Panamá y Costa Rica combaten crimen en frontera común

Panama and Costa Rica Fight Crime along Shared Border

Por Roberto López Dubois/Diálogo
febrero 10, 2017

Una fila de autobuses con turistas esperan para pasar desde Costa Rica hacia Panamá en el punto fronterizo de Paso Canoas. En su mayoría viajan para realizar compras en los centros comerciales panameños. Del otro lado, una interminable fila de camiones permanece detenida a lo largo de la vía interamericana, mientras los conductores cumplen con los trámites legales para continuar su travesía. Los vehículos están cargados con mercancías destinadas a los países de Centroamérica. Área de movimiento Paso Canoas es un lugar caluroso y húmedo, donde las garitas de aduana y migración operan entre 200 almacenes de comida, ropa, electrodomésticos, perfumes y demás mercancías en ambos lados de la frontera. Miles de turistas, transportistas y comerciantes visitan la zona a diario. Según cifras de la Contraloría General de la República de Panamá, casi 300.000 personas entran todos los años por la frontera terrestre entre Panamá y Costa Rica. Casi 210.000 lo hacen solo por Paso Canoas en el sector Pacífico. El organismo asegura que no existe una cifra oficial de la cantidad de dinero intercambiado en la Cámara de Comercio de Paso Canoas, el punto fronterizo con mayor movimiento comercial y de pasajeros, pero estiman que son varias decenas de millones de dólares anuales. Nuevas fuerzas Por años, policías regulares de ambos países atendieron las labores de seguridad en el área, pero debido a la operación de las redes dedicadas al crimen organizado, ambos países entrenaron fuerzas especializadas en el cuidado de sus fronteras. En Panamá la seguridad de las fronteras está en manos del Servicio Nacional de Fronteras (SENAFRONT), mientras que en Costa Rica opera la Dirección de la Policía de Fronteras (PFCR). La tarea de ambas entidades no es fácil ya que la región es afectada por la operación de bandas dedicadas al narcotráfico, tráfico de armas, tráfico humano y contrabando. En la actualidad, las fuerzas de frontera de ambos países intercambian información de manera constante y realizan reuniones periódicas de coordinación para que el trabajo sea más efectivo. No permiten a los delincuentes esconderse en ningún lado de la frontera. Entre los dos países existen otros dos puntos de control: Río Sereno y Guabito, en donde el movimiento es mucho menor al de Paso Canoas. Sin embargo, las autoridades de ambas naciones llegaron a un acuerdo para la construcción de un nuevo puente sobre el río Sixaola que divide a ambas naciones, lo que traerá mayor movimiento de personas en el área de Guabito. En vista de ello, las fuerzas de ambos países comenzarán un plan piloto para lograr un trabajo más coordinado, que evite que las personas que delinquen pasen de país en país con el objetivo de evitar a la justicia. “La parte del río Sixaola que desemboca al mar es una zona que utilizan algunas personas para pasar droga de un país a otro y jugar con el sistema”, aseguró a Diálogo el comisionado Allan Obando Flores, director de la PFCR. “Las unidades de las PFCR, SENAFRONT y las fiscalías de ambos países trabajarán en conjunto, y si es necesario intercambiarán información para judicializar los casos”. Además contemplan mecanismos menos formales para otros casos, los cuales incluyen el uso de tecnología común. Más recursos “SENAFRONT trabaja en la actualidad en la construcción de nuevas infraestructuras y la asignación de nuevas unidades en la región”, explicó por su parte el comisionado Cristian Hayer, comandante del SENAFRONT, a Diálogo. “Hoy en día tenemos un curso de formación de nuevas unidades que nos permitirá incrementar el personal en Chiriquí, porque queremos reforzar bastante por la cantidad de pasos fronterizos que hay”. Ambos jefes coinciden en que las principales amenazas que enfrentan son las ocasionadas por el crimen organizado: trasiego de drogas, la trata de personas, además del tema de los inmigrantes, que llamó la atención en el último año con la migración indocumentada de Brasil hacia Estados Unidos. Las autoridades panameñas estiman que existen unos 200 pasos ilegales en el área. Además, algunas personas son propietarias de terrenos en ambos lados de la frontera, incluyendo establecimientos comerciales que cuentan con entradas tanto del lado panameño como del lado costarricense. Todo esto dificulta el trabajo de las instituciones de seguridad, cuyos agentes además deben patrullar áreas selváticas montañosas y grandes extensiones de terreno dedicados a diferentes cultivos como banano, plátano y palma aceitera, entre otros. El combate al crimen organizado en todas sus modalidades es muy complejo, y en el área fronteriza entre Panamá y Costa Rica la situación es más difícil por la gran cantidad de personas que viven y que pasan todos los días por el área. Sin embargo las autoridades de ambos países trabajan de manera conjunta para combatir de manera más eficaz las acciones delictivas en el área.
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