Militares nicaragüenses inauguran el primer eco-batallón del mundo

Nicaraguan Military Commissions World’s First Eco-Battalion

Por Dialogo
febrero 13, 2012



MANAGUA, Nicaragua. En lo profundo de la espesura frondosa del aislado Cerro Wawashang de Nicaragua, una reserva natural verde y ondulante en el corazón de la tórrida Región Autónoma del Atlántico Sur (RAAS), el recién creado batallón ecológico de Nicaragua hace poco asestó su primer golpe en la campaña del ejército para eliminar un tipo diferente de red de contrabando internacional: los traficantes de madera.
En un país con 71 reservas naturales y 803 millones de acres de bosque espeso primario, los preciosos árboles de madera noble en Nicaragua se han convertido en una mercancía lucrativa en el mercado negro de la madera. Y hasta ahora, los bosques han sido blancos fáciles. Recientemente, en 2006, el Ministerio de medio ambiente y recursos naturales, debido a su falta de recursos monetarios, sólo disponía de un puñado de guardaparques para patrullar un área protegida combinada del tamaño de El Salvador.
Cuando un árbol cae en el bosque en Nicaragua, usualmente no hay nadie alrededor para escucharlo. Y eso es lo que ha hecho que el trabajo de los traficantes de madera sea tan productivo y destructivo en el país más grande de América Central.

Deforestación: entre los mayores males ambientales de Nicaragua

Desde 1983, la cubierta forestal de Nicaragua ha sido reducida del 63 por ciento a menos de 41 por ciento de la superficie del país, de acuerdo con datos del Gobierno. Esto se traduce en una cubierta forestal de 32.541 kilómetros cuadrados. A esa tasa de deforestación, sólo el 25 por ciento de Nicaragua quedará con bosques para el año 2030, y reservas como Wawashang se reducirán a matorrales y pastos para vacas.
Gobierno nicaragüense acudió a solución militar a deforestación.
El 30 de noviembre de 2011, el ejército nicaragüense dio a conocer el primer batallón ecológico del mundo, una división militar especial encargada de proteger los recursos naturales de Nicaragua como un asunto de seguridad nacional. Los 580 soldados de la unidad se dividen en siete compañías, con un presupuesto anual de 6,2 millones de dólares.
"Los nicaragüenses deben tener un sentido de orgullo nacional por los extraordinarios recursos naturales que tenemos", afirmó el general de ejército Julio César Avilés durante la inauguración del batallón en noviembre de 2011. Sostuvo que proteger el medio ambiente de Nicaragua es parte de defender el derecho constitucional a "vivir en un medio ambiente sano", y que es obligación del Estado "preservar, conservar y rescatar el medio ambiente y los recursos naturales".

Batallón anota su primera victoria

El 5 de enero, el batallón ecológico fue desplegado en su primera misión, llamada "Oro verde". Menos de dos semanas más tarde, el equipo verde del ejército consiguió su primera victoria al incautar casi 112.000 metros cúbicos de madera ilegal cortada de frondosas preciosas dentro de la reserva de Wawashang, una zona protegida de 572.000 acres. La madera, que ya había sido cortada en tablones con motosierras a gasolina, fue encontrada oculta bajo la espesura de la selva para evitar ser vista desde el aire.
El batallón ecológico encontró el sitio después de recibir información de los agricultores locales cuyas sospechas se despertaron por el flujo constante de gente desplazándose furtivamente dentro y fuera de la reserva en barcas con motosierras. Trabajando en conjunto con un equipo gubernamental de expertos forestales y fiscales del Estado, el batallón ecológico aseguró el sitio y ahora está investigando el paradero de los traficantes de madera.
"La madera fue cortada recientemente para uso industrial", indicó el coronel Néstor López, jefe de operaciones civiles del ejército, que coordina el batallón ecológico. "Hay gente sin escrúpulos que se aprovecha de las limitaciones económicas de las personas en esta región. Y al final, son los forasteros los que se benefician, mientras que las comunidades locales se quedan con esta deforestación indiscriminada".
López sostuvo que los ladrones de bosques tienen un modus operandi similar a los narcotraficantes. Entregan pequeñas cantidades de dinero en efectivo a los habitantes locales empobrecidos para formar redes comunitarias que derriban, cortan y transportan las maderas preciosas fuera de la selva para luego ellos venderlas con una ganancia considerable en el mercado negro.
Los bosques son clave para garantizar la seguridad energética de Nicaragua. El batallón ecológico representa una evolución del entendimiento de lo que constituye una amenaza para la seguridad nacional.
La ley 750 de 2010 de Nicaragua refleja el importante vínculo entre la conservación de la naturaleza y la conservación de la paz. Señala que "se consideran amenazas a la Seguridad Nacional ... actos o acciones de severo impacto ambiental que atenten contra el ambiente y los recursos naturales estratégicos del país".
La misión del batallón también es garantizar la seguridad energética de Nicaragua a medida que el país depende cada vez más de la energía hidroeléctrica.
"El gobierno nicaragüense está intentando cambiar la matriz de su suministro energético. Para ello, tenemos que preservar nuestras reservas naturales y bosques, a fin de que podamos tener el agua que necesitamos para operar la que será la mayor planta hidroeléctrica de América Central, Tumarín", afirmó el coronel del ejército Juan Ramón Morales. "Pero si no tenemos bosques, no produciremos la lluvia que necesitamos para que este proyecto sea sostenible. No podemos tener una planta hidroeléctrica en el desierto".
Tumarín, la planta hidroeléctrica de 253 megavatios con respaldo brasileño, está programada para entrar en operación en 2015 y será la más grande fuente de energía renovable de Nicaragua, pero no será la única. Otros 32 proyectos hidroeléctricos están en construcción, con nueve de ellos diseñados para producir más de 30 megavatios cada uno, según las proyecciones del gobierno.
Todos estos proyectos hidroeléctricos, grandes y pequeños, tienen una cosa en común: necesitan agua para funcionar. El agua existe cuando existen los bosques. El batallón ecológico no sólo está centrado en la prevención de la tala ilegal de árboles, sino también en la reforestación de las áreas que ya han sido invadidas por los traficantes.
Trabajando con funcionarios del Instituto Forestal de Nicaragua, el batallón ecológico ha creado una red de 28 viveros para plantar 560.000 árboles en reservas que han sido perjudicadas por la deforestación.
"Esta es una misión noble en todos los sentidos de la palabra", afirmó López. "Esta misión es trascendental: estamos creando un nuevo modelo que es amigable con la naturaleza y protege a la patria."
El mundo está cambiando, sostiene, y también cambian las amenazas a la seguridad nacional. La misión de proteger la naturaleza funciona, dice, porque está en la naturaleza del ejército ser verde.
"Llevamos puesto el verde oliva y camuflaje", expresó López. "Nuestro color es el verde por naturaleza. Ahora tenemos que hacerlo por conciencia, también".
Creo que es un modelo para que todos las Fuerzas Armadas de América sigan ese modelo de dsponer y crear fuerzas se seguridad ecológicas con la finalidad de poder seguir conservando y fomentando el medio ambiente y de esta forma poder controlar la desforestación de los pocos bosques naturales que tenemos e insentivar la conservación de los sistemas de vida natural evitando seguir siendo contaminados por las acciones artificial, debiendo tener un desarrollo equilibrado respetando la existencia de la flora y la fauna. El ejército indio ha tenido batallones de fuerzas de tareas ecológicas desde hace décadas.
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