Pompeo: EE. UU. está preparado para una intervención militar en Venezuela

El secretario de Estado de los EE. UU. Mike Pompeo dijo el miércoles 1.º de Mayo, que los Estados Unidos están preparados para intervenir militarmente para detener la inestabilidad en Venezuela.
Ken Bredemeier /Voz de América, editado por Diálogo | 3 mayo 2019

Amenazas Transnacionales

Manifestantes antigubernamentales son rociados con un cañón de agua durante el segundo día de manifestaciones masivas en apoyo del líder de la oposición Juan Guaidó en Caracas, Venezuela, el 1.º de mayo de 2019. (Foto: Rafael Hernández, AFP)

“La intervención militar es posible”, dijo el secretario de Estado de los EE. UU. Mike Pompeo a la cadena de televisión FOX. “Si eso es necesario, eso es lo que los EE. UU. harán”.

Sin embargo, el máximo diplomático de los EE. UU. reiteró que los Estados Unidos preferían una transición pacífica del poder en Caracas, del presidente socialista Nicolás Maduro al autoproclamado presidente encargado Juan Guaidó, presidente de la Asamblea Nacional, que es reconocido por los EE. UU. y cerca de otros 50 países como el líder legítimos del país sudamericano.

La declaración de Pompeo de que los EE. UU. podrían enviar tropas a Venezuela provocó una rápida reacción de Rusia,  fuerte partidario de Maduro.

Moscú dijo que su ministro de Relaciones Exteriores Sergey Lavrov había advertido a Pompeo en una llamada telefónica, que si había más “medidas agresivas” de los EE. UU. en Venezuela, podía haber “consecuencias graves”. El diplomático ruso denunció que los EE. UU. pretendían “intervenir” en los asuntos internos de Venezuela, lo que era una “flagrante violación al derecho internacional”.

El Departamento de Estado de los EE. UU. dijo que Pompeo urgió a Moscú a finalizar su participación en Venezuela y dijo a Lavrov que las acciones rusas y cubanas en ese país lo desestabilizarían, y podrían finalizar en una escala más amplia las relaciones entre los EE. UU. y Rusia.

Pompeo dijo en entrevistas que Maduro, dadas las protestas en las calles en contra de su mandato, estaba listo para escapar de Venezuela hacia Cuba el 30 de abril, pero que Rusia lo había convencido de quedarse para luchar contra el llamado de Guaidó, para que el Ejército de Venezuela se unieran  al líder opositor para derrocar a Maduro.

Maduro y el Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia negaron las acusación de la supuesta salida de Maduro, y Moscú dijo que el reclamo de los EE. UU. era parte de su “guerra de información” diseñada para desmoralizar al Ejército venezolano y promover un golpe de Estado.

Guaidó convocó a protestas masivas en las calles el 1.º de Mayo, para realizar “la protesta más grande en la historia de Venezuela” contra el Gobierno de Maduro. El 30 de abril, los manifestantes lanzaron piedras y bombas Molotov a las tropas gubernamentales, quienes dispararon municiones reales y utilizaron cañones de agua y balas de goma contra los manifestantes; con saldo de una persona muerta y docenas de heridos.

Las imágenes de televisión mostraron un vehículo de la Guardia Nacional de Venezuela arrollando a un grupo de manifestantes que lanzaban piedras a los militares. El Gobierno dijo que uno de sus soldados había sido herido de bala.

El humo de gases lacrimógenos inundaron las calles de Caracas el 1.º de mayo, en donde policías con escudos blindados enfrentaron desafiantes a los manifestantes que arrojaban piedras.

Maduro dijo que tendría su propia manifestación del 1.º de mayo y afirmó que el intento de golpe de Estado de Guaidó fue derrotado.

Maduro felicitó a las Fuerzas Armadas por haber “derrotado a este pequeño grupo que intentó difundir la violencia con escaramuzas golpistas”.

“Esto no quedará impune”, dijo Maduro en una transmisión por radio y televisión.

Dijo que los manifestantes serán procesados “por los graves delitos cometidos contra la Constitución, el estado de derecho y la paz”.

Miles de manifestantes se unieron en las calles después que Guaidó, respaldado por los EE. UU., pidió a los militares para que rechazaran el liderazgo de Maduro y cambiaran de bando en una campaña que denominó “Operación Libertad”. Guaidó apareció el 30 de abril junto al político opositor Leopoldo López, quien cumplía arresto domiciliario por órdenes de Maduro, pero que dijo haber sido “liberado” por soldados que apoyan a Guaidó.

López publicó en Twitter la foto de hombres uniformado con el mensaje “Venezuela: la fase definitiva para poner fin a la usurpación, la Operación Libertad, ha comenzado”. Más tarde, López y su familia fueron a la embajada de Chile a refugiarse y luego a la embajada de España.

El 30 de abril terminó sin que ningún oficial de alto rango dejara las filas leales a Maduro para apoyar a Guaidó. Sin embargo, Guaidó, presidente interino y líder de la oposición, que es mayoría en la Asamblea Nacional, se mostró tranquilo en un video publicado en redes sociales ese mismo día.

El régimen socialista de Maduro se aferra al poder con el apoyo de la mayoría de la cúpula militar del país, a pesar de una Venezuela con escasez generalizada de alimentos y medicamentos y de una economía en crisis. Los principales acreedores de Venezuela, Rusia y China, también continúan con su apoyo a Maduro.

Mientras tanto, los EE. UU. han impuesto sanciones en Caracas para reducir sus ventas internacionales de petróleo.

Guaidó invocó la constitución en enero para autodeclararse presidente encargado, luego de declarar ilegítima la presidencia de Maduro debido al fraude electoral.

En el mismo contexto, la Administración Federal de Aviación (FAA en inglés) de los EE. UU., emitió una orden en las últimas horas del 30 de abril, que prohíbe a todas las aerolíneas estadounidenses volar en el espacio aéreo de Venezuela a una altura inferior a los 7000 metros, hasta nuevo aviso, debido a “la creciente inestabilidad política y las tensiones”. La FAA también ordenó que todos los operadores aéreos en Venezuela, incluyendo aviones privados, abandonen el país.

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