Campeonato Mundial de Orientación reúne militares de 26 países

La modalidad deportiva combina carreras con habilidades militares en el uso de mapas y brújula.
Andréa Barretto/Diálogo | 3 enero 2017

La Sargento Edinéia Roniak dos Santos integró la delegación brasileña que participó en el 49.° Campeonato Mundial Militar de Orientación. (Foto: Didier Grosherns)

El deporte es una de las actividades que marcaron el 2016. Y esto no fue una excepción para las Fuerzas Armadas de Brasil, al cerrar el año con la realización del 49.° Campeonato Mundial Militar de Orientación.

La sede del evento fue la Base Aérea Naval de la Marina, ubicada en la región de los Lagos, en el estado de Río de Janeiro. La competencia, celebrada entre los días 17 y 23 de noviembre, contó con la participación de 206 atletas militares de 26 nacionalidades, que incluyeron a chilenos, uruguayos, ecuatorianos y venezolanos. La delegación brasileña tuvo 11 competidores, de los cuales siete fueron representantes masculinos y cuatro femeninos.

“Lo más determinante para nuestros resultados en el campeonato fue la dedicación y la unión del equipo. Conformamos una familia muy fuerte de atletas de las tres fuerzas armadas”, señaló la Sargento Técnico Temporal Edinéia Roniak dos Santos, quien compitió en el evento. La deportista comenzó su carrera militar en el Ejército de Brasil en el 2014, al ser seleccionada para integrar el Programa de Atletas de Alto Rendimiento vinculado a los ministerios de Defensa y Deporte.

Múltiples capacidades

La orientación es un deporte poco conocido aun en Brasil aunque con mayor difusión en Europa. La modalidad combina las características de las carreras con algunos tradicionales atributos militares, pues exige del atleta capacidades para la lectura de mapas y el uso de la brújula como guía.

La competencia comienza con la preparación de la prueba por parte de los organizadores, quienes marcan un trayecto –generalmente al aire libre, en el campo– donde son establecidos los puntos de paso obligatorios. Estos son señalados en un mapa entregado a cada deportista al momento de la competencia.

“Cuando comienza a contar el tiempo, el atleta debe abrir el mapa, orientarse, usar la brújula y partir hacia el terreno. Debe pasar de modo secuencial por los puntos marcados en el mapa. Ganará quien consiga pasar por todos los puntos en el menor tiempo”, explicó el Teniente General Paulo Martino Zuccaro, director del Departamento de Deporte Militar del Ministerio brasileño de Defensa.

Además del mapa y la brújula, cada participante recibe una clave digital que debe insertar en mini computadoras colocadas a lo largo del terreno, desde la salida hasta la meta. Mediante este sistema es controlado el tiempo de cada atleta y su paso por los puntos determinados en el mapa. Si el competidor no pasa por un punto o comete un error en el orden establecido, será descalificado.

“El hecho de practicarlo en medio de la selva, en un terreno irregular, exige del orientador una capacidad física extraordinaria. También es necesario tener habilidad en el manejo de mapas y brújula, así como mucha agilidad mental para poder elegir rápidamente los mejores caminos desde un punto a otro”, destacó el Tte. Gral. Zuccaro, al explicar que los puntos son fijos aunque el trayecto entre ellos es variable. El atleta decide cuál ruta quiere hacer. “Por ejemplo, puede internarse en la vegetación o darle la vuelta por un sendero ya marcado”, dijo.

Durante el campeonato, competidores y miembros del equipo técnico de Brasil participaron junto con atletas de 26 países. (Foto: Didier Grosherns)

Campo y ciudad

En el contexto del 49.° Campeonato Mundial Militar de Orientación fueron realizadas tres pruebas. La primera de ellas fue un trayecto promedio y la segunda uno largo en un lugar en medio de la naturaleza situado en el municipio de Rio das Ostras. La tercera fue la prueba de relevo urbano en la ciudad de Búzios.

En el trayecto promedio, los atletas debieron pasar por 16 puntos. Esto exigió de los competidores hombres un desplazamiento de cerca de cinco kilómetros, mientras que para las mujeres el desplazamiento fue de casi cuatro kilómetros. Como en la mayoría de las competencias de orientación, la diferencia radica en que los puntos están distribuidos a mayor distancia uno del otro para los hombres que para las mujeres.

En lo que respecta al trayecto largo, fueron 28 puntos con un desplazamiento aproximado de 12 kilómetros para los hombres y 6 kilómetros para las mujeres.

“Tuve algunas dificultades en el trayecto promedio, por ser una prueba más rápida y más técnica”, dijo la Sgto. Edinéia, quien participó en las tres pruebas. “En el segundo día, durante la prueba de trayecto largo, me sentí más segura porque me gusta más el recorrido de larga distancia. Con la suma de mis resultados en los dos trayectos, más los resultados de mis compañeras de equipo, conseguimos la 6.ª posición por equipo”, indicó.

La realización de las pruebas dentro de la ciudad es un hecho reciente en el mundo del deporte de la orientación. La idea de llevar la modalidad al espacio urbano surgió como un intento por facilitar su difusión. A pesar de la diferencia de entorno, el principio de la competencia es mantenido: los puntos están distribuidos en las calles de la ciudad y cada competidor ingresa a la prueba con un mapa y una brújula. “Es una prueba divertida, con música, narración de los acontecimientos y el ánimo de la población, que está más cerca de los participantes”, dijo el Tte. Gral. Zuccaro.

La elección de Búzios como sede de la prueba urbana corresponde a las características de la ciudad, que posee una diversidad arquitectónica que mezcla los estilos colonial y moderno, además de mucha vegetación. Otro detalle tomado en cuenta fue la relativa calma del tránsito de vehículos.

El área de la competencia no fue aislada, aunque los organizadores del evento tuvieron el cuidado de elegir las calles más tranquilas como puntos de paso de los competidores. “También distribuimos algunos elementos de seguridad en aquellos tramos con más movimiento de autos, para disminuir la velocidad”, explicó el Tte. Gral. Zuccaro.

Esta fue la quinta vez que Brasil albergó al Campeonato Mundial Militar de Orientación. Dos veces, en 1983 y 2006, tuvo su sede en Paraná, con la participación de 9 y 27 países respectivamente. Otra edición fue en Brasilia, en 1992, con la inscripción de 12 naciones. La penúltima competencia en suelo brasileño fue en Río de Janeiro en 2011 donde participaron 28 países.

Para la Sgto. Edinéia, el campeonato de este año fue su primera experiencia en un mundial. Concentrada en realizar una rutina de entrenamiento de seis días por semana, espera que este sea solo el comienzo. “¡Sé que hoy tengo mucho que aprender y cada día estoy más animada!”, concluyó la Sgt. Edinéia.

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