Operación Anfitrite surca los mares de Colombia y Panamá

Primera operación binacional entre la Armada Nacional de Colombia y el Servicio Nacional Aeronaval de Panamá dio duro golpe al narcotráfico.
Geraldine Cook/Diálogo | 18 enero 2018

Amenazas Transnacionales

La Armada Nacional de Colombia y el Servicio Nacional Aeronaval de Panamá realizaron interdicciones marítimas durante la Operación Anfitrite. (Foto: Armada Nacional de Colombia)

Dos países unidos con un solo propósito: atacar a las organizaciones criminales internacionales del narcotráfico. Meses de planeación, información e inteligencia permitieron que la Armada Nacional de Colombia y el Servicio Nacional Aeronaval de Panamá (SENAN) unan sus capacidades para desarrollar la operación Anfitrite, un esfuerzo combinado en el mar Caribe que dio un duro golpe a las organizaciones del narcotráfico.

El Capitán de Navío Normán Iván Cabrera Martínez, director contra las drogas de la Armada Nacional de Colombia, explica los detalles de la operación Anfitrite para contrarrestar los avances del narcotráfico por vía marítima. (Foto: Geraldine Cook, Diálogo)

“Nos reunimos con el SENAN, les hicimos la propuesta de la operación, desde un comienzo estuvieron abiertos a la idea, desarrollamos el planeamiento, acordamos un memorando de entendimiento y hoy se ven los resultados”, dijo el Capitán de Navío Normán Iván Cabrera Martínez, director contra las drogas de la Armada Nacional de Colombia. “Interactuamos con Panamá y logramos la interoperabilidad, el intercambio de información y de inteligencia. La operación permitió que tengamos confianza entre las marinas para hacer este tipo de procedimientos”.

La operación

Anfitrite, nombre de la mitología griega, es la diosa del mar tranquilo. La Armada Nacional utilizó el nombre como símbolo a la serenidad de las aguas para denominar a la primera operación binacional entre Colombia y Panamá para contrarrestar las amenazas del narcotráfico por vía marítima.

La operación se planeó durante varios meses y se realizó en octubre 2017. Durante 30 días personal de la Fuerza Naval del Caribe de la Armada y del SENAN sobrevolaron y patrullaron las aguas internacionales y zonas jurisdiccionales de Panamá para detectar las trazas marítimas que transportan narcóticos en lanchas rápidas conocidas como go fast.

La Operación Anfitrite fue posible gracias al acuerdo de cooperación bilateral entre Colombia y Panamá para las operaciones de interdicción marítima en el mar Caribe y en el océano Pacífico. Con base en ese acuerdo, ambos países firmaron un memorando de entendimiento. “Las relaciones Colombia-Panamá funcionan muy bien en términos operacionales; el equipo de Panamá estaba muy bien entrenado”, dijo el Cap. de Nav. Cabrera.

Colombia y Panamá vienen trabajando en conjunto para golpear a las organizaciones del narcotráfico que pretenden transportar drogas desde las costas del mar Caribe colombiano rumbo a Panamá para posteriormente llevarlo a los Estados Unidos. Además de Panamá, la Armada ha realizado ejercicios combinados con Honduras, Ecuador y la República Dominicana, entre otros, pero es la primera vez que realiza una operación real combinada contra las drogas.

“Es como la puesta en marcha de lo entrenado. Es la primera acción real que tenemos en una operación combinada en la lucha contra las drogas”, dijo el Cap. de Nav. Cabrera. “Se logró que tuviéremos personal del SENAN embarcado en nuestras unidades tanto navales como aeronovales y logramos una perfecta interoperabilidad entre los dos países”.

La Armada utilizó el buque ARC Victoria, unidad tipo OPV (Offshore Patrol Vessel), para las actividades de interdicción marítima. Esta posee una lancha de guardacostas y un helicóptero embarcado Bell-212. La operación también desplegó el patrullero marítimo ARC803 para patrullar la zona entre la ciudad colombiana de Barranquilla y Ciudad de Panamá. El éxito de la operación resultó en la incautación de 2.500 kilogramos de clorhidrato de cocaína, 500 kilos de marihuana, 20 capturados, además de bloquear a las lanchas rápidas que utilizan estas rutas.

Integrantes de la Armada Nacional de Colombia y el Servicio Nacional Aeronaval de Panamá se preparan para la Operación Anfitrite a bordo del buque colombiano ARC Victoria. (Foto: Armada Nacional de Colombia)

¿Anfitrite II?

Las autoridades de la Armada analizan nuevas posibilidades de realizar operaciones binacionales con países aliados para continuar atacando las bases de las organizaciones del crimen internacional. “Estamos en conversaciones para continuar haciendo este tipo de operaciones donde se incluyan los dos escenarios tanto del mar Caribe como del océano Pacifico para cerrar la brecha total de salida de lanchas rápidas desde Colombia”, dijo el Cap. de Nav. Cabrera.

Ejemplo de cooperación bilateral

“La Operación Anfitrite es un excelente ejemplo de una operación bilateral, bajo el liderazgo de Colombia, específicamente de la Armada Nacional”, dijo el Capitán de Fragata de la Guardia Costera de los Estados Unidos Iain McConnell, oficial de enlace en Colombia. “Este tipo de operaciones conecta a dos países con niveles y capacidades diferentes y les permite trabajar juntos. Estas operaciones son muy positivas”.

Algunos de los procedimientos y tácticas de la operación se basaron en los modelos que usa la Guardia Costera de los Estados Unidos para sus operaciones de interdicción marítima, dijo el Cap. de Frag. McConnell. Anfitrite siguió el esquema “Shiprider”, que permite a un oficial de seguridad de un país aliado (Panamá) abordar un buque de otro país (Colombia). El oficial tiene jurisdicción judicial que le permite realizar operaciones marítimas transfronterizas.

Durante la operación, contó el Cap. de Frag. McConnell, oficiales del SENAN volaron en una aeronave colombiana para asegurar que las leyes marítimas de su país se cumplieran. Esa práctica es parte del modelo de la Fuerza de Tarea Conjunta Interagencial Sur, conocido como “Host Nation Rider”, o pasajero de una nación anfitriona, equivalente a un “Shiprider” aéreo. Las interdicciones se cumplieron bajo la jurisdicción de Panamá y las autoridades panameñas realizaron la judicialización de los detenidos.

“Esto es una experiencia muy avanzada”, dijo el Cap. de Frag. McConnell. “Necesitamos trabajar en conjunto con otros países porque los carteles del narcotráfico no respetan los límites marítimos. Con Shipriders es posible operar de manera más inteligente en el mar”.

La interdicción de drogas no fue la única meta en altamar. “Capturar la cocaína no sirve para desmantelar a las redes ilícitas; la meta es desmantelar las redes ilícitas y para ello se necesita hacer una gran investigación en tierra”, dijo el Cap. de Frag. McConnell. “La investigación recibe una retroalimentación continua de los resultados de interdicciones pasadas”.

Compartir información durante operaciones combinadas es fundamental para debilitar las organizaciones criminales. “El narcotráfico como delito transnacional se mueve muy rápido. Está mutando constantemente y tiene un poder de corrupción muy alto, entonces es importante que la información de inteligencia la compartamos rápidamente”, dijo el Cap. de Nav. Cabrera. “Debemos asfixiar el narcotráfico por vía marítima”, puntualizó. “Para ello es necesaria la cooperación internacional”.

Compartir
Comentarios:
Le Gusta la Historia? Si 13
Cargando las Conversaciones