“La paz en Colombia llegará por la razón”

“Peace in Colombia will Come by Means of Reason”

Por Dialogo
abril 16, 2013


Entrevista con el ministro de Defensa de Colombia, Juan Carlos Pinzón



Juan Carlos Pinzón, ministro de Defensa de Colombia, cree que sus hijos podrán crecer en un país en paz. Durante una reciente visita a los Estados Unidos, Pinzón conversó con Diálogo sobre una guerrilla diezmada, bandas criminales decapitadas y una nación que se acerca cada vez más hacia una vida normal. Gracias a la labor de las Fuerzas Armadas y de la Policía, dijo, Colombia puede hoy empezar a soñar con la paz y la prosperidad.



Diálogo: Ministro, usted ha dicho que desea que Colombia sea el territorio más hostil del mundo para el narcotráfico y que aspira a lograr un nivel de seguridad tal que le permita al Estado llegar a zonas del país a las que no había podido llegar antes. ¿Qué pasos están dando en ese sentido?



Juan Carlos Pinzón, ministro de Defensa de Colombia: El narcotráfico es tal vez una de las grandes tragedias que le ocurrió a Colombia, porque llegó hace varias décadas y encontró unas áreas del país donde no había suficiente presencia del Estado, de la fuerza pública, y sin duda, también con una situación de falta de oportunidades. Ese narcotráfico fue colonizando esas regiones y, a través del dinero que genera –porque hay un consumo indudable en los países más ricos – ha generado corrupción, terrorismo y violencia. Fue tal la influencia y expansión del negocio del narcotráfico que llegó a convertirse en una amenaza para el Estado colombiano, no en términos de salud pública exclusivamente, sino en especial de seguridad nacional.



Colombia ha puesto una cuota enorme de esfuerzo y sacrificio para combatir decididamente el narcotráfico. Gracias a este esfuerzo, hoy el narcotráfico es más o menos el 30 por ciento de lo que fue hace unos 10 o 12 años. Eso significa que aún tenemos un reto, que aún tenemos que seguir reduciendo ese factor desestabilizador de la sociedad colombiana, pero que cada vez tenemos más limitado y presionado, y que por lo mismo representa cada vez menos una amenaza para la nación.



En aquellas zonas donde todavía persisten cultivos de coca y centros de producción de cocaína tenemos que llegar con la estrategia de erradicación, interdicción y judicialización, pero también con opciones y alternativas de orden social. El Gobierno de Colombia creó hace un año y medio la Agencia Nacional de Consolidación, para formalizar entre otras cosas la capacidad del Estado de llevar a esas zonas aisladas y difíciles, políticas permanentes que sean complementarias al empleo de la fuerza, políticas sociales en coordinación con el resto de las agencias de gobierno. Ahora tenemos que asegurarnos de que esa agencia produzca los resultados efectivos para que tengamos una combinación de una mano firme en contra del narcotráfico y las organizaciones criminales, y una mano tendida para ofrecer oportunidades y alternativas a la comunidad.



Diálogo: Las bandas criminales han sido también un verdadero azote para la sociedad colombiana. ¿Continúan siéndolo?



Ministro Pinzón: Las bandas criminales son herederas de los carteles regionales y de los mal llamados grupos paramilitares. Esas organizaciones llegaron a tener una presencia de alcance nacional y se dedicaban a controlar por medio de la violencia y la intimidación, aquellos territorios donde tenían especial interés en negocios de narcotráfico y minería criminal. Gracias al esfuerzo de este gobierno y a la estrategia contra las bandas criminales del Plan Corazón Verde de la Policía Nacional, que implica un uso ya no necesariamente de la fuerza militar, sino del esfuerzo judicial y del esfuerzo policial, en los últimos 15 meses, hemos logrado decapitar a cada una de estas bandas. Todos los que al principio de 2012 eran los jefes de estas organizaciones hoy están muertos o en una cárcel de Colombia o los Estados Unidos. Como consecuencia, les hemos eliminado sus estructuras de mando nacional y ahora subsisten como organizaciones locales del crimen. El reto que tenemos ahora es desmantelar esas organizaciones delincuenciales de orden más local y regional que obviamente serán afectadas por las estrategias a las que he hecho referencia.



Diálogo: ¿Cómo influyen los cambios recientes en la Constitución de Colombia en el trabajo que realizan los militares de su país?



Ministro Pinzón: Lo que hemos venido haciendo es una reforma integral a lo que es el marco jurídico bajo el cual pueden actuar y operar las Fuerzas Armadas. Esto implicó una reforma a la Constitución que definió de manera muy clara cuál es el marco bajo el cual operan las Fuerza Armadas en relación con el Derecho Internacional Humanitario. Esto define los límites de la justicia penal militar, define su independencia y genera los parámetros básicos de investigación de aquellos casos conocidos por esa justicia, en el marco del Derecho Internacional Humanitario. Más recientemente, llevamos al Congreso una ley estatutaria que desarrolla esas reformas a la constitución, donde uno de los temas que define, armonizando el Derecho Internacional Humanitario con la ley colombiana, es cuáles son los blancos potencialmente legítimos y a qué se consideraría un grupo armado, sin que eso implique que un grupo armado tenga derechos políticos. Ahí entonces se identifica que una organización que tenga mando y control unificados, que por la intensidad de su violencia y de las armas que tiene supere la capacidad de manejo del orden público, de las autoridades locales competentes, y que al mismo tiempo exceda con esa violencia a las autoridades y genere cierto control en el territorio, pues pueda ser en un momento dado considerada como grupos armados.



En el marco del Derecho Internacional Humanitario esto permite que de manera proporcional se emplee la fuerza militar contra esas organizaciones o que, incluso, las autoridades policiales puedan actuar en contra de ellas en el marco del Derecho Internacional Humanitario. Esto permite que, dependiendo del tipo de amenaza que esté enfrentando la sociedad colombiana, haya una respuesta proporcional del Estado, avalada por un marco legal muy claro. Además, da a las Fuerzas Armadas la certeza de que si se establecen los protocolos necesarios para el empleo de la fuerza militar, cuando ella sea empleada tienen el respaldo jurídico para operar, lo que también le da seguridad jurídica a los miembros de la fuerzas militares y de policía, algo fundamental para que puedan ser efectivos.



Y lo que es aun más importante, estamos dando un paso adicional en la dirección de establecer las medidas necesarias para garantizar la protección de la población civil. Incorporando el Derecho Internacional Humanitario a nuestra legislación, estamos incorporando los principios y preceptos que el mismo Comité Internacional de la Cruz Roja promueve como normativa en escenarios de conflicto armado interno.



Diálogo: La minería ilegal se ha convertido en una importante fuente de ingresos para las FARC. ¿Cómo están enfrentando este problema?



Ministro Pinzón: La principal fuente de ingresos de los grupos terroristas aún sigue siendo el narcotráfico. Sin embargo, como se ha venido reduciendo esa fuente por cuenta del esfuerzo antinarcóticos del Estado colombiano, en estrecha cooperación con los Estados Unidos, algunos sectores de los grupos armados han ido migrando hacia la minería, haciendo una explotación criminal de la misma para generar ingresos muy importantes. Estamos enfrentando ese problema con judicialización, con el empleo de los carabineros de la Policía Nacional, que tienen esa misión de proteger las zonas rurales y el medio ambiente, y de la fuerza militar está en apoyo de ese esfuerzo. La fuerza militar tiene el deber de actuar para perseguir las estructuras armadas que de una u otra manera lucran con esa actividad, mientras la policía interviene las áreas de explotación criminal junto con las autoridades ambientales y administrativas de cada zona.



Diálogo: ¿Qué huellas está dejando la minería ilegal en el medio ambiente de Colombia?



Ministro Pinzón: El impacto es muy grave. Es tal vez lo que más preocupa. Una de los patrimonios más importantes que tiene Colombia y que tienen otros países de este hemisferio es la riqueza medioambiental, los recursos naturales no renovables. Siendo esa su gran riqueza, la misma debe ser explotada de una manera muy sostenible, equilibrada, con una regulación que garantice que ese medio ambiente sea una potencialidad por siglos. La minería criminal, así como el narcotráfico, son depredadores. Depredan el medio ambiente, los bosques tropicales, dejan piscinas de veneno –cianuro y mercurio – que incluso no son degradables por cientos de años o hasta por miles de años, según expertos.



La minería criminal en última instancia no es solo un atentado contra el medio ambiente de Colombia, es un atentado contra el planeta y contra la humanidad entera.



Diálogo: Hablemos del futuro, que ojalá sea el futuro inmediato… ¿Qué papel desempeñarán las Fuerzas Armadas si las conversaciones de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) resultan exitosas?



Ministro Pinzón: Permítame responderle en el presente y luego en el futuro. En el presente, las fuerzas militares y de policía en Colombia van a seguir, deben seguir presionando y debilitando a todas las organizaciones criminales y terroristas que atentan contra los derechos de los ciudadanos. La presión no solo se mantendrá sino que, en los casos que sea posible, se intensificará para que así se alcance la paz. Si en Colombia hay paz alguna vez es por el trabajo heroico que han realizado soldados y policías que han venido debilitando a las FARC, al ELN [Ejército de Liberación Nacional], a las bandas criminales, al narcotráfico. Gracias a eso es que el país puede hoy empezar a soñar con la paz y la prosperidad. Pero para llegar allá hay que mantener esa presión, hay que seguir avanzando.



Si esa paz llega por la razón, que es como el presidente Santos lo ha sugerido y como lo quiere el pueblo colombiano, o por la fuerza, que es como hasta ahora las Fuerzas Armadas han tenido que ir construyendo ese futuro para el pueblo colombiano, las Fuerzas Armadas tienen un futuro muy importante en Colombia. Por un lado irán a proteger más intensamente el medio ambiente, las fuentes de agua, los recursos naturales, nuestras fronteras para ejercer nuestra soberanía. Y, por otro lado, hay un futuro muy grande para nuestras Fuerzas Armadas, como es contribuir a través de la cooperación con la seguridad en el hemisferio, ofreciendo esa experiencia a Centroamérica, al Caribe, a Sudamérica, a cualquier nación amiga que la necesite. Al mismo tiempo las Fuerzas Armadas de Colombia pueden, por su experiencia, contribuir en misiones de paz y estabilidad a nivel internacional, pueden contribuir al desarrollo con un empleo efectivo de los ingenieros militares de la aviación, de la Armada en los ríos y las costas colombianas, llevando el desarrollo, llevando obras, atendiendo de manera muy efectiva las necesidades de carácter humanitario que tienen los ciudadanos de Colombia. Por último, un papel muy importante que es la atención de desastres. Hoy en día ya juegan ese papel, pero en el futuro pueden tener incluso mayor relevancia en ese sentido.



Ya venimos trabajando en un concepto que se llama el “Plan de Transformación de las Fuerzas Armadas” y que, independientemente de los escenarios futuros, prevé fortalecer las capacidades de las Fuerzas Armadas para cumplir con esas misiones humanitarias, de desarrollo, de diplomacia y de protección del medio ambiente y la soberanía que son tan importantes.



Diálogo: Si las conversaciones de paz en La Habana culminan con un acuerdo de paz, ¿qué pasará con los casi 8.000 hombres armados que integran las filas de las FARC,?



Ministro Pinzón: Lo primero, insisto, es que las Fuerzas Armadas continúen haciendo la tarea que tienen que hacer: mantener la presión. Por otro lado, el Gobierno tendría la posibilidad de evaluar distintas alternativas. No es la primera vez que en Colombia se presenta un proceso de desmovilización y reintegración. Seguramente el país tendrá la posibilidad de mirar nuestras propias experiencias y experiencias internacionales para definir la manera más adecuada de hacer esa reintegración. En todo caso, yo pensaría que la mejor manera de hacerlo es a través de algún tipo de agencia o agencias que garanticen que se siga trabajando en contra de los cultivos ilícitos, que se pueda trabajar para contribuir al desarrollo de las regiones alejadas, y al mismo tiempo garanticen que aquellos que actuaron con las armas para realizar terror y crimen, no reincidan.



Diálogo: Usted se refirió hoy en términos muy positivos al Plan Colombia de los EE. UU. y a lo que ha significado para su país. ¿Qué importancia le concede a la colaboración con los militares estadounidenses y de los países de la región?



Ministro Pinzón: El apoyo de los Estados Unidos a través del Plan Colombia ha sido un elemento fundamental para alcanzar los importantes logros en materia de seguridad que hemos obtenido a través de más de una década de estrecha cooperación. Con los EE. UU. se ha hecho una gran sociedad, una gran alianza. Entre los militares colombianos y norteamericanos hay una comunidad de valores en términos de la democracia, de la libertad, de los derechos que tienen los ciudadanos en una sociedad moderna. Plan Colombia permitió un mayor acercamiento a través del entrenamiento, del conocimiento de la doctrina, de hacer operaciones combinadas.



Hoy Colombia, con la experiencia acumulada, no solo ha logrado cambiar totalmente el escenario de seguridad del país, sino que además está en condición de ayudar y cooperar con otras naciones del hemisferio, siempre con el ánimo de seguir aprendiendo y fortaleciendo sus capacidades. Esa es una actitud de humildad que le corresponde a unas Fuerzas Armadas que son conocedoras del ambiente cambiante y dinámico de la seguridad. Esas fuerzas tienen una experiencia y unas capacidades disponibles para apoyar otras naciones que tengan un problema de seguridad y crean que hay algo que Colombia pueda aportar.



Diálogo: Parte de los cambios recientes en el ámbito de la seguridad incluye añadir 20.000 plazas a la Policía Nacional de Colombia. ¿A qué responde esa decisión?



Ministro Pinzón: Este es un plan que ya está en ejecución. En estos momentos, de los 20.000 policías ya han ingresado 10.000, y esperamos que los otros 10.000 entren a lo largo de los próximos 15 meses. Lo que buscamos es fortalecer la capacidad de nuestra Policía para afrontar los retos que hoy siente la sociedad colombiana, retos que están más asociados a la seguridad ciudadana, a la vida normal que deben tener los ciudadanos. En cierto sentido en muchas zonas del país ya se está viviendo una etapa de posconflicto. Y esas etapas de posconflicto, como se ha visto en otras naciones, se caracterizan por la posibilidad de que haya más presencia de criminalidad y violencia común. Por lo mismo, estamos acumulando más capacidad para que la Policía pueda atender esos retos.



Cada vez en Colombia al ciudadano lo que le preocupa en materia de seguridad es el día a día, es su situación de normalidad. Esto es una muestra de la evolución que ha tenido el problema de seguridad en Colombia. Hace unos años lo que le importaba al ciudadano era poder vivir y tener una vida en libertad, pero cada vez más la preocupación es tener una vida normal.



Diálogo: Ministro, usted creció en una Colombia marcada por el conflicto con las guerrillas. Como ciudadano colombiano, ¿tiene esperanza de que sus dos hijos crezcan en una Colombia sin conflicto?



Ministro Pinzón: Creo que sí, porque lo que se conoce como conflicto, que es la confrontación contra las FARC, el ELN y en parte esa criminalidad organizada (BACRIM), más temprano que tarde va a terminar por cuenta del esfuerzo heroico de nuestras Fuerzas Militares y de Policía. Hoy todas esas organizaciones están seriamente debilitadas y no son ni la sombra de las organizaciones poderosas de hace 10 o 15 años. Las bandas criminales en los últimos cinco años prácticamente han quedado decapitadas y están atomizadas. Esto significa que si mantenemos esa tendencia, con el paso del tiempo los problemas de los ciudadanos colombianos no van a ser muy diferentes a los que se tienen en otros países del hemisferio, e incluso, en algunos temas ya estamos hasta en una condición mejor.



Por supuesto, esa puerta hacia una paz negociada que ha abierto el presidente Santos acortaría el tiempo para que Colombia llegue a una situación de fin de la confrontación, por lo menos con las FARC. La paz en Colombia va a llegar por la razón, ojalá, pero si es necesario se seguirá construyendo por la fuerza, la fuerza de la legitimidad y la democracia.






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