Ceremonia de inauguración abarrota el estadio João Havelange

Opening Ceremony Held at João Havelange Stadium

Por Dialogo
julio 17, 2011



La paz a través del deporte fue celebrada con originalidad verde-amarilla en
la ceremonia de inauguración de los 5o Juegos Mundiales Militares. Maniobras aéreas,
pirotecnia, danza y música cautivaron al público que se aglomeró en el estadio João
Havelange, el “Engenhão”, desde las 2:00 p.m. del sábado 16 de julio.

Con atracciones en el aire y en tierra, las fabulosas presentaciones
comenzaron a las 3:00 p.m. y mantuvieron al público activo hasta casi las 9:00 p.m.
La fiesta, que comenzó con música de DJs y animadores, alcanzó un punto culminante a
las 4:45 p.m. con las acrobacias del Escuadrón de Demostración Aérea, la famosa
“Esquadrilha da Fumaça” de la Fuerza Aérea Brasileña.

Mientras bandas marciales del Ejército, la Marina, la Aeronáutica, Policía
Militar y Cuerpo de Bomberos mostraban su excelencia musical, las autoridades fueron
ocupando sus posiciones en la Tribuna de Honor. A las 6:00 p.m., se anunció la
asistencia de la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, cuyo pronunciamiento oficial
tuvo lugar un poco antes de las 8:00 p.m.

Después de los cinco segundos de cuenta regresiva, se inició el espectáculo
pirotécnico, seguido por un mensaje en favor de la diversidad en las Fuerzas
Armadas: la bandera brasileña fue izada por la teniente Sílvia Nobre Waiãpi, la
primera mujer de origen indígena que forma parte de las Fuerzas Armadas Brasileñas y
tiene un rango de oficial, cuya historia será relatada en la próxima edición de la
revista Diálogo.

Como preparación para la entrada de las delegaciones de deportistas de más de
100 países, el terreno del Engenhão se transformó en una enorme tela. Fue poco antes
de las 6:30 p.m. que imágenes que representaban la separación de continentes y la
formación de países motivaron los aplausos emocionados del público. En perfecta
sincronía con las coreografías de Renata Vieitas y la escenografía de Abel Gomes,
las imágenes que se proyectaron en el estadio demostraron que la creatividad
brasileña no tiene límites.



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