Después de 3 años, Fábrica de vacunas de Rusia en Nicaragua continúa sin funcionar

A pesar de las promesas de Moscú, la inestabilidad y corrupción del régimen de Ortega enfría proyectos rusos en el país centroamericano.
Gustavo Arias Retana/Diálogo | 8 mayo 2019

Amenazas Transnacionales

La policía nicaragüense impide el acceso a las calles de Managua, a estudiantes que protestan contra el Gobierno por las reformas realizadas al Instituto de Seguridad Social, el 21 de abril de 2018. (Foto: Inti Ocon/AFP)

En octubre de 2016, Nicaragua inauguró un proyecto que el régimen de Daniel Ortega vendió a la población como una muestra de la fuerte relación que existía entre su Gobierno y el de Vladimir Putin: la fábrica rusa de vacunas Mechnikov. Dos años y medio después la fábrica sigue sin producir. Alrededor del proyecto flota el soborno, Rusia tiene cada vez menos interés, y nadie sabe dónde quedó el dinero invertido.

La policía antidisturbios de Nicaragua detienen a un manifestante de la oposición, que exige la liberación de los opositores a la dictadura de Ortega, el 16 de marzo de 2019 en Managua. (Foto: Maynor Valenzuela/AFP)

“El proyecto de la fábrica de vacunas es representativo de la lógica que siguieron las inversiones rusas en Nicaragua durante los últimos años. La cooperación de Moscú llegó motivada por la vieja alianza que existió entre los dos países durante la Guerra Fría”, aseguró a Diálogo Víctor Hugo Tinoco, exembajador de Nicaragua en las Naciones Unidas y exguerrillero del Frente Sandinista de Liberación Nacional. “Las inversiones nunca impactaron en forma positiva a la población. Rusia solo buscaba expandir su influencia mediante Nicaragua y asegurar su acceso al mar Caribe, mientras que el Gobierno sandinista solo pretendía beneficiarse mediante la corrupción”.

Según datos del Gobierno nicaragüense, para la construcción de la planta Mechnikov se invirtieron al menos USD 35 millones, de los cuales el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) aportó USD 11 millones y Rusia los restantes USD 24 millones. La crisis económica del INSS fue el detonante de las protestas contra Ortega en abril de 2018. En las manifestaciones murieron al menos 264 personas, según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. La inversión por parte del INSS en la planta de vacunas se dio mediante una operación discrecional aprobada por el titular de esa entidad, el militar en retiro Roberto López.

Cambio de rumbo

“En los últimos años la relación entre Rusia y Nicaragua caminó hacia una presencia más física, con construcciones en algunas zonas de Managua”, agregó Tinoco. “Las inversiones rusas siempre se dieron en las sombras y esa situación facilitó la corrupción orteguista”.

La promesa del régimen de Ortega fue que la planta Mechnikov produciría 15 millones de dosis contra la influenza, y después elaborarían vacunas contra el sarampión, hepatitis, poliomielitis y el zika. A inicios de abril de 2019, Rosario Murillo, vicepresidenta de Nicaragua y esposa de Daniel Ortega, anunció que una delegación rusa visitaría la planta para inspeccionarla de nuevo.

Familiares del estudiante de secundaria Álvaro Conrado, recuerdan su asesinato durante las protestas antigubernamentales en abril de 2018, en Managua, Nicaragua. (Foto: Maynor Valenzuela/AFP)

Rusia muestra que cada vez le importa menos respaldar al régimen de Ortega. “No es que no le interese Nicaragua, Rusia siempre va a tomar ventaja de las coyunturas y no abandonará lo que ganó en Nicaragua; lo que pasa es que [ahora] Ortega necesita más de Moscú que Moscú de Ortega, porque es de los pocos aliados que le quedan a su dictadura. Es decir Rusia puede dar cada vez menos, porque Ortega necesita decir que Putin es su socio”, aseguró a Diálogo Guillermo Barquero, politólogo de la Universidad de Costa Rica. “Si Nicaragua cae Rusia no va a intervenir. El interés ruso siempre es expandirse y no van a arriesgar más de la cuenta por un régimen tan poco rentable como el de Ortega”.

Renovado interés ruso por Cuba

En febrero de 2019, el Gobierno ruso anunció la aprobación de un crédito para que Cuba adquiera nuevo armamento; decisión que expone el restablecido interés político y militar de Moscú en la isla. El crédito es por USD 42 millones.

Carlos Murillo, analista de relaciones internacionales de la Universidad Nacional de Costa Rica, coincide con la apreciación de Barquero. Además, llama la atención sobre el renovado interés que muestra Rusia por Cuba, tal vez por las crisis políticas que enfrentan Venezuela y Nicaragua, sus dos aliados más fuertes en la región.

“El ideal para Moscú es mantener el triángulo Caracas, Managua, La Habana; pero en la situación actual el país que se ve más estable para sus intereses es Cuba, porque si se da un efecto dominó donde Nicolás Maduro cae en Venezuela, Ortega se desgastará aún más y podría caer”, declaró Murillo a Diálogo. “Pero es complicado que el régimen castristas caiga por ahora. Rusia busca jugar en todos los escenarios posibles y asegurar su presencia en Latinoamérica”.

El pueblo nicaragüense pagó con sus impuestos por un proyecto que sigue a la deriva; las vacunas rusas siguen sin llegar a los ciudadanos y mientras Rusia demuestra su poco interés para ayudar a los países latinoamericanos. La fábrica de vacunas es una de tantas formas de cómo Moscú busca expandirse en la región mediante el apoyo a Estados corruptos, pero cuando esos gobiernos se tambalean, Moscú vuelve sus ojos hacia su siguiente objetivo; el bienestar de las naciones latinoamericanas siempre será secundario para Rusia. 

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