Especialistas abordan conversaciones de paz de Colombia en Miami

Panel of Specialists Discuss the Peace Talks in Colombia at UM

Por Dialogo
julio 29, 2013


El gobierno de Colombia y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) completaron la 11° ronda de conversaciones de paz en la segunda semana de julio, sin llegar a un acuerdo. Un grupo de especialistas en la materia sostuvieron un debate abierto sobre las conversaciones celebradas en La Habana, Cuba, y llegaron a la conclusión de que será difícil de implementar un acuerdo entre el gobierno y las FARC, independientemente del resultado final.



“En mi opinión, la principal preocupación es la fase posterior al conflicto. ¿Qué pasará con los miles de hombres y mujeres uniformados que han formado parte de esta lucha durante los últimos 50 años, por ejemplo?”, indagó el profesor Bruce Bagley, coordinador y mediador del evento en la Universidad de Miami (UM) el 23 de julio. “El problema subyace en que no sabemos mucho sobre las charlas de paz, ya que ninguno de los participantes habla al respecto, lo cual es sorprendente dado el gran número de personas presentes en las charlas. No obstante, creo que este es solo uno de los aspectos de la negociación que evita que el gobierno y las FARC lleguen a un acuerdo”.



Victor Uribe, profesor adjunto en el departamento de historia de la Universidad Internacional de Florida y también panelista en el evento, sostiene que las conversaciones se han estancado debido a grandes desacuerdos entre la cúpula de mando de las FARC, que básicamente pide “borrón y cuenta nueva”, mientras que el gobierno de Colombia ya manifestó su negativa sobre emitir un perdón general sobre todos los crímenes perpetrados por miembros de la agrupación rebelde. “Soy optimista cauteloso, y estoy a favor de las conversaciones de paz, pero no voy a negar que es un bocado difícil de digerir”, señaló.



Para David Adams, un ex periodista del St. Petersburg Times y actual corresponsal de Reuters en Miami, las “FARC están tratando de ganar algo de tiempo, ya que han experimentado una gran reducción entre sus filas: de los 20.000 miembros que conformaban sus fuerzas hace unos años solo quedan unos 8.000 actualmente. Además, sus líderes saben que se han infiltrado agentes gubernamentales en la insurgencia y han perdido muchas batallas recientemente.



Otro panelista y corresponsal de The Wall Street Journal en México, José de Córdoba, consideró que la redistribución de la tierra era el “tendón de Aquiles” de las negociaciones. “¿Quién va a mantener qué cosa? Hace años que las FARC tienen presencia en hectáreas y hectáreas de Colombia y no creo que renuncien a ese privilegio muy fácilmente”, expresó.



En mayo, Gallup realizó una encuesta a 8,7 millones de colombianos, cuyo 64 por ciento manifestó su optimismo al responder que las charlas de paz que se celebraban en Cuba concluirían en una resolución al conflicto antes de las elecciones presidenciales de mayo de 2014. No obstante, el profesor Bagley cree que no se decidirá nada antes de las elecciones. “Los resultados de las negociaciones podrían ser muy perjudiciales para el presidente Juan Manuel Santos, por lo que es probable que espere a ver si es reelecto para así contar con mayor poder en las negociaciones”, predijo.



A sabiendas de la creciente expectativa en materia de tiempo que existe sobre una resolución, el presidente Juan Manuel Santos fue cauteloso en sus declaraciones a la prensa a fines de mayo. “Cuando reunamos todos los resultados del acuerdo [de las concesiones de las FARC en el proceso de paz], el pueblo colombiano las apoyará con fuerza”, aseguró.



Mientras tanto, la agrupación guerrillera sigue perpetrando ataques esporádicos y secuestros en todo el país, con la intención de acentuar la necesidad de reestructuración que tiene el estado colombiano. Por ejemplo, el 22 de julio, los guerrilleros de las FARC ofrecieron armas y combatientes a los campesinos que hacía semanas protestaban en el área de Catatumbo, la región noreste del país. El presidente colombiano, quien solicitó a las FARC ajustar la agenda de negociación en La Habana y descartó la posibilidad de convocar a una asamblea constituyente, como lo solicitó el grupo insurgente en varias ocasiones, consideró estas amenazas como “payasadas”.










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