Nicaragua y Bolivia, estratégicos para Rusia

Moscú intenta convertirse en un jugador fundamental en Latinoamérica para potenciar su influencia.
Julieta Pelcastre/Diálogo | 29 marzo 2019

Elementos del Ejército de Nicaragua conducen tanques de fabricación rusa durante el desfile militar del 2 de septiembre de 2017, en Managua, para conmemorar el 38.º aniversario de la fundación del Ejército de Nicaragua. (Foto: Inti Ocon, AFP)

En su obsesión por reconfigurar el orden mundial, Rusia busca ampliar sus vínculos con países desde Asia hasta Latinoamérica, a través de conexiones armamentistas, económicas y políticas. Además de Venezuela, socio principal del Estado ruso, Nicaragua y Bolivia ayudan al Kremlin a incrementar su influencia en la región. Además, hay renovado interés en reactivar la relación con Cuba.

“Rusia no apuesta por un régimen, apuesta por una posición” dijo a Diálogo Armado Rodríguez Luna, investigador del Colectivo de Análisis de la Seguridad con Democracia, con sede en México. “Latinoamérica representa un escenario geoestratégico para Rusia por su proximidad con los Estados Unidos”.

El Gobierno ruso dará prioridad a los países que representan beneficios económicos y de seguridad para Moscú, así como aquellos que ofrezcan un apalancamiento al Kremlin para convertirse en un jugador táctico en el mundo. Rusia avanza en una búsqueda global de oportunidades.

“Desde que Vladimir Putin ejerce como presidente de Rusia, ha buscado mostrar que el poder ruso es tan fuerte como lo fue en la época de la Unión Soviética”, dijo a Diálogo Jorge Serrano Torres, catedrático y asesor de Inteligencia Estratégica del Centro de Altos Estudios Nacionales del Perú. “Se empeña en fortalecer alianzas y establecer nuevos vínculos con algunos países latinoamericanos para saciar sus necesidades estratégicas, económicas e incluso de carácter nuclear”.

El presidente de Nicaragua Daniel Ortega, su homólogo de Bolivia Evo Morales, el régimen castrista de Cuba y Putin no solo comparten la misma visión política del mundo, sino que también se aferran al poder. “Bolivia y Nicaragua ayudan a Rusia a extender su influencia en la región para mantenerse en el poder ante la debacle de su aliado venezolano”, agregó Serrano. A la vez, Putin intenta reactivar los lazos con Cuba en vista de las crisis en Venezuela y Nicaragua. 

Nicaragua y la ficha de dominó

El vínculo entre Nicaragua y Rusia se reactivó en 2007, con el regreso del Frente Sandinista para la Liberación Nacional y de Ortega a la presidencia nicaragüense. Desde hace más de una década, Rusia comenzó a enviar tanques militares a Nicaragua, donde instaló el Sistema Global de Navegación Satelital, GLONASS, en 2017.

También envió lanchas patrulleras, barcos misileros, aviones de combate y entrenamiento y sistemas de defensa antiaérea para fortalecer las capacidades de respuesta y modernización de las Fuerzas Armadas nicaragüenses. La cooperación rusa incluye la edificación del Centro de Capacitación Militar Antidrogas de Centroamérica.

Un informe del Instituto Internacional de Estocolmo para la Investigación de la Paz (SIPRI en inglés), emitido en marzo de 2019, indica que las importaciones de armas en Centroamérica y el Caribe aumentaron en un 49 por ciento entre 2014 y 2018 con respecto al quinquenio anterior. El informe asegura que Rusia es uno de los mayores exportadores de armas y equipo militar.

“Nicaragua representa un puente importante para las posiciones estratégicas rusas cuando se trate de tener apuntalamiento militar en la región”, dijo Rodríguez. “También es la plataforma de enlace para que Moscú acceda a información [del funcionamiento] de las redes transnacionales de la delincuencia organizada en Latinoamérica, sobre todo Centroamérica, para instalar una base de operaciones de inteligencia”.

Rodríguez y Serrano coinciden en que el accionar ruso en el país centroamericano no es para “armarlo hasta los dientes”, sino para mostrar sus capacidades de reposicionamiento y su “juego de poder”. También concuerdan en que el vínculo militar con Rusia ayuda a exhibir un cierto poderío militar nicaragüense, solo de consumo interno, porque el país no tiene una política de defensa como tal.

Soldados bolivianos participan en un desfile el 7 de agosto de 2018, para conmemorar el 192.º aniversario de la creación de las Fuerzas Armadas de Bolivia, en Cochabamba. (Foto: Aizar Raldes, AFP)

“Putin está consciente de que la realidad latinoamericana cambió y entiende que en Latinoamérica no podrá establecer bases militares. Sin embargo, se aferra a incrementar su influencia en la región”, dijo Serrano. “Nicaragua caerá como ficha de dominó luego que se extinga la dictadura de Maduro”.​​​​​​​ 

El caso Bolivia

Morales fue el primer presidente boliviano en visitar Moscú y apostar por Rusia. En julio de 2019, Morales realizará una visita al Kremlin para revisar junto con el presidente ruso la agenda bilateral y suscribir nuevos acuerdos estratégicos. Los dos países tienen acuerdos en el ámbito técnico-militar y en materia de comercio y energía.

Desde que Morales llegó al poder en 2006, ha impulsado la modernización de sus Fuerzas Armadas con la renovación de equipo militar para mejorar la capacidad defensiva. Bolivia anunció en noviembre de 2018 que adquirirá helicópteros de entrenamiento para su Fuerza Aérea.

“El Kremlin ha buscado concretar proyectos de compraventa de arsenal militar con Bolivia desde años atrás”, comentó Serrano. “En su próximo encuentro Putin y Morales revisarán este asunto al igual que la inminente caída del régimen de Maduro, pues Bolivia quedaría solo en la región, sin apoyo estratégico político o económico”.

La cooperación técnica-militar entre Bolivia y Rusia está encaminada a la capacitación y entrenamiento táctico de los oficiales bolivianos, pues China es el principal proveedor de armamento de Bolivia. El país asiático ha donado vehículos blindados, sistemas de comunicación y financiamiento para la compra de helicópteros.

“En este contexto, se ve difícil que Rusia se apoye en un país como Bolivia para posicionarse en la región. Bolivia no tiene los recursos de Venezuela”, aseguró Rodríguez. “Las economías frágiles no pueden sostener compras de armamento militar convencional y mantener un sistema de mantenimiento de este tipo de compra”.

Bolivia es importante para Rusia por sus reservas naturales, indicó Serrano. Empresas rusas, tanto estatales como privadas, participan desde 2016 en proyectos de exploración de gas y petróleo en diferentes yacimientos bolivianos. Además, el Kremlin apoya a La Paz con la construcción del Centro de Investigación y Desarrollo en Tecnología Nuclear, que abrirá sus puertas en la ciudad de El Alto antes de que concluya el 2019.

Desde el 2000, Rusia ha realizado más de 43 visitas de alto nivel a países latinoamericanos. La mitad de ellas, según Serrano, a los países de la llamada Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América, conformada por Venezuela, Nicaragua, Bolivia y Cuba.

 Las cartas comodín

“Latinoamérica no es una prioridad estratégica ni para Rusia ni para China”, dijo Rodríguez. “Nicaragua y Bolivia son ‘cartas comodín’ para estos países que juegan naipes para mover y desequilibrar los intereses geopolíticos de las naciones”.

Rodríguez y Serrano concluyeron que, aunque Rusia está lejos de ser predominante como fuente de armamento para Latinoamérica, le interesa mantenerse en el circuito comercial, porque le provee acceso a muchas redes e información de defensa y seguridad de la región. “Moscú busca diversificar sus fuentes de reposicionamiento en Latinoamérica para convertirse en un jugador estratégico en el mundo”, finalizó Rodríguez.

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