Marinas de distintos países se reúnen para entrenar doctrina en seguridad marítima

El ejercicio Bell Buoy 19 se llevó a cabo en Australia y reunió a 80 militares de países como Brasil, Ecuador, los Estados Unidos y México.
Andréa Barretto / Diálogo | 14 agosto 2019

Capacitación y Desarrollo

La edición 2019 de Bell Buoy reunió a 80 militares de 10 países, con el objetivo de realizar un entrenamiento sobre la doctrina de Cooperación y Guía Naval para el Tráfico Marítimo, adoptada por la OTAN. (Foto: Marina de Brasil)

Piratería, terrorismo, inmigración ilegal y accidentes medioambientales son algunas de las nuevas amenazas contra el tráfico marítimo. Esas amenazas pueden afectar actividades importantes para otros países, como por ejemplo la importación y exportación de productos por vía marítima. El objetivo del ejercicio multinacional Bell Buoy es trabajar en conjunto para conocer mejor las situaciones que surgen en los entornos marítimos, y luchar contra esos problemas.

Participantes de la Armada de los Estados Unidos, Armada Real Australiana, Armada Real Neozelandesa y Marina Real Británica en Sídney, Australia, durante el Ejercicio Bell Buoy 2019. (Foto: Armada Real Australiana)

Los países que integran el Grupo de Trabajo para la Protección del Transporte Marítimo en el Océanos Pacífico e Índico (PACIOSWG en inglés) realizan cada año este ejercicio, cuya edición 2019 se llevó a cabo del 6 al 17 de mayo en aguas australianas, donde se congregaron unos 80 militares de la Marina de 10 países: Brasil, Corea del Sur, Ecuador, los EE. UU., Fiyi, Francia, México, Nueva Zelandia y el Reino Unido, además de Australia.

En Bell Buoy se simulan situaciones que surgen a partir de las nuevas amenazas, que los participantes deben combatir. Todas las actividades que se realizan se rigen por una norma, la Cooperación y Guía Naval para el Tráfico Marítimo (NCAGS en inglés). Se trata de una doctrina de control naval de transporte marítimo que aplica la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), y sirve como referencia para actualizar las doctrinas de los países miembros del PACIOSWG.

“El ejercicio fue diseñado en especial para poner en práctica los procedimientos y políticas de la NCAGS en los niveles táctico y operacional”, explicó el Capitán de Fragata de la Marina de Brasil (MB) Fábio Pereira Moraes, encargado de la Sección de Seguridad Marítima del Centro Integrado de Seguridad Marítima. La institución forma parte de la MB y es responsable de reunir datos de seguridad de navegación y protección marítima.

Cooperación

Militares del Estado Mayor realizan evaluación del ejercicio Bell Buoy, en preparación para la siguiente edición que se realizará en Corea del Sur en 2020. (Foto: Marina de Brasil)

Brasil participa en Bell Buoy desde 2005 como observador, y es miembro desde 2012. En la edición de 2019 la MB estuvo presente con dos oficiales. Uno de ellos, el Cap. de Frag. Fábio Moraes, trabajó en el Estado Mayor, mientras que el otro, el Capitán de Corbeta de la MB Leonardo Lopes Pereira da Silva, formó parte de uno de los equipos enviados a los puertos.

“El ejercicio Bell Buoy es sobre todo un ejercicio de tipo ‘puesto de mando’, es decir, un ejercicio simulado en el que operan fuerzas, un comandante, un Estado Mayor y comunicaciones entre comandos, aunque se emplean algunos recursos reales”, explicó el Cap. de Frag. Fábio Moraes.

El escenario que sirvió como telón de fondo para los ejercicios se basó en una serie de amenazas, como ataques piratas, que crecían en intensidad y afectaban las líneas de comunicación, la industria y comercios marítimos dentro de una región ficticia entre la costa sudeste de Australia y Nueva Zelanda. En esta situación, el objetivo era reaccionar mediante una toma de decisiones basadas en la doctrina de NCAGS, que se agregaban a un software que simulaba ser el teatro de operaciones.

Según el Cap. de Frag. Fábio Moraes, en los controles de rutina del transporte marítimo de cada país se trabaja con diversos tipos de información importante para velar por la seguridad marítima. “Depende de la magnitud de la operación y de la amenaza estimada. Podemos citar, sin limitarnos a ello, características de las embarcaciones y líneas de comunicación marítima existentes en la región”, afirmó el oficial.

En cuanto a la parte real del entrenamiento llevada a cabo sin el software, incluyó grupos militares que visitaron puertos australianos para aconsejar a la comunidad marítima local.

Según el Cap. de Frag. Fábio Moraes, la doctrina de la NCAGS pretende evitar conflictos entre operaciones militares y el tráfico marítimo, además de buscar aumentar la seguridad local. En ese sentido, esta doctrina constituye la interfaz entre el comandante de las operaciones militares y la comunidad marítima, en especial los buques mercantes y aquellas entidades que los operan. Con el fin de proveer orientación y cooperación con los buques mercantes deben emplearse todas las fuentes y recursos disponibles, como por ejemplo equipos enviados al escenario de operaciones”, concluyó el oficial.

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