Gobierno peruano añade recursos para combatir el terrorismo y el narcotráfico

Por Dialogo
septiembre 30, 2014


Soldados peruanos emplazados en Villa María, una base militar en el Valle de los Ríos Apurímac, Ene y Mantaro (VRAEM), recibirán próximamente refuerzos para la lucha contra grupos terroristas como el Sendero Luminoso y organizaciones de narcotráfico.
“He venido el día de hoy para ratificar el compromiso del Gobierno continuar en el trabajo de dotar recursos logísticos y económicos para que puedan cumplir cabalmente la complicada tarea que el país le asignó”, manifestó el ministro de Defensa, Pedro Cateriano, durante una visita reciente a la base.
Cateriano se refería a los cuatro aviones, ocho helicópteros y un nuevo sistema de radar que el gobierno espera adquirir para marzo de 2015 para reforzar la lucha de Perú contra terroristas y narcotraficantes. El gobierno también planea construir 10 bases militares en el VRAEM, la principal región productora de coca del mundo, en 2015.
“Estamos trabajando, no están solos, cuentan con nuestro apoyo. El país tiene confianza que van a derrotar al terrorismo; tarde o temprano, Sendero Luminoso será derrotado con una acción militar patriótica que todos agradeceremos”, afirmó el ministro de Defensa a los soldados.
Cateriano realizó su anuncio días después de que las fuerzas de seguridad peruanas concluyeran una operación en la cual se destruyeron 54 pistas de aterrizaje clandestinas utilizadas por narcotraficantes, según Vicente Romero Fernández, jefe de la Dirección Antidrogas de la Policía Nacional de Perú (DIRANDRO). La mayoría de las pistas de aterrizaje se encontraban en la región del VRAEM.
Detener los narcovuelos es un elemento clave en la lucha del gobierno peruano contra el narcotráfico, y recabar información es un aspecto importante de ese esfuerzo.
Para mejorar los esfuerzos de recolección de información, autoridades peruanas y bolivianas acordaron recientemente compartir información en tiempo real en relación a aviones sospechosos que viajen a través de la frontera que comparten ambos países. Es un paso significativo, considerando que casi la mitad de las 450 toneladas de cocaína que se producen en Perú anualmente es transportada por vía aérea a Bolivia por narcotraficantes que luego transportan la droga a Centroamérica, Norteamérica, Brasil, México, Europa y Asia.
Hasta fines de septiembre, las fuerzas de seguridad peruanas han confiscado 14 aviones utilizados por narcotraficantes para transportar drogas.
Los narcotraficantes que operan en Perú en los últimos años han estado transportando mayores cantidades de drogas a Europa, donde pueden cobrar precios más altos que en Estados Unidos, según la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD).
En consecuencia, las fuerzas de seguridad peruanas están interceptando cargamentos de drogas cuyo destino era Europa. Por ejemplo, el 27 de agosto, fuerzas de seguridad incautaron 7,6 toneladas de cocaína que hallaron oculta en el interior de un cargamento de carbón en un depósito en la ciudad de Trujillo, en la mayor incautación en la historia del país, según el ministro del Interior, Daniel Urresti. Los narcotraficantes pretendían transportar la cocaína a España y Bélgica. La droga tenía un valor comercial de más de US$300 millones.
La policía peruana detuvo a seis peruanos y dos mexicanos en conexión con la incautación de cocaína. Los mexicanos fueron identificados como Rubén Larios Cabadas y Jhoseth Gutiérrez León. Ambos serían integrantes del cartel de Sinaloa, una organización delictiva transnacional mexicana que opera en Perú y otros países latinoamericanos.
En 2012, organizaciones delictivas cultivaron más de 60.000 hectáreas de coca en Perú, según el informe anual de la ONUDD, “Perú: Monitoreo de Cultivos de Coca 2012”. Perú alberga 13 regiones de cultivo de coca, con 60.400 hectáreas utilizadas para cultivar la planta, según el informe.
El 93% de la coca del país, el principal ingrediente utilizado para la producción de cocaína, se utiliza para el comercio de drogas, mientras que las plantas restantes se utilizan para el consumo tradicional y para uso industrial, según la Comisión Nacional para el Desarrollo y Vida sin Drogas de Perú (DEVIDA).
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