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La 1.a Brigada de Fuerzas Especiales del Ejército del Perú lucha contra el terrorismo y el narcotráfico

El General de Brigada del Ejército del Perú Hugo Antonio Molina Carazas conversó con Diálogo sobre la estructura y retos de una de las principales fuerzas de élite del Perú.
Marcos Ommati/Diálogo | 6 enero 2019

El General de Brigada del Ejército del Perú Hugo Antonio Molina Carazas tiene bajo su mando a la 1.a Brigada de Fuerzas Especiales del Ejército. (Foto: Marcos Ommati/Diálogo)

La Operación Chavín de Huántar ha sido calificada como una de las operaciones militares de rescate de mayor éxito en los tiempos modernos. Fue una operación del Gobierno del Perú, llevada a cabo en abril de 1997 para rescatar a 72 rehenes del grupo terrorista residual Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA), durante una crisis en la residencia del embajador japonés en el país andino. El éxito de la operación se debió a la participación de las fuerzas especiales del Ejército del Perú.

Para saber cómo ha evolucionado la preparación de las fuerzas peruanas y analizar otros temas relevantes, Diálogo conversó con el General de Brigada del Ejército del Perú Hugo Antonio Molina Carazas, comandante de la 1.a Brigada de Fuerzas Especiales.  

Diálogo: ¿Hubo cambios en el entrenamiento de las fuerzas especiales del Perú después de la Operación Chavín de Huántar?

General de Brigada del Ejército del Perú Hugo Antonio Molina Carazas, comandante de la 1.a Brigada de Fuerzas Especiales: Realmente para nosotros como integrantes de las fuerzas especiales del Ejército del Perú, la operación militar Chavín de Huántar es uno de los hechos históricos más importantes donde han participado nuestras Fuerzas Armadas; porque fue un trabajo planeado, que tuvo la participación de nuestra Marina de Guerra, también con sus fuerzas especiales. El logro obtenido fue producto de ese planeamiento conjunto que era parte de las capacidades que ya tenían nuestras fuerzas especiales. Eso fue porque a través de los años nuestras fuerzas especiales siempre están en constante entrenamiento, producto de la situación que se vivía en [el país en] la década del 1990 y mucho antes, en la década de 1980. Enfrentábamos a una amenaza que le hizo mucho daño al país, que es el terrorismo, con la organización terrorista Sendero Luminoso y el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru. Eso permitió que nuestras fuerzas estuvieran en constante entrenamiento y obtuvieran las capacidades que pudieron demostrar en la operación militar Chavín de Huántar, una operación difícil. Todos sabemos que el rescate de rehenes no es una operación fácil; me siento orgulloso, al igual que mis compañeros que participaron en esa operación, de haber tenido los resultados que tuvimos.

Diálogo: Chavín de Huántar fue una operación exitosa, pero ahí no terminó la amenaza del terrorismo en Perú. Es cierto que desapareció el MRTA, pero el terrorismo de Sendero Luminoso siguió a través de los años…

Gral. de Bda. Molina: Se capturaron a sus mandos principales, pero lo que dejó esa secuela es lo que hoy día tenemos todavía en la zona rural, que es una amenaza. Pero es cierto que es una organización ya disminuida; yo creo que inclusive sin ideología clara de lo que era el Sendero Luminoso de las décadas de 1980 y 1990. Tenemos todavía focalizado en el pensamiento de la gente que en una zona del VRAEM [Valle de los Ríos Apurímac, Ene y Mantaro], aprovechan las condiciones meteorológicas de una zona agreste y todavía mantienen cierta presencia. Eso sin duda se considera como una amenaza al sector, a la zona geográfica donde viven en la actualidad. Está aliada con un enemigo que también siempre ha estado en esa zona: el narcotráfico. Las dos amenazas, terrorismo y narcotráfico, también son factores que traen otras amenazas como la trata de personas. Pero para contestar la primera pregunta, después de lo que ocurre con las experiencias de las décadas de 1980 y 1990, no solo con Chavín de Huántar, nuestras Fuerzas Armadas mejoraron o implementaron el planeamiento estratégico, pero ya con otra visión, donde la interoperabilidad de los tres institutos [Ejército, Marina y Fuerza Aérea] tenía que ser evidente. Eso hace que se forme el Comando de Inteligencia y Operaciones Especiales Conjuntas (CIOEC), que está bajo la dirección del Comando Conjunto y es la cabeza del sistema de fuerzas especiales de nuestras Fuerzas Armadas.

Diálogo: ¿Qué cambios principales hubo después de la creación del CIOEC?

Gral. de Bda. Molina: Nuestra participación como brigada de fuerzas especiales era más directa porque nosotros dependíamos del jefe del Comando Conjunto y operábamos con nuestros batallones, Batallón de Comando 19, Batallón de Comando 61. Pero después de la creación del CIOEC se establece una tradición del empleo de las fuerzas especiales. Ya hay unidades constituidas de la Marina, la famosa Fuerza Especial Conjunta del Ejército con algunas patrullas, y también de la Fuerza Aérea.

Diálogo: ¿Cómo contribuyen ustedes a esta estructura?

Gral. de Bda. Molina: Nosotros en la actualidad tenemos seis patrullas del Batallón de Comando 61, que son parte de la Fuerza Bravo del CIOEC y tenemos cuatro patrullas del Batallón de Comando 19, que ahora operan en la zona del VRAEM, parte del componente de fuerzas especiales. Pero aquí la particularidad está en que el comando ya no lo tengo yo como comandante de la fuerza. Yo los entreno, están equipados en base a la estructura que tenemos y se lo entregamos en este caso a la cabeza del sistema de fuerzas especiales que es el CIOEC. Ellos son los que actualmente tienen el comando directo de las patrullas que salen de aquí, de la brigada en base, en apoyo al CIOEC.  

Diálogo: ¿Qué entrenamiento realizan con los EE. UU.?

Gral. de Bda. Molina: Hay mucha coordinación por parte del CIOEC con el grupo consultivo. A veces nuestros comandantes tienen contacto directo con ellos. Se hace alguna coordinación con elementos del Comando Sur y normalmente vienen a entrenarnos o a capacitarnos en tareas puntuales, por ejemplo, planeamiento; u operaciones netamente tácticas u operativas donde ellos traen a todos los instructores. Inclusive traen muchas veces los recursos, pues nosotros no tenemos los presupuestos que quisiéramos tener para poder capacitar a la fuerza. En ese sentido los Estados Unidos nos brinda mucho apoyo, tanto a las patrullas que son de la Fuerza Bravo como a las patrullas que son del Batallón de Comando 19. 

Diálogo: ¿Qué entrenamiento realizan con otros países de la región?

Gral. de Bda. Molina: Yo diría que no es un entrenamiento como [el que realizamos] con los Estados Unidos. Lo que hacemos nosotros es enviar oficiales de los primeros puestos del programa regular de comandos; los dos mejores se van a Colombia y son parte del Curso de Lanceros. Entonces ellos vienen con esa experiencia y son instructores de la Escuela de Comando. Ahora, yo creo que en ese nivel hemos tenido más participación con Colombia o Brasil en algunas unidades de frontera, porque no necesariamente son de fuerzas especiales. Se hacen las reuniones bilaterales donde se acuerda que haya una fuerza o una unidad, no necesariamente unidades, pero que participen en un planteamiento conjunto, por ejemplo, que están en frontera con Colombia. Las unidades están en las fronteras con sus Estados Mayores para participar en un planeamiento para integrar capacidades y ver cómo se opera. En algún momento pueden realizar algunas operaciones, pero no necesariamente somos partícipes como fuerzas especiales.

Diálogo: Usted tiene casi 30 años de carrera militar. ¿Cuál es la principal lección aprendida en todos esos años?

Gral. de Bda. Molina: Yo creo que se debe comandar con el ejemplo. Yo, por ser general tengo mis años, pero siempre comando con el ejemplo, o sea hacer las cosas para que las cumplan; pero uno debe ser el primero en cumplirlas. La edad no pasa en vano y ya uno no tiene la capacidad física de un muchacho de 20, 25 [años]. Pero en espíritu sigo siendo el mismo. Es lo importante.

Diálogo: ¿Hay algo más que quiera decir a los lectores de Diálogo?

Gral. de Bda. Molina: Yo creo que un país sin seguridad, sin tranquilidad de sus ciudadanos y pobladores crea mucha desconfianza, mucha desazón. A nosotros, como integrantes de las fuerzas especiales, nos anima ese espíritu de convencimiento de nuestra profesión y la misión que tengamos que cumplir en algún momento en cualquier escenario. Bajo las amenazas que se dan estará nuestra gente. Van a tener la capacidad de operar y cumplir esa misión y darle sobre todo a nuestra población, a nuestra sociedad, esa tranquilidad que requiere para poder realizar sus actividades. Yo creo que ese es un desafío personal y profesional para que nuestros conciudadanos, nuestras poblaciones estén tranquilas, para que estén seguros que sus Fuerzas Armadas: Ejército, Marina, Fuerza Aérea y sobre todo las fuerzas especiales, siempre vamos a estar preparadas para poder operar cuando la nación así lo requiera. 

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