Rebeldes de las FARC declaran fin de secuestros como preludio a conversaciones de paz

En un aparente avance que podría abrir la puerta a las conversaciones de paz con el Gobierno, los rebeldes de las FARC de Colombia anunciaron el 26 de febrero que ya no secuestrarían civiles para cobrar rescate.
John Otis | 1 marzo 2012

BOGOTÁ. En un aparente avance que podría abrir la puerta a las conversaciones de paz con el Gobierno, los rebeldes de las FARC de Colombia anunciaron el 26 de febrero que ya no secuestrarían civiles para cobrar rescate. También se comprometieron a liberar los últimos 10 soldados capturados, algunos de los cuales han estado retenidos en la selva durante 13 años.

El presidente Juan Manuel Santos ha insistido en que las FARC suspendan la práctica del secuestro y otros actos de terrorismo, si el grupo quiere iniciar conversaciones de paz con su Gobierno. Así, el anuncio de las FARC fue ampliamente interpretado como un primer paso hacia conversaciones formales, que serían las primeras en una década para poner fin a la guerra que ya lleva 48 años de hostilidades.

"Mucho se ha dicho sobre la retención de civiles por las FARC para ganar dinero", expresó la organización rebelde en un comunicado publicado en su sitio web. "Anunciamos que a partir de esta fecha estamos prohibiendo esa práctica".

Las FARC agregaron que después de décadas de guerra, "creemos que no debería haber más excusas para posponer la celebración de conversaciones". Desde que se levantaron contra el Gobierno en 1964, las fuerzas armadas revolucionarias de Colombia han secuestrado a miles de civiles. En un momento dado, los comandos rebeldes estaban secuestrando más de 1.000 personas anualmente. Debido a esto, la declaración fue recibida en algunos sectores con optimismo y alivio.

Un editorial del diario de Bogotá, El Tiempo, el periódico más importante del país, llamó a la declaración de las FARC como "trascendental". El expresidente Ernesto Samper la consideró "histórica".

Exrehén Betancourt dice que está 'esperanzada'

Mientras tanto, la excandidata presidencial Ingrid Betancourt, quien estuvo retenida por las FARC junto con otros 14 cautivos, incluyendo tres contratistas militares de EE.UU., durante seis años antes de que fueran rescatados por el ejército colombiano en el 2008, sostuvo que: "Tengo esperanza. El anuncio indica un cambio en la estrategia de las FARC". En lugar de guerra, dijo "parece que ahora la política es prioritaria en su agenda".

Pero por cada expresión de esperanza y optimismo, hay escépticos que aseguran que las FARC han dado un cínico medio paso con fines de relaciones públicas en lugar de un cambio fundamental en el comportamiento.

"El Gobierno no debe bajar la guardia", afirmó Juan Lozano, presidente del gobernante Partido de la U. "Cualquier ablandamiento de la estrategia del Gobierno para luchar contra esta organización terrorista sería un error monumental".

Lozano y otros políticos señalaron que las FARC aún poseen decenas de rehenes civiles y no han hecho ninguna mención de su suerte. "El anuncio de las FARC es incompleto", sostuvo Luis Eladio Pérez, exrehén que pasó un tiempo en cautiverio con Betancourt y los tres contratistas de EE.UU. "Las FARC no han dicho nada acerca de cientos de sus víctimas".

Además, las FARC aparentemente planean continuar el secuestro de policías y tropas del ejército en un esfuerzo para canjearlos por guerrilleros encarcelados. Debido a esto, Camilo Gómez, quien fue el negociador principal de Gobierno durante la última ronda de conversaciones, pidió a las FARC más coherencia.

"No pueden ir a mitad del camino" afirmó Gómez. "Dejan de secuestrar personas o no". Santos también expresó precaución en su cuenta de Twitter. "Valoramos el anuncio hecho por las FARC de detener el secuestro como un paso importante y necesario", escribió Santos. "Pero no es suficiente".

Economía detrás de la decisión de las FARC de suspender secuestros

Los motivos de las FARC están muy lejos de ser altruistas. Los analistas dicen que el grupo rebelde probablemente se está alejando del secuestro no porque sea considerado por la comunidad internacional como un crimen contra la humanidad, sino porque trae más problemas que beneficios.

Una ofensiva del ejército colombiano, lanzada en 2002, les ha arrebatado mucho territorio a las FARC, lo cual ha conducido a la muerte o captura de decenas de altos comandantes guerrilleros, ha interrumpido las comunicaciones y ha reducido el número de combatientes de la organización rebelde de 16.000 efectivos a unos 8.000. Esto ha hecho mucho más difícil que las unidades de las FARC secuestren y mantengan rehenes.

Según algunas estimaciones, las FARC deben asignar hasta cinco guardias por cada prisionero. Además, los rebeldes deben proporcionarles alojamiento, alimentos y asistencia sanitaria y, en medio de las operaciones del ejército, moverlos rápidamente a través de la espesa selva y el terreno montañoso, a fin de mantenerlos con vida mientras continúan las negociaciones de rescate.

Si las debilitadas FARC quieren salir de su aislamiento político y militar a través de las conversaciones de paz, indicó el analista de seguridad bogotano Alfredo Rangel, deben limpiar su imagen mediante la renuncia a la práctica del secuestro de civiles.

"Obviamente, es urgente que las FARC inicien conversaciones de paz formales para obtener beneficios políticos", señaló Rangel. "El solo hecho de sentarse a negociar es un avance para las FARC, dado su aislamiento actual y la condena de las comunidades nacionales e internacionales".

FARC incrementan la extorsión y las actividades de tráfico de drogas

Como resultado, a las FARC les puede resultar más fácil en estos días ganar dinero de otras fuentes.

Las guerrillas han estado activas en el comercio ilegal de drogas. También están intensificando sus esquemas de extorsión al chantajear a las empresas para que les hagan pagos mensuales, conocidos como vacunas, a fin de evitar que las víctimas sufran la peor suerte de ser secuestradas.

En medio de la bonanza de la minería y el petróleo de Colombia, las FARC han encontrado muchos nuevos objetivos. Las empresas petroleras, en particular, son los objetivos en el sur del departamento de Caquetá. Oficiales de la policía creen que una reciente racha de atentados rebeldes dirigidos a los petroleros y a la infraestructura en el sur de Colombia, así como el secuestro el año pasado de tres trabajadores petroleros chinos y su traductor, fue en represalia por la negativa de las compañías de petróleo a continuar pagando la extorsión.

Eduardo Pizarro, quien ha escrito varios libros sobre las FARC, afirmó que la organización también gana enormes sumas de la industria de minería del oro obligando a los pequeños mineros en áreas donde opera la guerrilla a entregar una parte de sus ingresos.

Aún así, la nueva política de las FARC sobre el secuestro podría abrir algunas puertas en el Gobierno de Santos.

Las FARC parecen haberse ajustado a la ofensiva del ejército y, en los últimos tres años, los rebeldes han intensificado sus ataques. El 27 de febrero, rebeldes de las FARC atacaron la ciudad de Caloto, en el sur del Departamento del Cauca, el mismo día en que Santos sostenía una reunión del consejo de seguridad nacional en la cercana ciudad de Popayán.

El Presidente ha seguido una estrategia doble: proseguir la guerra mientras mantiene la posibilidad de conversaciones de paz. Y como lo sugiere la lucha en Caloto, una victoria de batalla final para cualquiera de los bandos parece remota, haciendo más probable que las dos partes puedan eventualmente entrar en negociaciones.

Sin embargo, los colombianos en general parecen tener poco entusiasmo por otra ronda de conversaciones.

Las negociaciones de 1999-2002 terminaron en fracaso, después de que los rebeldes se negaron a hacer concesiones y continuaron secuestrando civiles masivamente. Esas conversaciones fueron canceladas hace 10 años este mes después de que comandos de las FARC secuestraron un avión de transporte, lo obligaron a aterrizar en una carretera rural y retuvieron a un senador colombiano que estaba a bordo.

Los críticos también preguntan por qué el país debería negociar con un grupo que ha sido puesto en la lista negra como una organización terrorista por Estados Unidos y Europa y goza de una calificación de aprobación pública de menos del 1 por ciento en las encuestas de opinión. Las FARC no representan a nadie, según estos críticos.

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