Deben revisarse las reglas de enfrentamiento para ocupar las favelas

Rules of Engagement for Favela Occupations Must be Reconsidered

Por Dialogo
mayo 25, 2015




Las Fuerzas Armadas Brasileñas redujeron de $15 millones de reales mensuales a $300.000 reales las ganancias provenientes del narcotráfico en la favela Complejo de Maré, en Río de Janeiro, desde el comienzo de la ocupación. Esa pérdida trajo como consecuencia un gran recelo entre los líderes de las tres principales facciones del crimen organizado carioca. En febrero un campanero o espía ganaba $700 reales por semana, pero actualmente solo cobra si tiene suerte. A pesar de esto, la situación está muy lejos de ser resuelta y no por culpa de los militares.

La mayor parte de la sociedad cree que el crimen organizado en las favelas es llevado a cabo por narcotraficantes con fusiles que venden drogas. Eso es solo la punta del iceberg de una red que oculta a miles de personas desarmadas que viven de la renta directa o indirecta de los estupefacientes en las comunidades.

Por eso, es fundamental que, antes de una ocupación militar de esta magnitud, el Estado entienda el impacto económico que provocará la asfixia del narcotráfico y ofrezca alternativas a las personas. Eso no se llevó a cabo en el Complejo de Alemão y, cuando las Fuerzas Armadas se retiraron, la situación volvió a ser crítica, lo que puso en tela de juicio la credibilidad del procedimiento.

Los habitantes del Complejo de Maré observaron esta situación y saben que la permanencia de las Fuerzas Armadas es pasajera. A esto se sumó el asesinato, a fines de 2014, de un líder comunitario que apoyó notoriamente a las tropas en Maré pero cuya seguridad no fue garantizada.

La ocupación de esta favela ha presentado características muy diferentes a las experiencias en Alemão y Haití, por la fuerte interacción de los militares con la población y con las organizaciones criminales.

En Alemão solo había una facción criminal; la invasión fue inesperada y no les permitió a los delincuentes armados escapar con las drogas y armas. Sin embargo, las otras estructuras del narcotráfico se mantuvieron, lo que permitió que funcionara después de la retirada del Ejército.

En la favela Maré, observamos que tanto el Ejército como otras tres facciones rivales del crimen organizado no abandonaron el área para no renunciar al territorio, ya que sabían que las Fuerzas Armadas no permanecerían allí eternamente. Dos de esas facciones se enfrentan desde 2009 en una violenta disputa por el territorio.

En Alemão, la clave para conseguir buenos resultados fue capturar una enorme cantidad de armas y drogas apenas comenzada la operación. Eso fue posible gracias a las órdenes de búsqueda y detención colectivas asociadas a una línea de denuncia.

En Haití, el Batallón de Brasil controla la situación, porque tiene “carta blanca” para revisar todas las casas y detener a cualquier persona que esté portando armas de fuego visiblemente. Operativamente, esta es la única forma de garantizar a la tropa el mismo grado de libertad que tiene el crimen organizado para entrar en todas las casas, valiéndose del terror que causan.

La decisión política de no conceder esas mismas facultades al Ejército en Maré ha causado un desgaste innecesario en los militares y el cumplimento de la misión se ve afectado. Como resultado de las reglas de enfrentamiento restrictivas para los militares, los estupefacientes se venden y consumen en el interior de las casas, se utiliza a los menores para que arrojen piedras a las tropas y los narcotraficantes ocupan terrazas desde donde preparan emboscadas para los militares después de las operaciones de detención y confiscación de armas y drogas. Los tiroteos suceden todos los días, duran horas y ya hirieron a cuatro militares, de los cuales uno falleció. Una guerra asimétrica en el patio de casa.

Todos saben que la presencia de los militares en Maré se debe al Mundial y, si dependiera de los políticos, se postergaría hasta las Olimpíadas. Así como sucedió en Alemão (donde se extendió por 520 días), una vez más afirmaron que sería por un espacio de tiempo corto, pero desde ya se puede percibir que no será así.

Podríamos analizar innumerables observaciones sobre las operaciones militares, pero la verdad es que la solución al problema se encuentra dentro de la esfera política. La sociedad tiene que entender que las Fuerzas Armadas deben ser una herramienta de decisión, porque son el último recurso que se emplea. Por eso, no pueden continuar actuando bajo los mismos protocolos legales que rigen a las fuerzas policiales. Es como usar la misma fórmula ineficiente para un medicamento, solo que con un paquete diferente, y esperar resolver el problema de esa manera. Es necesario reformular las reglas de enfrentamiento si se pretende lograr la eficiencia en las operaciones y preservar a las Fuerzas Armadas.



*Fernando Montenegro – Coronel R/1 Fuerzas Especiales del Ejército Brasileño – Fue comandante de la Fuerza-Tarea Sampaio en la ocupación y pacificación de los complejos de favelas Alemão y Penha en 2011.




Las Fuerzas Armadas Brasileñas redujeron de $15 millones de reales mensuales a $300.000 reales las ganancias provenientes del narcotráfico en la favela Complejo de Maré, en Río de Janeiro, desde el comienzo de la ocupación. Esa pérdida trajo como consecuencia un gran recelo entre los líderes de las tres principales facciones del crimen organizado carioca. En febrero un campanero o espía ganaba $700 reales por semana, pero actualmente solo cobra si tiene suerte. A pesar de esto, la situación está muy lejos de ser resuelta y no por culpa de los militares.

La mayor parte de la sociedad cree que el crimen organizado en las favelas es llevado a cabo por narcotraficantes con fusiles que venden drogas. Eso es solo la punta del iceberg de una red que oculta a miles de personas desarmadas que viven de la renta directa o indirecta de los estupefacientes en las comunidades.

Por eso, es fundamental que, antes de una ocupación militar de esta magnitud, el Estado entienda el impacto económico que provocará la asfixia del narcotráfico y ofrezca alternativas a las personas. Eso no se llevó a cabo en el Complejo de Alemão y, cuando las Fuerzas Armadas se retiraron, la situación volvió a ser crítica, lo que puso en tela de juicio la credibilidad del procedimiento.

Los habitantes del Complejo de Maré observaron esta situación y saben que la permanencia de las Fuerzas Armadas es pasajera. A esto se sumó el asesinato, a fines de 2014, de un líder comunitario que apoyó notoriamente a las tropas en Maré pero cuya seguridad no fue garantizada.

La ocupación de esta favela ha presentado características muy diferentes a las experiencias en Alemão y Haití, por la fuerte interacción de los militares con la población y con las organizaciones criminales.

En Alemão solo había una facción criminal; la invasión fue inesperada y no les permitió a los delincuentes armados escapar con las drogas y armas. Sin embargo, las otras estructuras del narcotráfico se mantuvieron, lo que permitió que funcionara después de la retirada del Ejército.

En la favela Maré, observamos que tanto el Ejército como otras tres facciones rivales del crimen organizado no abandonaron el área para no renunciar al territorio, ya que sabían que las Fuerzas Armadas no permanecerían allí eternamente. Dos de esas facciones se enfrentan desde 2009 en una violenta disputa por el territorio.

En Alemão, la clave para conseguir buenos resultados fue capturar una enorme cantidad de armas y drogas apenas comenzada la operación. Eso fue posible gracias a las órdenes de búsqueda y detención colectivas asociadas a una línea de denuncia.

En Haití, el Batallón de Brasil controla la situación, porque tiene “carta blanca” para revisar todas las casas y detener a cualquier persona que esté portando armas de fuego visiblemente. Operativamente, esta es la única forma de garantizar a la tropa el mismo grado de libertad que tiene el crimen organizado para entrar en todas las casas, valiéndose del terror que causan.

La decisión política de no conceder esas mismas facultades al Ejército en Maré ha causado un desgaste innecesario en los militares y el cumplimento de la misión se ve afectado. Como resultado de las reglas de enfrentamiento restrictivas para los militares, los estupefacientes se venden y consumen en el interior de las casas, se utiliza a los menores para que arrojen piedras a las tropas y los narcotraficantes ocupan terrazas desde donde preparan emboscadas para los militares después de las operaciones de detención y confiscación de armas y drogas. Los tiroteos suceden todos los días, duran horas y ya hirieron a cuatro militares, de los cuales uno falleció. Una guerra asimétrica en el patio de casa.

Todos saben que la presencia de los militares en Maré se debe al Mundial y, si dependiera de los políticos, se postergaría hasta las Olimpíadas. Así como sucedió en Alemão (donde se extendió por 520 días), una vez más afirmaron que sería por un espacio de tiempo corto, pero desde ya se puede percibir que no será así.

Podríamos analizar innumerables observaciones sobre las operaciones militares, pero la verdad es que la solución al problema se encuentra dentro de la esfera política. La sociedad tiene que entender que las Fuerzas Armadas deben ser una herramienta de decisión, porque son el último recurso que se emplea. Por eso, no pueden continuar actuando bajo los mismos protocolos legales que rigen a las fuerzas policiales. Es como usar la misma fórmula ineficiente para un medicamento, solo que con un paquete diferente, y esperar resolver el problema de esa manera. Es necesario reformular las reglas de enfrentamiento si se pretende lograr la eficiencia en las operaciones y preservar a las Fuerzas Armadas.



*Fernando Montenegro – Coronel R/1 Fuerzas Especiales del Ejército Brasileño – Fue comandante de la Fuerza-Tarea Sampaio en la ocupación y pacificación de los complejos de favelas Alemão y Penha en 2011.

excelente articulo Montenegro, perdón, pero este civil no conoce su cargo. Volviendo a su discurso, excelente. Incluso ya lo oí o lo leí en algún periódico. Un discurso que no acabó con el tráfico por motivo de los intereses de los bancos en la cantidad de dinero movido, sumado al comercio de armas. Felicitaciones. No habría tráfico, traficantes o distribuidores, si no hubiera consumidores. Solo con la cooperación de familias, escuelas y la voluntad política y aplicación de las leyes con igualdad para todos, podremos acabar con o minimizar esta frialdad humana. El Brasil debería sacar del cuartel un número mayor de militares para las fronteras, combatiendo con mayor intensidad en la lucha contra el narcotráfico. Con el despliegue de este número reducido, es imposible un combate más efectivo. ¿Cuántos militares se quedan en los cuarteles sin tener nada que hacer? Estimados lectores, felizmente en las reservas y ahora también como periodista, puedo manifestar mis opiniones de forma más incisiva y combatir la hipocresía de algunas decisiones que los integrantes de la tropa no pueden manifestar. Un ejemplo. Felicitaciones por la línea de pensamiento, Coronel. Sí, deberían separar y entrenar a soldados para este tipo de servicios, soldados especiales. ¡Los militares no son la policía!
Si los militares van a actuar como policías, sólo se van a desgastar y quemar. Querido Coronel Fernando Montenegro.

Siento que más del 90% de los delitos violentos está directa o indirectamente relacionado al tráfico de drogas, que es un problema nacional, no restringido a Rio.
Hay que secar la fuente, cortar el mal de raíz. Enfocar las estrategias y las misiones en las fronteras. Hay que cerrar nuestras fronteras con vecinos narcotraficantes y endurecernos contra el tráfico de drogas y armas.

Colocar las Fuerzas Armadas para que actúen como policía es un ardid para poner a la población en contra de los militares.

#TamoJunto
#SemprePeloBrasil

Respetuosamente,

@EdGaarcia Este ejemplo de búsqueda y determinación de la justicia brasileña es para mejorar el sistema que está en desorden hace tiempo ya. Por eso todavía creo que los magistrados de línea dura deberían hacer algunas alteraciones de las leyes y dar más poderes a las fuerzas de seguridad nacional. Quiero tener la oportunidad de colaborar con ustedes Maistela Droescher. Para mí, el ejército brasileño tendría que ser neutral al hablar sobre el tráfico de drogas en las barriadas ... ¿Sabe por qué? La "mayoría" de los soldados provienen de las barriadas principalmente en Río de Janeiro. Yo mismo vivo en una barriada y voy a servir en el ejército. Me presenté en septiembre. Hasta las historias de las Fuerzas Armadas han invadido las barriadas. Nunca he oído música de apología del crimen en la música de funk que habla del ejército. Mira, esto no es Irak, Babilonia, Afganistán ni Colombia para estar invadiendo barriadas con tanques de guerra :) Pongan a la policía para subir y ya está. Para mí el ejército debe quedarse alejado de esto. (y) La negociación de la culpabilidad (con mucho menos miembros del equipo oficial asesinados) tiene que evolucionar. ¡Esto requiere, a mi modo de ver, mayor protección y menos exposición de nuestros militares! Las fuerzas de tarea deberían tener más seguridad y libertad de acción. Creo que para tener mejores resultados la cúpula también debería participar y ofrecer a los militares maneras de permanecer en ciertos ambientes como éste. Muy buenas informaciones, impresionantes.... En un país donde la mayoría de los representantes del pueblo es corrupta, no hay interés en crear leyes ni acciones que pongan al país por el rumbo necesario. No es diferente en este caso. Los militares y personas inocentes mueren pero no se hace nada. Los criminales posan de héroes y son beneficiados con derechos que ninguna otra comunidad tiene. Excelente artículo sobre el Coronel Montenegro. Los que optan por usar armas que pertenecen a las FF. AA., poniendo en riesgo la población y las fuerzas de seguridad, deberían ser juzgados por la ley de Seguridad Nacional, por el Tribunal Militar. esto es increíble Jesús está por venir y tú vas a continuar en esta guerra de miseria Totalmente a favor de mayor libertad para las fuerzas armadas. Nuestro ejército es motivo de orgullo, no debería pasar por estas situaciones, pues existe un pasado de grandes victorias. Me da rabia porque ningún político ve esto. Siento orgullo de haber vestido tan honrado uniforme durante siete años. Felicitaciones al Coronel Fernando Montenegro, concuerdo con todo lo escrito por usted. El gobierno (federal y estatal) usa nuestras Fuerzas Armadas demagógicamente en esta lucha desquiciada contra el tráfico, pero no les dan la prerrogativa para que apliquen no sólo sus fuerzas, sino también sus servicios de inteligencia capaces de disminuir drásticamente el poderío bélico y financiero de todas estas facciones criminales, detrás de las que se esconden políticos, empresarios y peces grandes que tal vez a las autoridades competentes no les interesa ver expuestos en la TV, los periódicos y la radio. Si no fuera por las decisiones tomadas por la PF, MP, CGU y TCU, constituidas por hombres capaces de enfrentar el poderío político y la corrupción, el robo y toda esa cuadrilla de políticos y empresarios del escándalo Lavo Jato continuarían actuando con impunidad. más o menos




Las drogas junto con la avaricia del hombre son la perdición de la humanidad ¿Por qué no muestra el rostro del flagrante? Fenomenal Mientras sigan ocultos los narcotraficantes en los barrios, la ocupación no tendrá el éxito necesario y deseado. Los residentes que ofenden a los soldados y la policía forman parte del grupo que, indirectamente, vive del tráfico. Son los primeros en decirle a la prensa que la policía “entró aquí disparando”. Me parece que el método de Haití sería válido. Como está, significa operaciones sin éxito y exponer la vida de policías y soldados a constante peligro. muy bien El Ejército tiene que actuar con rigor contra estas facciones duela a quien duela. Si esperamos a nuestro gobierno, ellas tomarán control del país como ya está ocurriendo. Sí. Hay que emplear al Ejército para entrar y resolver la situación, y las políticas para el Ejército tienen que ser diferentes de las de la policía. Es lamentable lo que viene ocurriendo en Río, pero allá en Brasilia, en las Academias del Saber, todos saben y tienen un sueño, de ver la situación empeorar. Pero mal saben que el Brasil, Estado de Derecho Democrático, ha fallado o está en las últimas, y que los Guardianes del Brasil, Estado Nación, están en alerta, o nos convertiremos en una gran anarquía con pandillas y delincuencia mandando en el país. Un Oriente Medio, sin gobierno. Felicitaciones, Coronel, no se exponga, ni exponga a nuestros muchachos. Ellos, como esos criminales, tienen sueños. Lamentablemente, todo está dominado, y las inteligencias y las contra-inteligencias civiles y militares lo saben. El teatro está armado: en Rio las facciones y milicias, en São Paulo el PCC de Marcolla, en los demás estados de la federación, no es diferente, muchas armas caen en manos equivocadas, o llegan a ellas a propósito, es conveniente. Vuelvan a leer el libro: "A Noite das Grandes Fogueiras" de Guilherme Meirelles. Que DIOS salve y guarde al Brasil, cuando llegue esa hora. Sí. Tengo certeza que la mayoría de las drogas y las armas están en las barriadas. ????? Guerra permanente. Desgraciadamente las familias son usadas en los hoyos más intrínsecos de la negligencia social. Aquí es donde gana el narcotráfico. Estas personas que son personas de bien, son rehenes y al mismo tiempo participantes en esta bola de nieve que se arraiga como hierba mala que chupa toda la vida de un río.
No está bien porque ellos no valen nada para el tráfico, son inocentes que pierden el alma por una mesa más llena de comida o una pseudogarantía de poder ir y venir. Algo que debería ser garantizado por el estado a través de los derechos sociales. Mientras haya corrupciones, el tráfico aumentará. Que el estado nunca cierre los ojos contra os pobres. Que los traten como reyes y reinas, príncipes y princesas, en lograr sus derechos. Y que los responsables de velar por los derechos del estado sean debidamente pagados como merecen. Los militares son para guardar nuestras fronteras para evitar el contrabando de armas y de drogas. El coronel Montenegro fue feliz y revelador con sus lúcidos comentarios. Muy bien puestos los argumentos del Coronel: las Fuerzas Armadas son el último recurso que se emplea en determinados casos. Cuando se emplean, tienen que tener libertad absoluta para actuar. El caso del narcotráfico en Brasil hace tiempo ya es un caso de seguridad nacional, el enemigo puede ser externo o interno. Las Fuerzas Armadas son los fieles guardianes de la constitución brasileña y tienen que estar preparadas para lo que venga. En ellas está depositada la confianza del pueblo brasileño. este portal sólo pasa noticias antiguas El Ejército debe tener carta blanca para actuar en cualquier lugar del Brasil. Pagar al personal de la Marina. Aumentar sueldos y beneficios. BUEN DIA, BESOS ABRAZOS Eso es. El Ejército debe dar apoyo a la policía en determinadas operaciones. Concuerdo con las palabras del Coronel, porque están jugando con fuego. Las FF.AA. no deberían ser empleadas en cualquier acción de seguridad común y corriente. La ocupación militar es reconocer el estado bélico que vive la “ciudad maravillosa”. El Ejército no es la policía, hablo con conocimiento de causa, como exmilitar. La estrategia es la ocupación del terreno y la aniquilación del enemigo armado. Me gustaría el UOL TRADICIONAL CORONEL Y GENERAL EN EL COMANDO DEL BRASIL Nuestros gobernantes deben entender que la violencia se combate solo con una educación de primera. Los fabricantes de armas deben ser responsabilizados por las muertes que ellas provocan o mantener un servicio de rastreo de éstas. Hay que poner la culpa en la base del suministro, que es la región de las fronteras, que siguen abiertas de par en par por falta de una política adecuada. Todos sabemos que combatir la enfermedad antes de que llegue a la gente sería una forma más económica y eficaz. Lo que no entendemos es la bondad del gobierno brasileño con países como Bolivia y Perú y hasta se sospecha con los revolucionarios colombianos. En el fondo hay mucha gente detrás del tráfico en Brasil.
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