivel de entrenamiento de nuestros pilotos. Ésta sería una excelente oportunidad para que las tropas estadounidenses implanten boyas marcadoras, sensores y radares en todo el continente, para su propia seguridad y para georeferenciar sus satélites de espionaje. Muy justo, siempre que podamos tener acceso a la información. Encuentro muy interesantes asuntos sobre la seguridad nacional y la tecnología Es necesario portarnos bien con gente de bien


En noviembre, el portaaviones de propulsión nuclear USS George Washington
, un buque clase CVN-73 de la Armada de Estados Unidos, visitó Brasil para la 56a edición del ejercicio naval multinacional UNITAS. Los destructores clase Arleigh Burke, el USS Chafee
(DDG-90) y el USS McFaul
(DDG-74) se sumaron al buque insignia George Washington
del Grupo de Ataque de Portaaviones NUEVE, como también lo hizo el buque de suministro clase Henry J. Kaiser, el USNS Big Horn
(T-AO-198).

La Almirante de la Armada estadounidense Lisa Franchetti comandó el grupo de ataque y estuvo a cargo de liderar el despliegue Mares del Sur 2015 hacia América Latina y el Caribe, comenzando su trayectoria hacia el sur desde la Base Naval de San Diego, California. A su regreso, el portaaviones se dirigió a Norfolk, Virginia, para tareas de reabastecimiento de combustible y mantenimiento.

Antes de sortear el continente americano y entrar en el área de responsabilidad de la 4.a Flota, el escuadrón de combate CSG- 9 del buque George Washington
realizó importantes ejercicios bilaterales con las fuerzas aéreas y navales peruanas y chilenas durante su recorrido por el Atlántico Sur hasta llegar a la costa brasileña y al área de responsabilidad de UNITAS, el 5to Distrito Naval.

El ejercicio naval multinacional estrictamente militar permitió la capacitación en interoperabilidad en operaciones de combate convencionales y en operaciones de interdicción marítima, y finalizó con la ejecución de la “Fase Ejercicio de Simulacro”, en la que se llevó a cabo un conflicto simulado entre dos fuerzas opuestas. El resultado final ha contribuido a mantener el nivel de entrenamiento de la Flota Brasileña de los elementos navales y aéreos bajo el mando del Contralmirante Newton Calvoso Pinto Homem, Comandante de la 2da. División de la Flota. También sirvió para incrementar la cooperación y fortalecer los lazos de amistad entre las fuerzas navales de Brasil y las demás naciones participantes representadas por las fragatas Almirante Riveros de la Armada de Chile, y Quiñones de la Marina de Guerra del Perú, el buque de patrulla de México Baja California y el buque de apoyo logístico del Reino Unido Gold Rover
, además de los buques de la Armada de EE.UU, que en esta ocasión incluyó la participación de la moderna aeronave de vigilancia marítima Boeing P-8A Poseidon.

El punto más alto de la participación de la Armada de Estados Unidos fue la ejecución de un ejercicio paralelo de combate aéreo sin precedentes junto con la Fuerza Aérea Brasileña (FAB), USABRA, durante el cual hubo entrenamientos en misiones de interceptación y ataque, y combates aéreos que fueron llevados a cabo en la costa de la región del sur, en los regímenes más allá del alcance visual (BVR) y dentro del alcance visual (WVR), entre aviones de combate F-18 y F-5M que operaban desde la Base Aérea de Canoas y vectorizados por aviones con radar E-99. Los cazabombarderos A-1 de Santa María y Santa Cruz se entrenaron en misiones de ataque y fueron escoltados por aviones de combate F-5M y F-18 contra objetivos terrestres vectorizados por aviones P-95 Bandeirulha y P-3AM.

También llevaron a cabo misiones de ataque terrestre con la presencia de amenazas aéreas, lo que representó una oportunidad para el intercambio de conocimientos, experiencias y doctrinas operativas con la posibilidad de simular misiones con un vector de combate moderno, y para el aprendizaje en la práctica con pilotos veteranos de guerra. El alto grado de complejidad y realismo de las misiones impresionó a los pilotos brasileños y estadounidenses por igual, y representó el mayor entrenamiento realizado entre la FAB y la Armada de Estados Unidos en más de dos décadas. El ejercicio conjunto también sirvió para reforzar los tradicionales lazos de confianza y amistad ya establecidos que unen a las Fuerzas Armadas de ambos países.
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