Proyecto chino en Brasil recibe críticas por su alto costo e impacto ambiental

Proyecto chino en Brasil recibe críticas por su alto costo e impacto ambiental

Por Andréa Barretto/Diálogo
abril 01, 2021

El 12 de noviembre de 2020, un consorcio chino formado por tres empresas estatales firmó un contrato con el estado de Bahía, en el noreste de Brasil. En el documento se firmó un acuerdo para la construcción de un puente de 12,4 km, el segundo más largo de Latinoamérica. Se prevé que las obras comiencen en 2021 y concluyan en un lapso de cinco años.

El puente conectará la ciudad de Salvador, capital de Bahía, y la isla de Itaparica, en la Bahía de Todos los Santos, que a su vez ya está conectada al continente a través de otro puente que da acceso a la región sur del estado. La controvertida idea de construir dicha infraestructura se viene discutiendo desde 1967 y genera polémica, ya que parte de la población y algunos expertos y políticos consideran que su costo es excesivo y causa un alto impacto ambiental en una histórica zona turística, la Bahía de Todos los Santos.

El concurso de licitación que permitió a China ganar el proyecto tuvo lugar en 2019 y no tuvo competidores. La inversión para la construcción de la obra es de casi USD 1000 millones, de los cuales el estado de Bahía pagará casi USD 300 millones y el resto provendrá de fondos chinos. El contrato establece que China, además de construir la infraestructura, gestionará y administrará el puente durante 35 años. En estas tres décadas y media, el gobierno bahiano también pagará al consorcio chino casi USD 10 millones por año.

Bahía es el estado brasileño con mayor cantidad de personas que padecen pobreza e indigencia. Existen alrededor de 8 millones de ciudadanos en esta situación, según el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística. Se teme que el descomunal compromiso financiero del contrato con los chinos provoque la ausencia de inversiones en sectores del estado que ya presentan dificultades, como las áreas de salud, educación y saneamiento básico.

Además, una auditoría del Tribunal de Fiscalización del Estado de Bahía detectó un sobreprecio de casi USD 42 millones en el presupuesto de la construcción. Ante el potencial perjuicio a las arcas públicas causado por las irregularidades identificadas por los auditores, estos habían solicitado la suspensión de la licitación en 2019. Sin embargo, los organismos responsables denegaron la solicitud.

Otro aspecto muy polémico del proyecto del puente es el impacto ambiental de la obra. Según un estudio realizado por empresas contratadas por el Gobierno de Bahía para identificar y medir dichas amenazas, la construcción del puente Salvador-Itaparica generará 167 impactos ambientales que afectarán mar, ríos, animales y plantas, además del impacto socioeconómico en los territorios abarcados por la obra.

En este último caso, se teme un crecimiento desenfrenado de la población en la isla de Itaparica, una región rural de naturaleza aun conservada que cuenta con unos 60 000 habitantes, en su mayoría de escasos recursos económicos. Según los expertos, no se prevén las inversiones en infraestructura física y social necesarias para que la zona soporte el aumento repentino de la población. “El mero cruce de una carretera en un entorno aun relativamente preservado tiende a generar condiciones para el aumento de concentraciones poblacionales [con baja capacidad de subsistencia] y la degradación [del entorno]”, manifestaron los investigadores Francisco Lima Cruz Teixeira y Sílvio Vanderlei Araújo Sousa en un artículo sobre la construcción del puente, publicado en la revista de ciencias sociales del Centro de Estudios e Investigaciones en Humanidades de la Universidad Federal de Bahía.

Agrupaciones ambientalistas locales también advierten que podría desaparecer un río por tareas de dragado que requiere la obra, además de la alteración de arrecifes marinos por contaminación acústica y la presión de máquinas submarinas y erradicación de vegetación y manglares locales, ambientes que propician la vida acuática, siendo la pesca una de las principales actividades de los habitantes de la isla.

Share