Perú derrota a la facción Huallaga de Sendero Luminoso mientras continúa la guerra en el VRAEM

Por Dialogo
junio 21, 2013



LIMA — La sentencia a cadena perpetua de uno de los más infames rebeldes de Perú significa la eliminación virtual del poderoso Frente Huallaga de Sendero Luminoso y una victoria importante en el combate de décadas del gobierno para aniquilar al grupo terrorista maoísta de una vez por todas.
Florindo Flores, alias “Camarada Artemio”, dominaba al Frente Huallaga en la selva del norte desde el inicio de la década de 1990, y era el último miembro del partido proscrito por ser arrestado o muerto. Hasta hace poco, Huallaga era la principal zona de narcotráfico de Perú.
El 7 de junio, después de un juicio de seis meses por narcotráfico, asesinato y terrorismo, fue sentenciado a cadena perpetua así como al pago de una multa de $200 millones. Flores, arrestado en febrero del 2012, negó todos los cargos hasta el final, insistiendo con súplicas entre lágrimas dos días antes de su sentencia que era un prisionero político.
El fiscal contra el terrorismo Julio Galindo dijo sentirse satisfecho con el veredicto, aunque le hubiera agradado una pena más severa; su despacho había propuesto una multa para Flores de cerca de $4 mil millones.
“No cabe la menor duda en este juicio. Proporcionamos numerosas evidencias que mostraban el papel de Artemio como líder terrorista y traficante de drogas”, dijo Galindo a Diálogo después de anunciarse el veredicto. “No esperábamos algo menor a una sentencia de cadena perpetua”.
En los últimos 16 meses, varias docenas de seguidores de Flores han sido capturados, y no se han reportado ataques terroristas en la zona. Si bien se mantiene en vigor un estado de emergencia en el lugar los comandantes de policía a cargo de la zona dicen que pronto se logrará una pacificación plena.

VRAEM reemplaza a Huallaga como principal zona productora de cocaína

La situación es muy diferente en la selva al sur y centro de Perú, en un valle del tamaño de Bélgica formado por los ríos Apurimac, Ene y Mantaro. Conocida como el VRAEM, esta zona ha permanecido en estado de emergencia durante los últimos 10 años debido a la actividad de Sendero Luminoso. En el 2009, reemplazó a Huallaga como la principal zona de narcotráfico de Perú.
Los actos de la facción VRAEM, dirigida por Víctor Quispe Palomino y dos de sus hermanos, comenzaron a escalar mientras el estado desmantelaba las columnas de Flores en el norte. En el 2012, las columnas de Quispe Palomino asesinaron a 20 oficiales de policía y soldados, alarmando al gobierno del presidente Ollanta Humala.
Los rebeldes se retiraron en cierto modo después de un ataque en una pista de aterrizaje en octubre pasado, en el cual se destruyeron tres helicópteros utilizados para dar servicio al gasoducto Camisea. Pero renovaron sus actividades en abril, con ataques a patrullas combinadas de militares y policías y la destrucción de cuatro torres de telefonía móvil en los últimos dos meses.
Los rebeldes de Sendero Luminoso también asesinaron a dos soldados, uno en abril y otro el 11 de junio, en un enfrentamiento con una patrulla de seguridad. El último combate ocurrió después de que las fuerzas de seguridad intensificaron sus actividades en el VRAEM —que tiene 20,000 hectáreas de coca en producción— para localizar una columna de Sendero Luminoso que brevemente tomó el control del campamento de una empresa que construye una carretera en la zona.
La columna rebelde robó alimentos, medicinas y equipo de comunicaciones, aunque el Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas negó los informes iniciales acerca de que también se había robado dinamita. Ese ataque recuerda un incidente en abril del 2012, en el cual una columna de Sendero Luminoso tomó el control de un campamento utilizado para la construcción de un gasoducto. Secuestraron a 36 trabajadores y los retuvieron cerca de una semana.

¿Es la violencia una respuesta a los programas alternativos de desarrollo?

Los analistas dicen que las actividades terroristas intensas se dan en respuesta no solamente a una creciente presencia militar-policial en la zona, sino también al programa de desarrollo del gobierno que prevé invertir cerca de $1 mil millones en el VRAEM en los próximos años. Eso incluye un valor de $300 millones en programas de infraestructura y sociales este año, así como un plan de erradicación de coca en la zona.
Jaime Antezana, quien ha seguido a Sendero Luminoso desde la década de 1990 dijo que los rebeldes ven la oposición a la erradicación de la coca como una manera de ganar una posición más sólida entre la población.
Sendero Luminoso ya no es un partido maoísta, sino una “franquicia terrorista al servicio del narcotráfico”, dijo a Diálogoy añadió que las acciones armadas “intentan evitar que el estado avance con respecto a la erradicación forzada de la coca”. Dijo además que ésta es una táctica que Artemio y sus fuerzas seguían en Huallaga, prometiendo detener la erradicación al atacar a las brigadas de Corah.
A finales de mayo, los terroristas de Sendero Luminoso interfirieron las señales de radio en el VRAEM, interrumpiendo las transmisiones con una emisión clandestina pidiendo a los agricultores “defender sus tierras, cultivos y agua, organizarse militarmente empuñando armas y bajo la dirección del Partido Comunista de Perú”.
Otros analistas, sin embargo, dijeron que el gobierno debe mantener esta lucha contra los terroristas de Sendero Luminoso separada de los programas antinarcóticos y de desarrollo rural.
Manuel Boluarte, quien ha estudiado la subversión y el narcotráfico por varias décadas, dijo que el gobierno de Humala necesita distinguir claramente entre la lucha contra las drogas y el terrorismo.
“La policía nacional, a cargo de las operaciones contra los estupefacientes en el VRAEM, ha perdido la autonomía ahora que el Ejército tomó el control de todas las operaciones en el valle. Sendero Luminoso está expandiendo su área de operaciones e incrementando el ritmo de los ataques, lo que requiere toda su atención”, dijo Boluarte.
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