Pesca Con La Red

Por Dialogo
octubre 01, 2011



Existe un poder que se puede aprovechar en el mundo intangible de las salas de chat, los sitios virtuales de las redes sociales y en el intercambio internacional de mensajes electrónicos. Por ello, no sorprende que los terroristas se hayan volcado al mundo virtual para engrosar sus filas.
E n la batalla para propagar la ideología extremista, la Internet es un arma importante. Los grupos terroristas como al Qaida utilizan las páginas web, los teléfonos celulares y las redes sociales para atraer seguidores y difundir su torcida ideología.
“La nueva militancia está controlada por la red”, comentó al periódico Los Angeles Times Fawaz A. Gerges, experto en terrorismo de la Facultad de Economía de Londres. “Los campos de adiestramiento terrorista en Afganistán y Pakistán están siendo reemplazados por campos virtuales en la red.”
LAS ARMAS DE LA RED
Las nuevas armas preferidas van más allá de las pistolas y bombas: las computadoras, videocámaras, los DVD —todo lo que sirva para distribuir mensajes por Internet— se han hecho inestimables para los grupos terroristas, según Bruce Hoffman, catedrático de la Universidad de Georgetown. Hoffman, que le ha dedicado 30 años al estudio del terrorismo y la insurgencia, presentó una declaración escrita para la Comisión de la Cámara de Representantes de los EE. UU. de Seguridad Nacional, Subcomisión de Inteligencia, Intercambio de Información y Evaluación de Riesgos del Terrorismo en mayo de 2010. “La Internet, que en un momento fue vista como motor de la educación y la instrucción, se ha transformado, por el contrario, en un vehículo sumamente útil para los terroristas que les permite tratar de diseminar su propaganda infundada y sus múltiples teorías de conspiración, sus mentiras y su llamada inequívoca a la violencia”, escribió.

La Internet elimina las barreras geográficas, es económica o gratuita y permite la comunicación en tiempo real. En la última década, el número de sitios en la red de grupos terroristas se incrementó de menos de 15 a más de 7.000. Hoffman explicó que es posible ver el “cambio del rostro del terrorismo en el siglo XXI” en los tipos de artículos que develan las autoridades en el curso de sus investigaciones. Por ejemplo, en una incursión en el año 2004 a un refugio de al Qaida en Riyadh, Arabia Saudita, se incautó más que el típico arsenal terrorista de armas, municiones y otros explosivos. La policía encontró también videocámaras, computadoras portátiles y grabadoras de discos compactos, así como acceso a Internet de alta velocidad.
Este escondite de armas de la nueva era formaba parte de un bombardeo de medios destinado a la juventud de Arabia Saudita. El equipo permitía a los terroristas captar dramáticas imágenes de vídeo que luego subían a sitios en la red cuyos ingeniosos gráficos estaban diseñados para cautivar a reclutas jóvenes.
DINERO Y MANO DE OBRA
Para obtener apoyo y financiamiento, los extremistas publican vídeos en línea de las operaciones, y grabaciones de las conferencias de sus eruditos religiosos, escribió Abdul Hameed Bakier en la publicación semanal Terrorism Focus. Utilizan las salas de chat y los paneles de mensajes para ganar adeptos; esos foros también les permiten a los simpatizantes de las causas terroristas buscar orientación en línea.
“Los aspirantes a muyahidín provienen de muchos países, tanto árabes como no árabes. En algunos casos, las solicitudes para formar parte de la yihad son directas, en las que el usuario del foro pide ir a un país específico para unirse a la yihad,” comentó Bakier. “Los destinos más buscados parecen ser Irak, Afganistán y Palestina”.

El caso de cinco estadounidenses condenados por terrorismo en Pakistán, en junio de 2010, ilustra de qué manera la Internet se ha convertido en un conducto internacional para quienes desean incorporarse a organizaciones terroristas. Ramy Zamzam, Waqar Khan, Umar Farooq, Aman Hassan Yemer y Ahmed Minni fueron sentenciados a 10 años de prisión por el delito de conspiración y financiamiento de las organizaciones terroristas. Tras su viaje de los Estados Unidos a Pakistán, los hombres fueron detenidos en diciembre de 2009 cuando las autoridades comenzaron a sospechar que tenían intención de sumarse a filas extremistas en el vecino Afganistán.
Las autoridades señalaron que el contacto con los terroristas comenzó cuando los hombres aún se encontraban en los EE. UU. Un reclutador del Talibán comenzó a comunicarse con Minni después de que éste publicara comentarios en el sitio de videos YouTube en la Internet elogiando vídeos que mostraban ataques contra tropas estadounidenses. Más adelante, los hombres comenzaron a usar una misma cuenta de correo electrónico donde se dejaban mensajes en la carpeta de borradores, para no ser detectados.
El periódico Los Angeles Times señaló que de los 12 casos de terrorismo nacional en los EE. UU. que dio a conocer el Buró Federal de Investigaciones de los EE. UU. en 2009, en casi todos se mencionaba a la Internet como herramienta utilizada para reclutar y radicalizar. “Básicamente, no es al Qaida quien se les acerca”, afirmó Gerges. “Son ellos quienes utilizan la red para llegar a al Qaida.”
Tal fue el caso del estadounidense Bryant Neal Vinas y de Najibullah Zazi, residente legal permanente de los EE. UU., quienes se declararon culpables ante los tribunales estadounidenses por cargos de terrorismo en 2009 y 2010, respectivamente. Los dos fueron influenciados por la propaganda de al Qaida en la Internet y finalmente se convirtieron en radicales en Nueva York. Más tarde viajaron a Pakistán para sumarse a los grupos extremistas.
AVANCE RÁPIDO

La Internet también ha acortado el tiempo que necesitan los terroristas para planificar y perpetrar atentados, según Garry Reid, secretario de defensa auxiliar adjunto de los EE. UU. para operaciones especiales y lucha contra el terrorismo. Como ejemplo, citó el caso de Umar Farouk Abdulmutallab, un nigeriano que intentó hacer explotar un avión en los Estados Unidos el 25 de diciembre de 2009, apenas seis semanas después de establecer su primer contacto por Internet con un grupo terrorista.
“Yo diría que el enemigo ha maximizado el uso de la tecnología mundial y las herramientas globales de información para su beneficio”, comentó Reid durante una reunión del subcomité del Senado de los EE. UU., en marzo de 2010. “Concuerdo con Reid”, aseveró el embajador de los EE. UU. Daniel Benjamin, coordinador en materia de antiterrorismo para el Departamento de Estado de los EE. UU. “Es un desafío enorme con implicaciones ilimitadas: si analizamos la historia del terrorismo, quizá la Internet sea la innovación tecnológica más importante desde que se inventó la dinamita, y es sumamente difícil abordar los diferentes aspectos.”
JIHAD JANE
El arresto de la estadounidense Colleen LaRose en octubre de 2009 es otro caso de aprovechamiento de la Internet para fines terroristas. Las autoridades estadounidenses afirman que LaRose se obsesionó con los islamistas radicales en línea, y utilizaba los nombres de usuario “Jihad Jane” y “Fatima LaRose” para reclutar combatientes hombres con el fin de desatar la violencia en el sur de Asia y en Europa. Jihad Jane también reclutó mujeres con pasaportes occidentales que podían viajar a Europa para apoyar al terrorismo allí existente, según declaró durante su acusación formal. Las autoridades también creen que los fondos para estas operaciones fueron recaudados en línea.
“LaRose demostró que es posible hacerse terrorista en la comodidad de la propia recámara. Hace 10 años eso no era posible”, comentó Hoffman a The Los Angeles Times. Durante los meses posteriores a su arresto, LaRose utilizó los sitios web de los medios sociales, tableros de mensajes y el correo electrónico para captar reclutas. La estadounidense Jamie Paulin-Ramirez presuntamente fue una de ellos. Pasó varias horas en Internet antes de escapar a Irlanda y casarse con un sospechoso de terrorismo el mismo día que aterrizó. Fue acusada de conspirar con combatientes extranjeros, comprometiéndose a cometer homicidios en el nombre de la yihad y a ayudar a los terroristas. Las dos mujeres fueron encausadas en marzo de 2010.
En febrero de 2011, LaRose se declaró culpable de cuatro imputaciones federales, incluida conspiración para apoyar a terroristas y para asesinar a un blanco extranjero. Al mes siguiente, Paulin-Ramirez se declaró culpable de conspiración para brindar apoyo material a terroristas.
RECLUTAMIENTO POR CELULAR
Oficiales de seguridad sauditas han logrado bloquear sitios web afiliados a al Qaida y arrestar a sus administradores. Hace dos años, Arabia Saudita promulgó la Ley de Tecnología de la Información, que prohíbe utilizar las tecnologías modernas, como las computadoras y los teléfonos celulares para apoyar al terrorismo. El Gral. Mansour al-Turki, vocero de seguridad del ministerio del Interior saudita, informó al periódico internacional árabe Asharq al-Awsat que la ley permite condenas de 10 años de prisión y/o una multa de 5 millones de riyal (alrededor de US$ 1.3 millones) para todo aquél que cree un sitio web que fomente la ideología terrorista, ayude a comunicarse con los terroristas o brinde información sobre cómo fabricar una bomba. Puesto que el gobierno saudita les ha dificultado a los terroristas la operación en línea, los grupos como al Qaida utilizan cada vez más los teléfonos celulares para enviar mensajes de texto, audio y vídeo. Esto no solo les permite llegar a un grupo más grande de reclutas, comentó al periódico Asharq al-Awsat Ahmad al-Kayyali, investigador de medios electrónicos, sino que le permite a al Qaida hacer blanco de los jóvenes que usan esta tecnología.
Fuentes: Asharq al-Awsat; The Associated Press; Los Angeles Times, Comisión de la Cámara de Representantes de los EE. UU. de Seguridad Nacional, Subcomité de Inteligencia, Intercambio de información y evaluación de riesgos de terrorismo





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