Hablando sobre \"poder inteligente\" con el Almirante Stavridis

Talking ‘Smart Power’ With Admiral Stavridis

Por Dialogo
julio 31, 2013


Mediante lemas como, “Somos excelentes en el lanzamiento de misiles Tomahawk; y ‘Necesitamos mejorar el lanzamiento de ideas’”, no cuesta comprender por qué el Almirante retirado James Stavridis fue nombrado “Almirante del Renacimiento” por The New York Times.



El ex Comandante del Grupo de Portaaviones, autor y jefe de todas las misiones de la OTAN, incluyendo la operación que dicho organismo realizó en Libia en 2011, es el cerebro de un enfoque revolucionario sobre uno de los conflictos más complejos en la actualidad.



Stavridis ha desafiado a la conservadora cultura militar y ha impulsado la transformación de organizaciones como el Comando Sur de los Estados Unidos, que de ser una antigua escuela de planificación militar pasó a ser una organización ágil, con mayor capacidad operativa de trabajo con aliados no tradicionales.



El almirante sostiene que los Estados Unidos pueden ayudar a sus aliados a ponerle fin a conflictos rápidamente, abordar una reconstrucción y luego desarrollarse a través del uso del “poder inteligente”: la combinación efectiva entre un poder ‘blando’ (diplomacia y desarrollo) y un poder ‘duro’ (como el militar).



Recientemente, Stavridis se retiró del servicio militar luego de una trayectoria de 37 años. Actualmente, se desempeña como decano de la Escuela Fletcher en la Universidad de Tufts y es director de la junta del Instituto Naval de los EE. UU. Hace poco, hablamos sobre su visión acerca del “poder inteligente” y el antiterrorismo en el siglo 21. Los siguientes son pensamientos destacados de la entrevista.



Como comandante del Comando sur de los Estados Unidos y del Comando Europeo de los Estados Unidos, usted ha dado mucha importancia al poder inteligente. ¿Por qué?



En el siglo 21, no podemos construir muros para generar seguridad. En el siglo 20, levantamos muchos muros; nuestra intención era continuamente construir muros entre nosotros y quienes percibíamos como nuestros enemigos correcta o incorrectamente. Debido al surgimiento de las redes y al libre movimiento de productos y personas a nivel mundial en el siglo 21, necesitamos generar seguridad construyendo puentes, no muros. El poder inteligente constituye una síntesis de las herramientas que nos permiten realizar esto.



¿Cuáles son las principales herramientas del poder inteligente?



Son las siguientes: en primer lugar, están los enfoques internacionales y multinacionales, mientras que en segundo lugar están los enfoques interagenciales construidos a partir de las “tres Ds”: defensa, diplomacia y desarrollo, y en tercer lugar está la cooperación pública-privada. Si aplicamos estos tres recursos e implementamos las comunicaciones estratégicas de forma efectiva, estaremos construyendo los tan necesarios puentes nuevos. Aunque ahora, a veces requeriremos del uso del poder duro, ya que el poder blando sin poder duro en reserva no constituye poder en lo absoluto. No obstante, el poder inteligente es el mejor enfoque para lograr los resultados deseados.



¿Puede darnos un ejemplo de dónde y cómo se implementó esto?



Hace diez o 15 años, Colombia se parecía mucho al escenario actual de Afganistán. Sin embargo, actualmente se ha logrado entablar negociaciones productivas entre la principal facción rebelde colombiana, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, y el gobierno de dicho país sudamericano. Otro ejemplo es la situación de los Balcanes. En la década de 1990, decenas de miles de personas murieron en limpiezas étnicas y un millón de personas fueron expulsadas de las fronteras, convirtiéndose en refugiados. Mediante la aplicación de poder inteligente, además de algunas medidas de poder “duro”, pudimos estabilizar la situación y pacificar la región.



¿Cómo se mide el éxito de este enfoque?



Existen herramientas técnicas que pueden utilizarse, como por ejemplo elecciones populares, supervisión de medios de comunicación tradicionales y redes sociales, además del criterio profesional de expertos entrenados en nuestros equipos en cada país. Con estas herramientas se puede determinar efectivamente si nuestro enfoque está funcionando. Además, simplemente hay “resultados”. Tomemos el caso de Colombia, por ejemplo. Si observamos a Colombia, dudo que alguien diga que está fracasando. Este resultado positivo es un ejemplo de la aplicación eficiente del poder inteligente: tiene éxito.



¿Cree que es necesario restarle importancia a la dimensión cinética del contraterrorismo y focalizarse en mitigar problemas complejos y profundamente arraigados en estados frágiles?



Creo que ambas opciones son necesarias. En cualquier insurgencia habrá personas irreconciliables, que representan una amenaza clara y vigente a los EE. UU. y a nuestros aliados. Se deberá confrontar a esa gente con un poder duro, aunque creo que el esfuerzo general en contraterrorismo debe abordarse con métodos de poder inteligente, para poder así solucionar problemas como lo son el desempleo, carencias en la atención médica y el odio profundamente arraigado. Para vencer en un esfuerzo de contrainsurgencia, no se puede avanzar aniquilando todo al paso. Hay que proteger al pueblo, lograr el equilibrio cívico-militar, entrenar a locales y establecer una comunicación estratégica y efectiva.



*Oliver L. Barrett es oficial retirado de la Marina, analista en asuntos exteriores y redactor en ForeignPolicyBlogs.com. Puede seguirlo en Twitter @peaceguerilla.










El señor James Stravidis tiene razón, para que los países puedan evitar conflictos es necesario hacer la guerra; lo único que necesitan es emplear poder, defensa, diplomacia y desarrollo inteligente. Estas son las herramientas claves para la estabilidad de un país.
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