La Marina de Guerra del Perú potencia su presencia en la Antártida

En su 26.ª incursión al continente blanco, la Marina de Guerra del Perú apoya la realización de más de 20 proyectos científicos internacionales.
Gonzalo Silva Infante/Diálogo | 18 marzo 2019

Relaciones Internacionales

El BAP Carrasco de la Marina de Guerra del Perú realizó su segunda incursión en la Antártida como parte de la campaña científica del Perú ANTAR XXVI. (Foto: Dirección de Hidrografía y Navegación de la Marina de Guerra del Perú)

A inicios de marzo, el buque oceanográfico polar BAP Carrasco (BOP-171) volverá a su base en Lima, Perú, tras haber concluido la 26.ª campaña científica del Perú a la Antártida. Liderada por la Marina de Guerra del Perú, la expedición ANTAR XXVI inició el 7 de diciembre de 2018.

Para su jornada al continente blanco, el BAP Carrasco cuenta con una tripulación de 70 oficiales y suboficiales de la Marina y unos 40 científicos de la región. Asimismo, oficiales de armadas invitadas de Argentina, Brasil, Canadá, Ecuador y España participan de la campaña, que permite estrechar los lazos de amistad y afianzar la colaboración entre armadas amigas.

Además de proporcionar oportunidades de intercambio militar, ANTAR XXVI tiene el objetivo de ejecutar los programas de investigación científica en coordinación con las instituciones participantes y efectuar el mantenimiento de los módulos de la estación antártica peruana Machu Picchu, ubicada en la isla Rey Jorge. La expedición también busca crear una conciencia antártica y potenciar la presencia del Perú en el continente blanco con la participación del BAP Carrasco.  

El buque oceanográfico, en su segunda incursión en la Antártida y bajo el mando del Capitán de Navío de la Marina de Guerra del Perú Rafael Benavente Donayre, constituye un laboratorio flotante equipado con tecnología de investigación marina polar de última generación. Científicos militares y civiles argentinos, chilenos y colombianos se unieron a sus homólogos peruanos para realizar 22 proyectos de investigación –nueve a bordo del BAP Carrasco y 13 en la estación antártica Machu Picchu.  

“El cambio tecnológico se vio reflejado, principalmente, en el tiempo de los trabajos y en la profundidad realizada”, dijo a Diálogo el Capitán de Fragata de la Marina de Guerra del Perú Carlos Holguín Valdivia, jefe del Departamento de Proyectos Especiales y Asuntos Antárticos de la Dirección de Hidrografía y Navegación (DHN) de la Marina. “Es por eso que se ha aprovechado el año pasado [2018] y este año [2019] para embarcar científicos de otros países, oficiales de otras armadas del mundo para que participen en las campañas y vean que esta unidad, una de las mejores del mundo, realiza trabajos en la Antártida”.

Los científicos militares y civiles aprovecharon de los tiempos de navegación para organizar exposiciones sobre los diferentes trabajos que realizan sus instituciones y los equipos que utilizan, tal como el vehículo sumergible autónomo. Asimismo, la tripulación realizó ejercicios de simulación como abandono del buque o emergencia en el compartimiento del motor eléctrico para verificar su nivel de preparación. 

La Marina de Guerra del Perú apoyó 22 proyectos científicos durante ANTAR XXVI, de ellos 13 en la Estación Científica Antártica Machu Picchu del Perú. (Foto: Dirección de Hidrografía y Navegación de la Marina de Guerra del Perú)

Estudios científicos

Los programas de investigación científica se hicieron en dos etapas, para embarcar y desembarcar los equipos de expertos. Los expertos hicieron estudios sobre la ecología de las aves antárticas, la diversidad de macrobentos –organismos que habitan el fondo marino– y el plancton, y el ecosistema marino en varias localidades, entre otros.

Asimismo, se realizaron estudios meteorológicos y climáticos. Por ejemplo, la DHN se enfocó en la circulación oceánica alrededor de las islas Shetland del Sur y Elefante y su conexión en los fenómenos climáticos El Niño y La Niña.

“Se cumplió con el 100 porciento de trabajos planificados”, dijo a Diálogo el Cap. de Nav. Benavente. “Todos estos estudios resultan muy importantes debido a que se conoce que en el continente antártico se producen fenómenos atmosféricos y climáticos íntimamente ligados con el Perú. Cualquier variación del equilibrio en la península Antártica podría tener repercusiones en nuestro ecosistema”.  

Según el Cap. de Nav. Benavente, los resultados de los estudios son fundamentales para la comunidad científica internacional ya que permiten evaluar el clima global y su impacto. La Marina de Guerra también se ve beneficiada por la experiencia al poder potenciar su presencia en la Antártida.

“Como Dirección de Hidrografía y Navegación tenemos nuestro par en Ecuador, Chile, Argentina”, concluyó el Cap. de Frag. Holguín. “Nos sentimos orgullosos por tener una plataforma de este nivel [el BAP Carrasco] y que oficiales de otras armadas se quieran embarcar”.

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