Centroamérica ignora los riesgos y se deja seducir por China

Sobreendeudamiento, corrupción y pérdida de infraestructura estratégica son algunos de los peligros a los que se expone la región.
Gustavo Arias Retana/Diálogo | 21 septiembre 2018

Amenazas Transnacionales

Diplomáticos de Taiwán concluyen la ceremonia de retiro de su bandera en la embajada de Taiwán, en la ciudad de Panamá, el 14 de junio de 2017. Panamá terminó sus relaciones diplomáticas con Taiwán, para establecer vínculos más estrechos con China, la segunda economía más grande del mundo. (Foto: Rodrigo Arangua / AFP)

El avance chino en la región centroamericana es innegable. En la última década, la mitad de los países que forman el Sistema de Integración Centroamericana (SICA), rompieron relaciones con Taiwán para establecer vínculos diplomáticos con China. La justificación de los mandatarios centroamericanos siempre es la misma: el país asiático ofrece un sinfín de oportunidades para hacer negocios. Sin embargo, los intereses de China en la región irían más allá del tema comercial; su estrategia de expansión presenta riesgos sobre los que se habla poco.

Según el profesor Carlos Murillo, investigador de la Escuela de Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de Costa Rica, para entender el papel que quiere jugar China en Centroamérica hay que tener claro que el interés del país asiático ya no es solo el de quitarle aliados a Taiwán. La idea de China es aumentar su influencia en zonas estratégicas del mundo, que le permitan consolidar su poderío político y militar.

“China está pasando de una fase de expansión comercial y económica, característica de las potencias aspirantes a hegemonías globales en sus estadios iniciales, a una fase de presencia política, estratégica y militar. Evidencia de ello es la búsqueda de puertos para proyectar su poderío naval y su participación en las maniobras militares rusas”, explicó Murillo. “Pekín entiende que Centroamérica y el Caribe son el traspatio estadounidense y busca incrementar su presencia, ya no solo para tener relaciones diplomáticas y exportar gran cantidad de bienes, sino para llegar a tener vínculos estratégicos con fuerzas armadas y otros sectores claves”.

Alejandro Barahona, politólogo y máster en Relaciones Internacionales de la Universidad de Costa Rica, coincide con Murillo en que la ubicación estratégica de Centroamérica es lo que en realidad le interesa a China. “Centroamérica tiene una posición geoestratégica entre Norteamérica, Sudamérica, Europa, África y Asia, eso es un elemento importante”, dijo Barahona. “Además está en la zona de aproximación al canal de Panamá y en el área de influencia tradicional de los Estados Unidos”.

El país en el que China muestra mayor interés en la región es Panamá, con quien estableció relaciones en junio de 2017. La razón está clara: por el canal de Panamá se mueve buena parte del comercio mundial y es un punto vital económico y militar.

En la zona cercana al canal los conglomerados chinos construyen terminales de contenedores, puestos portuarios, terminales de cruceros y una planta termoeléctrica. También un consorcio de empresas chinas ganó la licitación para construir el cuarto puente sobre el canal. Además, la embajada china en Panamá se ubicaría en Calzada de Amador, una zona adyacente al canal que en su momento fue controlada por los Estados Unidos, cuando ese país administraba el paso entre los océanos Pacífico y Atlántico.

El 7 de septiembre de 2018, Estados Unidos llamó a consulta a su encargada de negocios en Panamá, Roxanne Cabral, por la relación que entabla la nación centroamericana con China. También llamó a sus embajadores en República Dominicana y en El Salvador, los otros países del SICA que, junto a Costa Rica, mantienen vínculos diplomáticos con el país asiático. 

Préstamos de doble filo

Juan Carlos Hidalgo, analista de políticas públicas para Latinoamérica, del Cato Institute de Washington D.C., dijo que un riesgo que deben tener en cuenta los países centroamericanos es que el ofrecimiento de préstamos que realiza China para infraestructura muchas veces no es tan favorable como se hace creer. En otras regiones, la nación asiática los ha empleado para someter a otros países a sus intereses, y apoderarse del manejo de infraestructura estratégica como puertos y ferrocarriles.

“En lo que sí hay que tener cuidado y esto lo hemos visto en África y en el sur de Asia es el hecho de que China busca relaciones económicas que no son transparentes”, afirmó Hidalgo. “Existen denuncias fundamentadas de que China está promoviendo el endeudamiento irresponsable para financiar proyectos de infraestructura. China brinda los créditos de manera poco favorable y luego los países se encuentran en una situación en que no pueden pagar sus deudas, entonces se pasa a tener una situación de vasallaje político. En muchos casos China se hace con el control de infraestructura importante en términos económicos y militares”.   

Esa estrategia la emplea China en su relación con muchos países que forman parte del proyecto conocido como “la nueva ruta de la seda”; una iniciativa con la que el Gobierno chino pretende conectar Asia, Oceanía, Europa y África mediante carreteras, ferrocarriles, oleoductos y gasoductos. Países que forman parte de la ruta como Pakistán, Tayikistán, Kirguistán, Laos, Montenegro, Mongolia, Yibuti y Sri Lanka, se han sobre endeudado con China para desarrollar proyectos, y ahora tienen graves problemas financieros o han tenido que cederle a China el manejo de infraestructura clave. Por ejemplo, Sri Lanka se vio obligado a arrendarle por 99 años su puerto estratégico Hambantota, luego de no poder devolverle un préstamo de USD 1400 millones.

Christine Lagarde, presidenta del Fondo Monetario Internacional, advirtió en abril de 2018 sobre el endeudamiento que genera China con estos proyectos. “Puede derivar en un incremento problemático de la deuda, creando desafíos para la balanza de pagos de muchos países”, dijo.

Cultivo para corrupción

Otra situación riesgosa, según los analistas, es la forma en que China maneja sus “ayudas económicas” y cómo está acostumbrado a hacer sus negocios. Sus prácticas pueden terminar en un caldo de cultivo perfecto para la corrupción.

“Mucha de la influencia que se gana basada en ayudas económicas termina generando corrupción en las clases gobernantes”, dijo Hidalgo. “Las ayudas económicas de ese tipo nunca han terminado bien en Latinoamérica”.

Por ejemplo, en Costa Rica se investigan supuestas irregularidades en el contrato que firmó el país para la construcción de una refinería de petróleo con fondos chinos. Entre las irregularidades está la forma en que se realizó el estudio de factibilidad ambiental, el otorgamiento de bonos salariales a 26 ejecutivos orientales, así como gastos de viajes, reuniones, almuerzos de trabajo y alquiler de casas a empleados chinos.

Otra forma de corrupción, más solapada, serían virajes en la política exterior de los países, debido a la relación con la nación asiática. “Muchas veces la relación con China lleva a las autoridades a comprometer su política exterior en materias como la defensa de los derechos humanos o la democracia”, finalizó Barahona.

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