La telemedicina ofrece una promesa para los soldados que necesitan atención de la salud

Telemedicine Offers Great Promise for Soldiers Needing Health Care

Por Dialogo
agosto 19, 2011



Después del terremoto de 2010 en Haití, los doctores de la Universidad de Miami establecieron un hospital en una carpa en Port-au-Prince, así como un enlace de telecomunicaciones con el centro de traumatología de la universidad.
Eso les permitió hacer consultas en tiempo real con sus colegas en Florida y asegurarse de que las víctimas obtuvieran la mejor atención posible, usando nada más que dos aparatos del tamaño de una computadora portátil, un teléfono satelital, una videocámara y acceso a Internet.
En Argentina, el mejor proveedor de atención de salud para los niños, el Hospital Pediátrico Dr. Juan P. Garraha, de Buenos Aires, usa la misma tecnología para proporcionar apoyo remoto para diagnóstico a más de 70 hospitales más pequeños a lo largo del país. Esto evita la necesidad de que los pacientes viajen a través de Argentina para recibir atención.
Y en la aislada y empobrecida región de Ucayali, en Perú, el programa de telemedicina conectará a 23 poblaciones de la región con el hospital principal en Pucallpa, a 400 kilómetros de distancia.
Lo que funciona para las víctimas del terremoto de Haití y para los niños indígenas de Perú ya está funcionando para los soldados de Estados Unidos desplegados en campo. No hay necesidad de perder una cita con el dermatólogo porque el soldado se encuentre en el desierto iraquí o en la jungla del Amazonas, siempre y cuando haya disponible un teléfono celular.
Ésa es la promesa y la realidad de la telemedicina.
“En un lugar remoto, en tiempos de guerra o de paz, el acceso a la atención puede ser muy difícil, y un salpullido tratable puede convertirse en un problema serio”, dice el Coronel Ronald Poropatich, subdirector del Centro de Investigación de Tecnología Avanzada y Telemedicina (TATRC, por sus siglas en inglés), de Fort Detrick, Maryland. “La telemedicina acorta las distancias.”
En marzo pasado, Poropatich visitó el Hospital Central Militar de Perú, acompañado de personal de la Unidad de Investigación Médica Naval (NAMRU-6, por sus siglas en inglés). El viaje fue para ayudar a valorar la factibilidad de la implementación del sistema nacional de la telemedicina para las fuerzas armadas de Perú.
En Perú, la telemedicina promete mucho a los hospitales regionales que carecen de especialistas y para los lugares remotos, porque el sistema podría tener su propio ancho de banda y podría ser efectivo en situaciones de desastre.
“El potencial es grande, pero también tenemos que ser conscientes del costo”, señaló Poropatich. “Yo siempre recomiendo iniciar con pasos pequeños, por ejemplo, compartir correos electrónicos con imágenes adjuntas, lo cual no requiere curvas de aprendizaje.”
Empezar en pequeño y con ingenio Dada la ausencia de un sistema central, un grupo de dermatólogos de Latinoamérica decidió poner una página en Facebook, en la que pueden compartir imágenes e información.
Poropatich indica que esto permite realizar las consultas sin que el paciente tenga que trasladarse, proporcionando atención al paciente y un ambiente de aprendizaje para los médicos. Ya que las teleconferencias en tiempo real pueden ser costosas, él recomienda a los países desarrollar soluciones de bajo costo, como ésta.
En Irak y Afganistán, las consultas de telemedicina de dermatología previenen evacuaciones que no son necesarias. “Cada vez que un soldado es evacuado a Alemania para recibir atención como paciente externo, pasan hasta tres semanas antes de que él regrese, con la consiguiente pérdida de tiempo de servicio”, afirma Poropatich, quien es el presidente del Equipo Experto de Telemedicina de la OTAN.
La tecnología de la medicina remota toma en consideración los tres pilares de la atención de la salud: costo, calidad y acceso. También permite conservar la fuerza para pelear y ahorra tiempo y dinero al Pentágono y a sus soldados.
¿Qué es la telemedicina?
La telemedicina es el uso de comunicaciones electrónicas para intercambiar información médica para mejorar la atención, el diagnóstico y el tratamiento del paciente. Extiende el alcance de la atención médica de calidad, tanto a las poblaciones rurales como a los soldados desplegados en batalla. El acceso a Internet, que ahora que es común en gran parte del mundo, ha traído una abundancia de posibilidades que pocos podrían haber imaginado hace sólo una década.
En la mayoría de los países en desarrollo, e incluso en Estados Unidos, la atención especializada, las segundas opiniones y la continuidad de la atención han sido un lujo disponible para quienes viven en las ciudades o quienes tienen el dinero para viajar. El Departamento de Defensa de Estados Unidos trata a 10 millones de beneficiarios de atención de la salud en cuando menos 21 zonas horarias y en más de 50 países. La telemedicina es la respuesta a muchos de los problemas que han existido por largo tiempo.
Durante siglos, los ejércitos de todo el mundo han sido agobiados por los gastos y la dificultad del cuidado de los soldados lesionados en batalla por una bala o una afección repentina de la piel. El tiempo es esencial, pero el tratamiento equivocado podría significar la muerte. Una imagen enviada por correo electrónico a miles de kilómetros puede traer el diagnóstico correcto inmediatamente.
La telemedicina tiene 2 categorías básicas
Las aplicaciones de la telemedicina caen básicamente en dos categorías: guardar y enviar y, por otro lado, videoteleconferencias en tiempo real. Como médico de atención primaria en una clínica de una ciudad pequeña, “envío la imagen de un ultrasonido a un cardiólogo y obtengo su diagnóstico y sus recomendaciones. Eso es guardar y enviar”, dice Poropatich.
En la misma clínica, un veterano puede necesitar una consulta de salud conductual con un especialista, e igualmente importante, puede necesitar un seguimiento periódico. Las videoconferencias interactivas en tiempo real pueden expandir en gran medida los servicios de la clínica.
El uso de las aplicaciones de la telemedicina no está limitado sólo a comunicaciones y consultas entre prestadores de atención. También son importantes las posibilidades de las comunicaciones entre el paciente y el prestador de atención, así como el potencial para mejorar el autocuidado y el cumplimiento del tratamiento, añadió.
En las cuestiones de atención centrada en el paciente, los teléfonos móviles son la clave para la siguiente gran transformación de la telemedicina. Preocupaciones sobre privacidad y seguridad Al igual que en el mundo civil, los militares están preocupados por la privacidad y la seguridad del historial clínico y el sistema, en su totalidad, cumple con la Ley de Responsabilidad y Portabilidad del Seguro de Salud (HIPPA, por sus siglas en inglés), de 1996.
La codificación garantiza que aun si una llamada telefónica o un mensaje de texto fueran interceptados, los datos no podrán ser descifrados. Esto requiere de una red exclusiva que envíe mensajes a otra red exclusiva.
MUY INTERESANTE PARA APLICARLO A LA REALIDAD
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