Curso Internacional de Operaciones en la Selva cuenta con participación de militares de alrededor del mundo

Por tercer año consecutivo, alumnos extranjeros participaron en un intenso entrenamiento de siete semanas en la selva amazónica, para obtener el título de Guerrero de Selva.
Andréa Barretto/Diálogo | 27 enero 2019

Capacitación y Desarrollo

Militares extranjeros de 14 países, entre ellos Argentina, Bolivia, Guatemala, México, Paraguay y Uruguay, realizaron el entrenamiento de combatientes de selva en el curso internacional que se impartió en 2018 en el Centro de Instrucción de Guerra en la Selva del Ejército Brasileño. (Foto: Centro de Instrucción de Guerra en la Selva, Ejército Brasileño)

La selva amazónica es un entorno peculiar, con características que lo diferencian de la mayoría de los entornos operacionales militares. Es por eso que el Ejército Brasileño (EB) cuenta con una unidad de enseñanza y entrenamiento dedicada a capacitar a sus profesionales para desempeñarse en ese tipo de región: el Centro de Instrucción de Guerra en la Selva (CIGS), con sede en Manaos, Amazonas.

Desde 2016, el CIGS tiene cursos para extranjeros, cuyo interés es cada vez mayor. “Los países más desarrollados envían tropas a entrenarse en diversos tipos de terreno. Buscan mantener a sus militares entrenados para desempeñarse en distintas situaciones, con diferentes características”, explicó el Teniente Coronel del EB Alexandre Amorim de Andrade, jefe de la división de enseñanza del CIGS. “Las fuerzas armadas de otros países realizan cursos en Alaska y en los desiertos africanos”.

“El curso del CIGS es reconocido a nivel mundial. Este entrenamiento nos enseña a vivir y combatir en la selva, que presenta un alto grado de dificultad física y técnica”, dijo el Subteniente Miguel Herminio Tosatto Acosta, comandante de pelotón en las tropas especiales del Ejército de Paraguay, en referencia al motivo que lo llevó a elegir el curso. El militar participó como alumno en la última edición del Curso Internacional de Operaciones en la Selva (CIOS), que tuvo lugar entre el 11 de octubre y el 30 de noviembre de 2018.

Un total de 34 militares extranjeros se inscribieron para participar en el CIOS 2018. Solo 28 candidatos de 14 países, entre ellos Argentina, Bolivia, Guatemala, México, Paraguay y Uruguay, demostraron tener las aptitudes físicas requeridas. Esta rigurosidad en cuanto a técnicas y capacidades físicas de los candidatos se fundamenta en la preservación de la seguridad individual del militar y del grupo.

El CIOS publica en su sitio web información de orientación para los candidatos sobre cómo prepararse antes de aspirar al curso. Ocho meses antes de la apertura del curso se pone material a su disposición como por ejemplo instrucciones nutricionales, plan de entrenamiento físico y videos con demostraciones de las técnicas que se emplean en el CIOS.

Antes de empezar el curso los candidatos realizan una prueba en sus países de origen, y los evalúan militares brasileños o miembros de la organización militar a la que pertenecen. Si cumplen con los requisitos preliminares los candidatos son invitados a participar en la semana de movilización del CIOS. Durante tres o cuatro días realizan pruebas dentro de las instalaciones del CIGS, un espacio de unos 1200 kilómetros cuadrados dentro de la selva amazónica. Solo después de aprobar esta etapa, los candidatos son admitidos al curso. 

De la teoría a la práctica

Antes de comenzar las tres fases del curso –vida en la selva, técnicas especiales y operaciones–, los futuros guerreros de selva realizan una fase de interacción doctrinal. Aquí los alumnos aprenden un poco sobre las doctrinas de las fuerzas armadas de otras naciones participantes. “Exponemos algunos problemas militares a los alumnos y ellos deben presentar soluciones de acuerdo con la doctrina de su país”, dijo el Tte. Cnel. Amorim, que también es coordinador del curso. La doctrina brasileña se expone cuando los alumnos están en acción dentro de la selva.

El intercambio de conocimientos, el sentido de cooperación y la amistad entre los participantes son algunos de los puntos fuertes de la experiencia de los alumnos en el Curso Internacional de Operaciones en la Selva. (Foto: Centro de Instrucción de Guerra en la Selva, Ejército Brasileño)

En un principio las diferencias culturales le parecieron al Subtte. Tosatto Acosta un factor disonante. “Pero una vez que comenzó el curso, las diferencias desaparecieron y nos convertimos en un equipo con voluntad de cumplir la misión”.

Antes de la fase de vida en la selva hay un día de descanso. El objetivo de la primera fase es mostrar a los alumnos las características del ambiente operacional amazónico. Durante una semana aprenden a obtener agua y comida, a hacer fuego, construir refugios, evitar y tratar enfermedades tropicales, y a orientarse en la selva.

La segunda fase es de técnicas especiales, y es la más difícil de todas, según la experiencia del Subtte. Tosatto Acosta. “Los ejercicios eran uno detrás del otro, con pocas horas de descanso. Eso requiere mucha concentración y resistencia física”.

Durante esta etapa, los alumnos aprenden y entrenan técnicas y tácticas específicas para el combate en la selva, como desplazamiento por largas distancias en la selva –de 10 a 15 km–, natación en ríos y uso de embarcaciones y helicópteros. Una novedad del CIOS 2018 fue la instalación de módulos de tiro dentro de la selva. La intención fue que los alumnos sintieran la dificultad de utilizar un arma y de disparar en ese entorno, que presenta muchos obstáculos.

 Hermandad

La fase de técnicas especiales duró 12 días, a los que siguieron los últimos 15 días del curso dedicados a la fase de operaciones. La intención de los coordinadores del curso fue que los alumnos pusieran en práctica todo lo aprendido y ejercitado desde el principio. “En esa fase, los estudiantes pueden combinar distintas doctrinas para planificar y ejecutar misiones. Esa combinación es enriquecedora e interesante”, destacó el Tte. Cnel. Amorim.

En 2018 se extendió la fase de operaciones, que incrementó su número de actividades nocturnas. El Tte. Cnel. Amorim comentó que, hasta la década de 1970, un reglamento impedía que los militares viajaran de noche por la selva. “Con el desarrollo tecnológico y el surgimiento de nuevas técnicas, tácticas y procedimientos, logramos ejecutar esas operaciones con éxito. Esto es importante porque permite reforzar el carácter secreto en las misiones, con el objetivo de sorprender al enemigo”.

Los 28 alumnos que superaron las tres fases participaron en la 133.ª Ceremonia de Entrega del Machete del Guerrero de Selva, que tuvo lugar el 30 de noviembre de 2018. En el evento, oficiales del CIGS entregaron a cada uno de los nuevos guerreros un machete, instrumento de supervivencia y combate en la selva, que para esos militares es símbolo de aprendizaje, superación y hermandad.

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