Comunicado de la Secretaría General de la OEA sobre aviones militares rusos con posible capacidad nuclear en Venezuela

Secretaría General de la Organización de Estados Americanos | 13 diciembre 2018

Amenazas Transnacionales

Un avión bombardero supersónico ruso de largo alcance estratégico, Tupolev Tu-160, aterriza en el Aeropuerto Internacional de Maiquetia, al norte de Caracas, el 10 de diciembre de 2018. (Foto: AFP)

La Secretaría General de la OEA toma nota con la más alta preocupación de las noticias provenientes de Venezuela sobre la posibilidad de que aviones con capacidad de uso de armas nucleares provenientes de Rusia se encuentren en su territorio. La presencia de esta misión militar extranjera viola la Constitución Nacional venezolana al no haber sido autorizada por la Asamblea Nacional, como lo exige el Artículo 187, Párrafo 11. Por lo tanto, consideramos semejante acto lesivo de la soberanía venezolana.

Asimismo, esta acción puede estar también en violación de normas fundamentales del derecho internacional. Venezuela es Estado parte del Tratado para la Proscripción de las Armas Nucleares en América Latina y el Caribe (“Tratado de Tlatelolco”), cuyo Artículo primero prohíbe el recibo, almacenamiento o posesión de armas nucleares por sí mismas o por terceros en su territorio. La adopción de este tratado fue un gran logro para América Latina y el Caribe, que nos convirtió en la primera región libre de armamento nuclear. Su violación es una seria amenaza a la paz y la seguridad internacionales.

Urgimos a los órganos establecidos en este acuerdo a que adopten las medidas necesarias para verificar el cumplimiento por parte de Venezuela de las obligaciones contraídas, asegurar de que no estamos en presencia de armas nucleares tales como se definen en el Artículo 5 del Tratado de Tlatelolco, y, si se constatase la violación de las mismas, lo comuniquen de inmediato tanto a las Naciones Unidas como a la OEA, como lo establece el Artículo 21.

Del mismo modo, la Secretaría General observa con extrema inquietud la participación de capacidades militares de potencias extrarregionales en el hemisferio fuera del marco constitucional de los países, así como de la transparencia y confianza mutua que debe guiar estas actividades. Actitudes de estas características no contribuyen a la paz ni a la estabilidad continentales, valor supremo a preservar la convivencia en la región.

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