Caninos de El Salvador refuerzan tareas antinarcóticos

Los binomios caninos entrenan para elevar la listeza operacional de los grupos élite que protegen los espacios públicos.
Lorena Baires/Diálogo | 9 agosto 2018

Capacitación y Desarrollo

El Sargento Juan Antonio Ascencio y el Cabo Juan Antonio Castro entrenan a Bruno y Thor, labradores descendientes de una camada de perros adiestrados. Son los elementos más jóvenes que componen la Unidad Canina. (Foto: Gloria Cañas, Diálogo)

La Fuerza Armada de El Salvador (FAES) despliega todos los días del año su Unidad Canina (UC), para fortalecer los ejercicios de combate al narcotráfico y localización de explosivos en todo el país. Además, los perros garantizan la seguridad de espacios públicos y privados donde participan las autoridades civiles y militares salvadoreñas y extranjeras. 

“Nuestros binomios [oficial guía y perro] son un respaldo en las operaciones contra las actividades ilícitas de las redes de narcotráfico”, dijo a Diálogo el Teniente de Fragata de la Fuerza Naval Tito Martínez, jefe de la UC de la FAES. “Su constante adiestramiento les permite identificar armas, explosivos o drogas ocultas en lugares de difícil acceso para el humano; pero identificables de forma segura gracias al olfato sensible de los canes”.

Los perros acompañan las tareas del Comando San Carlos, un equipo especializado de apoyo estratégico de la Dirección General de Centros Penales. Parte de la misión del comando y de la UC es resguardar el perímetro de 18 centros penales y tres centros de readaptación de menores, para evitar el ingreso de contrabando y la fuga de reos.

“El principal desafío que tenemos es caminar un paso adelante de los delincuentes, porque ellos siempre diseñan nuevas formas para camuflar los ilícitos”, comentó a Diálogo el Cabo del Ejército Juan Antonio Castro, especialista canino de la UC. “Para tener éxito debemos lograr que el animal alcance su máximo potencial, tanto físico como anímico. Por eso combinamos el trabajo con el juego, de manera que siempre esté en la mejor disposición de trabajar”.

El Cabo Castro mostró las habilidades de Thor, un labrador negro de tres años de edad, durante un ejercicio de venteo. El can de tres años demostró gran destreza y obediencia. En menos de 30 segundos encontró un artefacto enterrado en el campo, algo que podría ocurrir en terrenos donde se producen grandes eventos como helipuertos, jardines de hoteles o canchas deportivas.
 

“Uno de los mayores éxitos de la unidad se alcanzó en marzo de 2011, cuando el entonces presidente de los Estados Unidos Barack Obama visitó El Salvador”, dijo el Tte. de Frag. Martínez. “En esa oportunidad, una persona intentó ingresar con un arma al perímetro del hotel donde se hospedaba la comitiva presidencial, obviando las medidas de seguridad. Sin embargo, el sujeto no pudo ir lejos pues uno de los canes detectó el arma”.

 

“Logramos ver la eficiencia del perro para detectar, incluso a cierta distancia, lo que el humano en definitiva no pudo hacer en las mismas condiciones. El perro destacó por su valentía y agilidad al identificar lo que podría haberse convertido en un riesgo”, detalló el Tte. de Frag. Martínez.

El binomio compuesto por el Sargento Juan Antonio Ascencio y Bruno está especializado en la detección de explosivos. (Foto: Gloria Cañas, Diálogo)

Entrenamiento de alto nivel

La UC cumplió 35 años de servicio en junio. Fue creada gracias al apoyo de la Unidad K-9 del Ejército de los Estados Unidos que donó los primeros ocho perros adiestrados, transfirió el método de instrucción y facilitó el entrenamiento de 11 canes más en 1983. “El método estadounidense potencia la actitud corporal de liderazgo del guía militar; orienta las habilidades olfativas de los perros que han sido potenciadas. El éxito de todas nuestras operaciones está basado en la complicidad que ambos puedan desarrollar, tanto para dar órdenes como para recibirlas”, añadió el Tte. de Frag. Martínez.

 La unidad está formada por 17 perros: dos de la raza pastor alemán, seis labradores y nueve golden retriever; de ellos, 12 están especializados en la detección de armas y explosivos y cinco en la ubicación de diversos tipos de estupefacientes. La FAES prefiere estas razas por su carácter, inteligencia y predisposición a aprender.

 El golden retriever es un perro activo, potente, de constitución robusta, dócil, dotado para el trabajo, de temperamento gentil y seguro de sí mismo. El labrador es ágil, capaz de adaptarse a cualquier sitio y desarrolla pasión por el agua. Los pastores alemanes son valientes, leales y fuertes. Los tres están dotados de un olfato excepcional y trabajan en perfecta armonía con el guía.

 El Sargento del Ejército Juan Antonio Ascencio tiene diez años con la UC y tres junto a Bruno, un labrador, hermano de Thor. “Vivimos en un constante adiestramiento con ellos para garantizar su óptimo trabajo operativo, porque las condiciones en campo cambian. Ellos deben acostumbrarse a los estímulos sonoros de las ciudades, a diversos ambientes, escenarios y tipos de transporte enfocándose solo en lo que rastreamos”, aseguró.

 Así lo demostró Bruno en un ejercicio simulado de registro de vehículo dirigido por el Sgto. Ascencio. El equipo simuló detener la marcha del carro en una carretera. Bastaron pocos segundos para que el perro identificara un pequeño paquete de drogas que habían camuflado en el rin de una llanta. Es una situación que puede presentarse en las carreteras de acceso a los centros penitenciarios.

 El can aprende sus tareas con un entrenamiento que inicia a los seis meses de edad y continúa por 12 semanas ininterrumpidas. Tanto el guía como su perro se capacitan para desarrollar rastreos minuciosos de grandes extensiones de terreno, embarcaciones, aeronaves, vehículos livianos y pesados, así como registros de personas.

 Los binomios trabajan y descansan 24 horas alternadas. Los resultados de cada jornada se anotan en una bitácora, para llevar un control preciso del desempeño de cada equipo. Los perros de la UC pueden llegar a participar en más de 100 operaciones por mes.

 La UC espera incorporar en los próximos meses a más cachorros al sistema de entrenamiento, después de realizar diagnósticos iniciales relacionados con la conducta, carácter y capacidades físicas. La UC recibe apoyo constante de la Unidad K-9 del Ejército de los Estados Unidos porque las amenazas emergentes evolucionan; surgen nuevos artefactos explosivos y formas de ocultar la droga en compartimientos o vehículos.

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