Propaganda rusa invade Latinoamérica

Con desinformación sistemática Moscú busca tener poder en las decisiones que toman los gobiernos en el hemisferio.
Gustavo Arias Retana/Diálogo | 22 febrero 2019

Amenazas Transnacionales

Militares rusos expertos en intercepción de comunicaciones, participan en una competencia de entrenamiento de campo celebrada entre unidades de guerra electrónica del Distrito Militar del Sur en el campo de entrenamiento Nikolo-Aleksandrovsky, en Stavropol, Rusia. (Foto: Denis Abramov/AFP)

Los medios oficiales de difusión del Gobierno de la Federación Rusa tienen una campaña permanente de desprestigio en contra de las naciones que no estén alineadas con sus políticas intervencionistas. La punta de lanza para esa cruzada de desinformación son sus medios de televisión por cable y de Internet. Las transmisiones, maquilladas como noticieros y reportajes de fondo, son transmitidas en los televisores y computadoras de cientos de latinoamericanos que son expuestos a diario a la maquinaria propagandística desplegada por Rusia para influenciar a los gobiernos de la región.

La cadena de televisión e Internet RT es el pilar de la campaña desplegada por los rusos en Latinoamérica. Inició transmisiones en 2009 y tiene operaciones en Moscú, Madrid, Buenos Aires, Caracas, La Habana, México, Washington y Miami. Afirma sin sustento que tiene una audiencia semanal de 18 millones de personas en 10 países de la región.

La cadena consiguió el acceso a Latinoamérica mediante diferentes compañías de cable. En el caso de Venezuela y Argentina la señal se transmite también por el sistema de televisión abierta. Para Carlos Murillo, especialista en relaciones internacionales de la Universidad Nacional de Costa Rica, hay que tener claro que el Kremlin concibe la información como un arma y RT se ha convertido en uno de sus mayores músculos para atacar en la región latinoamericana.

“Moscú no puede impulsar su proyecto hegemónico de forma activa, y prefiere impulsar el uso del poder subliminal para que el mundo conozca las supuestas bondades de su propósito. Si recordamos la experiencia del periodo zarista y su influencia cultural, el régimen de Putin es un híbrido entre el zarismo y el sovietismo. Por eso las noticias en RT llevan el mensaje de lo ‘bueno’ de Rusia, que deforma y adapta las declaraciones de los entrevistados para fortalecer el [oculto] mensaje oficial”, dijo Murillo a Diálogo. “En resumen es un uso extensivo e intensivo de la comunicación como recurso de poder blando, como arma política para posicionar sus intereses en la región”.

Alejandro Barahona, politólogo de la Universidad de Costa Rica y especialista en temas latinoamericanos, coincide con Murillo y agrega que las emisoras rusas tratan de venderse como una opción mediática alternativa. En realidad se trata de un mecanismo de propaganda comunista que busca solo impulsar su papel en la región.

“El poder tiende a ser cada vez más [fluido]. Eso ayuda a entender la multiplicidad de espacios necesarios para administrarlo, y los medios de comunicación son vitales por su influencia en la opinión pública. Por eso Rusia promueve sus medios y agencias para impulsar su expansión tanto política como militar en Latinoamérica”, dijo Barahona.

Además de RT, Rusia busca aumentar su presencia mediante la agencia de noticias Sputnik, una plataforma que se vende como un servicio internacional, pero que solo repite el discurso deformado ruso y el de sus aliados, similar a lo que hace RT. Ambos medios organizan cada año visitas pagadas de periodistas latinoamericanos a Moscú para mercadearse entre los comunicadores latinoamericanos.

Turistas se divierten en una playa del mar Negro en Vitino, Crimea, bajo la sombra de las antenas rusas de intercepción internacional de comunicaciones. (Foto: Alexey Malgavko/AFP)

Soporte incondicional

Desde esas plataformas, Rusia busca influir en los países de la región. Los dos casos más recientes son Venezuela y Nicaragua. Las emisoras rusas repiten corregidos y aumentados los discursos de Nicolás Maduro y Daniel Ortega, referentes a supuestos golpes de Estado. Aprovechan además para atacar a organizaciones internacionales como el Grupo de Lima, que aboga por una transición democrática en Venezuela y Nicaragua.

“RT se convierte en algo fundamental para todos aquellos que están en el grupo de influencia directa de Rusia. El Kremlin sabe que Venezuela y Nicaragua son aliados que le sirven para mostrar que es un buen socio, leal, y que va hasta el final con sus afiliados. Moscú necesita costas en el Caribe y esos dos países junto con Cuba son claves. Están en el traspatio estadounidense y por eso les urge consolidar a los regímenes que dan facilidades. Entonces el enfoque de RT sobre estos casos está en función de la tesis oficial de los intentos de golpe de Estado”, explicó Murillo. 

Quejas en otras latitudes

La inquietud sobre el papel de RT no es un tema preocupante solo en Latinoamérica. Varios países han denunciado cómo la plataforma es mera propaganda y publica noticias falsas para lograr injerencia en temas de índole local.

Por ejemplo, en España se le acusa de haber promovido el descontrol social y de buscar parcializar la campaña independentista catalana de 2017. También se le ligó a cuentas falsas de redes sociales dedicadas a difundir información que defendía la secesión.

Una situación similar se vivió durante las elecciones francesas de 2017, en las que fue escogido como presidente Emmanuel Macron. “Durante la campaña, RT y Sputnik fueron agentes de influencia que varias veces esparcieron noticias falsas sobre mi persona y mi campaña política”, dijo el mismo Macron durante una visita de Vladimir Putin a Francia, en mayo del 2018.

La estrategia rusa no es nueva, pero se intensifica alrededor del mundo y Latinoamérica no es la excepción. La injerencia propagandística en países latinoamericanos es innegable. RT y Sputnik venden un Moscú idílico y color de rosa que no existe, un Moscú de supuestas buenas intenciones, pero que en el fondo solo busca expandir su política y su milicia en Latinoamérica, para su propio beneficio.

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