Fuerza Armada de El Salvador promueve la inclusión de mujeres en sus filas

Mayor número de mujeres se unen a la Fuerza Armada.
Lorena Baires/Diálogo | 13 marzo 2019

Capacitación y Desarrollo

La Fuerza Armada de El Salvador permitió el ingreso de mujeres a sus filas en el 2000 y desde entonces más de 1200 mujeres han culminado sus estudios y se desempeñan en las diversas ramas castrenses. (Foto: Gloria Cañas/Diálogo)

La Fuerza Armada de El Salvador (FAES) descubre con éxito el talento femenino, y logra que más mujeres se integren y alcancen puestos clave en todas sus ramas. Precisión, determinación, valentía y tenacidad son las huellas que dejan a su paso las oficiales que a diario trabajan en batallones y unidades militares.

“Hay un incremento de mujeres que se someten al proceso de selección para ingresar a la FAES”, explicó el Coronel de Artillería DEM de la FAES Mario Argueta, director de la Escuela Militar Capitán General Gerardo Barrios. “Las aspirantes que aprueban el proceso son preparadas para desempeñarse en las mismas funciones que realizan los hombres. Nuestra educación no está enfocada en el género, sino en el desarrollo de las capacidades que ya tienen”.

Fuera de su país

En el pasado, las mujeres salvadoreñas que deseaban iniciar la carrera de las armas tenían que presentar un examen físico y de conocimientos de selección, para después ser enviadas al Heroico Colegio Militar de México, donde se graduaban para iniciar la carrera castrense de su país. La primera mujer en vestir el uniforme militar salvadoreño fue Adriana Herrera de Hayem en 1969, después de graduarse en la Escuela Militar de Enfermería de México. En 1996 fue ascendida a coronel, cuando dirigía el Hospital Militar de El Salvador.

En el 2000, la FAES abrió sus escuelas a las mujeres. En 2006 se graduaron las primeras 16 militares del país. De ellas, 10 oficiales fueron ascendidas al grado de mayor el 31 de diciembre del 2018. Fue la primera promoción de mujeres con ese rango. 

“En la FAES visualizamos a la mujer con igualdad de oportunidades”, dijo a Diálogo el ministro de la Defensa de El Salvador David Munguía Payés. “Eso permite que mejoren sus condiciones y su posición”.

La Capitán de la Fuerza Aérea de El Salvador María Elena Mendoza fue la primera mujer piloto de combate certificada en Centroamérica. (Foto: Gloria Cañas/Diálogo)

En marzo de 2018, la ahora Mayor Piloto Aviador de la FAS Sandra Hernández, una de las oficiales recién ascendidas, se convirtió en la única mujer piloto del segundo contingente aéreo de helicópteros Torogoz III, desplegado en la Misión Multidimensional Integrada de Estabilización de las Naciones Unidas en Malí. Su tarea fue realizar vuelos de reconocimiento en lugares propensos a los ataques terroristas y escoltar convoyes logísticos que se movían entre las ciudades.

“Siempre me han exigido igual que a los hombres; respetan y valoran mi trabajo sin hacer ninguna diferencia de género”, dijo la May. Hernández. “La presencia de la mujer en las fuerzas armadas aporta un alto nivel de aceptación y confianza en la ciudadanía y lo comprobé con la población de Malí”. 

Mujeres de alto valor

En la actualidad hay 60 aspirantes a la carrera militar salvadoreña, y más de 800 graduadas trabajan en áreas como marina, ingeniería, artillería y aeronáutica entre otras. “Se elige a una mujer para un puesto no por ser mujer, sino porque tiene las cualidades y capacidades para desempeñarse con éxito”, subrayó el Cnel. Argueta. “Solo en las fuerzas especiales no hay mujeres, pero se debe solo a que a la fecha ninguna ha decidido enfrentar las exigencias físicas requeridas”.

En la última década, otras mujeres han brillado por sus logros. En 2016 la Piloto Aviador de la FAS María Elena Mendoza, entonces teniente, fue la primera mujer de Centroamérica en certificarse como piloto de combate. Hoy es capitana e integra el Grupo de la FAS, un equipo especializado y responsable de velar por la integridad del territorio salvadoreño desde el aire.

La misión del grupo es identificar aeronaves utilizadas por las organizaciones criminales que mueven drogas y otros contrabandos hacia los Estados Unidos y otros países de la región. “El proceso de aprendizaje ha sido demandante, con estándares altos, pero mi pasión por los detalles resultó ser mi mejor aliado”, dijo la Cap. Mendoza. “Convertirme en piloto de combate es una muestra de que las puertas están abiertas en todos los campos donde nos propongamos llegar”, agregó.

“SOUTHCOM es consciente de la efectividad de los equipos donde hay hombres y mujeres”, dijo el Almirante de la Marina de los Estados Unidos Kurt W. Tidd, excomandante del Comando Sur de los EE. UU., durante la III Conferencia de Mujeres en el Ejército y la Seguridad, en noviembre de 2018. “No podemos desaprovechar ese gran talento. Carácter, competencia, trabajo en equipo; es lo que debemos hacer para cumplir con los desafíos de seguridad del siglo XXI”.

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