Presidente electo Otto Pérez Molina se compromete a iniciar ofensiva contra cárteles de droga en Guatemala

Por Dialogo
diciembre 05, 2011



El presidente electo de Guatemala, exgeneral Otto Pérez Molina, declaró que comenzará inmediatamente a cumplir con las promesas de su campaña, y que pretende emular al presidente mexicano Felipe Calderón en el combate a la delincuencia organizada, los cárteles de drogas y las pandillas.
En entrevistas desde su victoria electoral de segunda vuelta el 6 de noviembre, Pérez ha expuesto con más detalle la guerra contra el crimen que planea librar. "Tenemos que luchar frontalmente", expresó al diario de Ciudad de México, El Universal, agregando que considerará la utilización de unidades especiales del ejército para combatir a los cárteles mexicanos que han incursionado en Guatemala y a sus aliados entre poderosas bandas callejeras como MS-13 y Calle 18.
Pérez, de 61 años de edad, obtuvo el 54 por ciento de la votación popular sobre la base de prometer la represión a la corrupción y a la delincuencia, especialmente la violencia de las pandillas que ha empeorado desde la llegada de los cárteles mexicanos en lucha por el control de las rutas de narcotráfico.
Un informe publicado en octubre por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito clasificó a Guatemala como el séptimo país en tasa de homicidios del mundo, con 41,4 asesinatos por cada 100 mil habitantes en 2010.
La delincuencia y la violencia disparadas fueron aspectos clave en las elecciones, y Pérez aumentó las expectativas del público acerca de hacer frente a la delincuencia, dijo Adrián Zapata, director del Instituto de investigaciones y análisis sobre los problemas nacionales de la Universidad de San Carlos.
"Es esencial para el gobierno buscar un consenso nacional sobre estos asuntos prioritarios", dijo Zapata. Pérez parece inclinado a escuchar ese consejo y a lograr apoyo entre los partidos. Al hablar a los legisladores tras su victoria electoral, los instó a dejar a un lado sus diferencias. 


En la entrevista con El Universal, el exgeneral y director de inteligencia dijo que planea combatir a los cárteles con un "ataque frontal" tan pronto tome posesión de su cargo el año próximo. Dijo que utilizará las fuerzas militares de élite de Guatemala, conocidas como Los Kaibiles, para luchar contra los cárteles y citó específicamente la estrategia de "guerra contra las drogas" adoptada por el gobierno mexicano desde 2006.
"A esos grupos de narcotraficantes, les digo que encontrarán a un Presidente que ha tomado la decisión de retomar el control del territorio", dijo, prometiendo dedicar el 60 al 65 por ciento de su tiempo a cuestiones de seguridad, y que su plan consiste no sólo en apoyarse más en los militares sino también en fortalecer la policía y los sistemas de justicia.
Zapata dijo que eso pondrá presión sobre el presupuesto nacional y que Pérez "tendrá que aumentar los ingresos del estado", que actualmente son de alrededor del 11% del PIB.
Pérez sugirió en una conferencia de prensa después de las elecciones que es posible que deba aumentar la recaudación de impuestos al 14% del PIB.
Aun así, la consultora de seguridad Stratfor concluyó en un informe reciente que una confrontación total con la delincuencia organizada "requerirá ayuda significativa, probablemente de Estados Unidos", el cual anunció el verano pasado que donaría a los países de América Central más de 300 millones de dólares en ayuda para combatir la expansión de los principales grupos de delincuencia organizada mexicana.
Los Zetas han sido más agresivos que cualquier otro cártel en la expansión a Guatemala y otros países, donde su ingreso se ha facilitado porque las fuerzas armadas de estos países no cuentan con financiación suficiente y están mal equipadas en comparación con el ejército mexicano.
La creciente presencia de Los Zetas y de su rival el cártel de Sinaloa es tan fuerte que ha provocado alarma en toda la región. A finales de junio, los líderes centroamericanos se reunieron en ciudad de Guatemala para una conferencia de dos días a fin de elaborar un plan de seguridad coordinado para frenar la creciente influencia de los cárteles en América Central.
Ninguno de los líderes asistentes a la conferencia dudó de los desafíos que enfrentan. La dura realidad de Guatemala se puso de relieve en mayo cuando 27 personas fueron asesinadas, la mayoría de ellas decapitadas, en un rancho en el departamento de El Petén.
En un esfuerzo por contrarrestar a los Zetas, las autoridades de Guatemala asumieron una de las estrategias antidrogas actualmente utilizada de México: recurrir a los militares para obtener ayuda.
El pasado diciembre, el gobierno impuso la ley militar en el departamento de Alta Verapaz durante varios meses y tuvo algo de éxito en detener los avances del cártel. El presidente Álvaro Colom, que le entregará el poder a Pérez el 14 de enero, dijo a la revista The Economist que desde entonces, sólo vuelos de drogas han aterrizado en Alta Verapaz, donde "antes era como un aeropuerto internacional”.
Pero en El Petén, que linda con la frontera con México, ha sido más difícil quitarle a Los Zetas el territorio tomado. En resumen, es mejor prevenir que luego tratar de recuperar una zona ya bajo control de la delincuencia.
El Petén, que cubre la tercera parte de Guatemala, es un terreno difícil para la lucha contra el narcotráfico. Es una zona escasamente poblada, subdesarrollada y con sólo 500 mil habitantes. La parte norte del departamento ha sido hogar de contrabandistas desde hace tiempo y la densa cubierta de bosque tropical dificulta la localización de pistas clandestinas.
Los cruces formales de tierras de Guatemala con México tienen controles de migración rudimentarios y muchos cruces fronterizos no son patrullados por fuerzas del orden, lo cual facilita atravesar grandes extensiones de tierra. De hecho, Guatemala sólo tiene un helicóptero y cinco camionetas para patrullar sus 871 kilómetros de frontera con México. Los Zetas han aprovechado estas debilidades, cooptando a los grupos delictivos nacionales en el proceso.
"Las recompensas económicas son inmensas y la resistencia puede provocar severas consecuencias", dijo el coronel Rony Urízar, portavoz de los militares de Guatemala.
Urízar señaló que los Zetas han adoptado una táctica particularmente agresiva en su expansión en Guatemala, que emplea los mismos niveles de violencia utilizados en México. El cártel de Sinaloa, entretanto, ha estado más centrado en controlar rutas a través de aliados que en dominar directamente el territorio.
Aunque los oficiales guatemaltecos son conscientes de los vínculos entre los cárteles intrusos y pandillas como la MS-13 y Calle 18, dicen que los lazos son turbios y más fuertes en algunas localidades que en otras, pero que están trabajando en evitar que se formen alianzas más fuertes.
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