La Fase II del ejercicio PANAMAX Alfa, una reciente iniciativa conjunta entre las fuerzas estadounidenses y panameñas, supuso un importante avance en la cooperación bilteral. El ejercicio, patrocinado por el Comando Sur de los Estados Unidos (SOUTHCOM), reunió a las fuerzas bajo un mando combinado para fortalecer sus capacidades ante amenazas complejas que atentan contra la seguridad del Canal de Panamá. Las sesiones de entrenamiento proporcionaron un entorno práctico para avanzar la interoperabilidad, pasando de un concepto teórico a una realidad operativa.
“En esta segunda fase de PANAMAX Alfa, los avances en interoperabilidad se reflejaron principalmente en el fortalecimiento de la capacidad de trabajo conjunto bajo una misma doctrina, misión y objetivos operativos”, afirmó a Diálogo Luis Carlos Trejos, experto en seguridad y defensa hemisférica y ex subdirector del Servicio Nacional de Fronteras de Panamá (SENAFRONT). “Esto se traduce en progresos concretos en áreas clave como inteligencia, operaciones, asuntos civiles, respuesta ante desastres y fuerzas especiales”.

El ejercicio contó con el despliegue de amplias capacidades aéreas y terrestres de ambas fuerzas en escenarios combinados. El entrenamiento se llevó a cabo en múltiples ubicaciones, incluso en la Base Aeronaval Almirante Cristóbal Colón, en Colón y el campo de tiro Cerro Tigre, cerca de Ciudad de Panamá.
Las fuerzas de seguridad de élite de Panamá, entre ellas el SENAFRONT, el Servicio Nacional Aeronaval (SENAN) y la Policía Nacional (PNP), asumieron un papel protagonista en diversos ejercicios especializados para mejorar la preparación. Llevaron a cabo un entrenamiento en la selva, centrado en las habilidades de superviviencia y movilidad necesarias para entornos difíciles, y también dirigieron simulacros que incluyeron maniobras de patrulla montada, enfrentamientos a corta distancia y tácticas de interdicción de drogas ilícitas. Además, los equipos de desactivación de artefactos explosivos (EOD) de la Marina de los EE. UU. realizaron un entrenamiento conjunto de búsqueda y demolición submarina con sus homólogos panameños.
“Como técnicos de Desactivación de Artefactos Explosivos (EOD), somos cruciales para la libertad de movimiento en todos los ámbitos”, explicó el Teniente de Navío de la Marina de los EE. UU. Daniel Long, del grupo dos de EOD. “Nuestro pelotón realizó un entrenamiento conjunto de búsqueda y demolición submarina con sus homólogos panameños, fortaleciendo la interoperabilidad y las capacidades de nuestros socios. Esta colaboración mejoró su capacidad y reforzó nuestro compromiso compartido de garantizar la seguridad del Canal de Panamá”.
Estas diversas actividades demostraron la capacidad de las fuerzas para contrarrestar amenazas tanto convencionales como híbridas, reforzando su preparación para una amplia gama de contingencias.
Un componente importante de la Fase II fue una misión médica humanitaria que proporcionó cirugías oculares que cambiaron la vida de más de 200 ciudadanos panameños. Esta misión quirúrgica de dos semanas, llevada a cabo del 26 de agosto al 11 de septiembre en el Hospital Regional Dr. Luis “Chicho” Fábrega, en Santiago de Veraguas, reunió a 48 médicos, enfermeros y técnicos locales y estadounidenses para realizar procedimientos complejos, incluyendo extirpaciones de cataratas y trasplantes de córnea para pacientes que habían estado en lista de espera durante más de seis meses.
El Teniente Coronel del Ejército de los EE. UU. Innis E. Bryant, jefe de la Sección de Ejercicios Conjuntos del Comando Sur, elogió la profesionalidad de las fuerzas panameñas. “El desempeño de la Fuerza de Seguridad de Panamá en términos de capacidad, cualificaciones y control del ejercicio refleja un creciente profesionalismo, una sólida inversión institucional y una clara afirmación de liderazgo nacional”, afirmó. “El ejercicio simula desafíos reales y está estructurado para entrenar fuerzas en un amplio espectro de operaciones militares y humanitarias, siendo una de las más importantes la defensa del Canal de Panamá”.
Las fuerzas estadounidenses incluyeron equipos de la Fuerza Aérea transportados en un Lockheed C-130, así como tres helicópteros de la Fuerza de Tarea Conjunta Bravo (JTF-Bravo) de SOUTHCOM, desplegados desde Honduras. Un asalto aéreo combinado con el Comando de Operaciones Especiales Sur de los EE. UU. (SOCSOUTH) y las Fuerzas Especiales panameñas fue un componente táctico clave del ejercicio, que incluyó apoyo químico, biológico, radiológico y nuclear (CBRN) en la Base Aeronaval Cristóbal Colón. El ejercicio también aprovechó la experiencia de unidades especializadas de los EE. UU., como el Grupo de Guerra Especial Naval 11 y el 7.º Grupo de Fuerzas Especiales del Ejército de los EE. UU.
En otra iniciativa humanitaria, la Fase II incluyó un entrenamiento de respuesta a desastres, que culminó con un escenario de víctimas masivas. Como parte de este entrenamiento, el SOUTHCOM donó recursos para fortalecer las capacidades locales y mejorar la eficacia de futuras respuestas conjuntas.
El SENAN y el Ejército Sur de los EE. UU. trabajaron conjuntamente para diseñar un programa piloto específico sobre habilidades tácticas y de supervivencia en la selva, con instructores y estudiantes de ambos países. Este programa formaba parte de un plan de entrenamiento más amplio diseñado para mejorar la interoperabilidad en terrenos difíciles.
PANAMAX Alfa forma parte de una tradición de cooperación internacional. Mientras que la serie PANAMAX, de mayor envergadura, involucra a múltiples países amigos, PANAMAX Alfa ha sido históricamente más un ejercicio bilateral entre los Estados Unidos y Panamá. Esta colaboración refuerza la seguridad marítima y consolida a Panamá como socio confiable en el comercio global.
“La alianza es particularmente crítica para la protección de la vía interoceánica, un activo estratégico global, frente a amenazas emergentes cada vez más dinámicas y peligrosas”, subrayó Trejos. “PANAMAX también ha demostrado flexibilidad al ampliar su alcance a escenarios no tradicionales, como el apoyo humanitario. El ejemplo más claro son las Operaciones Mercurio (Fase 0), donde la cooperación permite mitigar amenazas ambientales sin comprometer la soberanía nacional”.
El Canal de Panamá es una arteria esencial para el comercio marítimo global, generando importantes ingresos, empleo y una reputación de primer orden para el país. Se estima que hasta el 6 por ciento del comercio mundial pasa anualmente por la vía acuatica. Garantizar su operatividad es un compromiso global compartido, lo que hace que ejercicios con realismo y método como PANAMAX Alfa sean cruciales para la estabilidad económica regional e internacional.
“PANAMAX Alfa no solo es un ejercicio, sino una plataforma estratégica”, concluyó Trejos. “Su verdadero impacto depende de su capacidad para internacionalizarse, integrando a más actores regionales y convirtiéndose en un espacio de coordinación hemisférica frente a las amenazas que trascienden fronteras. Hoy, más que nunca, existe voluntad para construir respuestas multilaterales frente al crimen organizado y las amenazas híbridas”.


