Más mujeres en fuerza pública de Colombia

El país busca transformar las fuerzas militares, modernizarlas y tener un ejército multimisión.
Yolima Dussán/Diálogo | 6 marzo 2017

Capacitación y Desarrollo

La participación femenina en las FF. MM. de Colombia dejó de ser solo en actividades administrativas. Hoy forman parte de unidades en operaciones de mando y manejo de tropas. (Foto: Ejército Nacional de Colombia)

La incorporación del primer grupo de mujeres suboficiales –35 en total– al curso de armas del Ejército colombiano a partir de marzo de este año, es una muestra más del proceso desarrollado por las Fuerzas Armadas de Colombia para ampliar la participación femenina en todas las actividades de defensa y soberanía de la nación. Este curso, el número 100 que dicta la Escuela de Suboficiales Inocencio Chincá, ubicada en el Fuerte Militar de Tolemaida, es el primero que incorpora mujeres.

Un eslabón más de la audaz cadena de acciones diseñadas por el ministerio de Defensa Nacional, las Fuerzas Militares, y la Policía Nacional de Colombia, que modificaron sus reglamentos de carrera para hacer posible que la mujer que integra la fuerza pública acceda a cualquier grado de la carrera militar o policial, incluso al grado de general, al participar en forma activa en escenarios que incluyen operaciones de mando y manejo de tropas.

Historia e indicadores

El panorama ha cambiado de manera extraordinaria desde 1976, cuando el Ejército colombiano autorizó el ingreso de mujeres al escalafón militar en la categoría de oficial del cuerpo administrativo. Hasta el 31 de diciembre de 2016, las Fuerzas Armadas de Colombia contaban con 3.838 mujeres: 1.515 mujeres entre oficiales y suboficiales en el Ejército, 780 en la Armada Nacional, y 1.038 en la Fuerza Aérea, según datos al del ministerio de Defensa Nacional. La cifra de hombres hasta la misma fecha era de 232.843.

Por su parte, la Policía Nacional, entidad también comprometida con la política de equidad de género, registró 13.461 mujeres, lo que representa el 9 por ciento de participación femenina en sus filas, conformadas a la vez por 140.460 hombres.

Durante más de 40 años el llamado “sexo débil” solo tuvo permitido desempeñar cargos administrativos en las FF. MM. en las áreas de medicina, odontología, bacteriología, arquitectura, derecho, contaduría, comunicación, ciencias de la educación y administración de empresas. Fue hasta 2009, cuando el Ejército incorporó a las primeras 62 oficiales para establecer una política de equidad de género.

“Hoy el Ejército cuenta con dos señoras brigadieres generales y tres señoras sargentos mayores, que han marcado el camino para que las mujeres de grados subalternos y aquellas que sueñan con portar el uniforme continúen sus pasos, ya que han generado nuevos escenarios de participación donde las mujeres pueden demostrar sus fortalezas y capacidades”, dijo a Diálogo el General Alberto José Mejía Ferrero, comandante del Ejército Nacional.

“La incorporación de más mujeres forma parte estratégica de la transformación hacia el Ejército del futuro, como un ejército multimisión”, agregó.

En julio de 2016, el Ejército creó la primera Oficina de Género del Ejército Nacional para alinear las políticas de la institución con la agenda nacional e internacional sobre los temas de equidad de género, enfoque diferencial y prevención de la violencia basada en género.

“La gestión desarrollada por las mujeres al interior del Ejército Nacional ha sido exaltada tanto en la nación como [a nivel] internacional, como primera medida en el campo militar, además de los campos profesionales y de los deportes, lo que demuestra su capacidad de ser profesionales integrales al servicio de las fuerza armadas”, dijo a Diálogo el Gral. Mejía.

Primera Oficina de Género

El Ejército colombiano cuenta con 1.515 mujeres entre oficiales y suboficiales. (Foto: Ejército Nacional de Colombia)

A la cabeza de esta primera Oficina de Género, está la Coronel María Cristina Barrios Jiménez, una destacada militar, ejemplo de la evolución femenina. Con 24 años en la carrera militar, la Cnel. Barrios sabe que su trayectoria como jefe de Psicología de Aviación en la Brigada de Aviación del Ejército, jefe de Psicología militar y ahora, jefe de personal, es reconocida como un modelo dentro del desempeño de la mujer en las fuerzas armadas.

“Vivimos en una sociedad machista. Romper con las actitudes de los hombres que tradicionalmente han mirado a la mujer separada de la carrera militar ha sido lo más complicado. Los hombres empiezan a entender que la inclusión de la mujer beneficia el resultado de acciones en las que el equilibrio aportado por ella puede marcar la diferencia”, aseguró a Diálogo.

La coordinadora de la Oficina de Género, Teniente Claudia Martínez, explicó que allí trabajan en la formulación de estrategias y políticas orientadas a incluir progresiva y articuladamente la equidad de género.

“La razón de ser de esta oficina es generar pensamiento incluyente, ser una herramienta que visibilice la inclusión de la mujer, para que crezca. La mujer es altamente competente, pero hay incredulidad. Esto tenemos que combatirlo comunicando todo logro”, dijo.

El proceso de la inclusión

Pero, ¿qué factores actuaron para que cambiara la historia de la mujer en la vida militar? El Coronel Carlos Alfredo Castro Pinzón, decano de la facultad de Ciencias Sociales de la Escuela Militar de Cadetes “General José María Córdova” (ESMIC), donde en este momento están capacitando 29 mujeres en ciencia militar y 19 en otras profesiones, dice que esta apertura era una etapa obvia en las FF. MM. “Los espacios ganados por la mujer en la sociedad civil también debían darse al interior. El mundo cambió, las mujeres demostraron que podían desempeñar más roles en la sociedad, y eso también tenía que suceder dentro de las instituciones militares y de policía”.

El Cnel. Castro, comandante de un batallón de 100 cadetes mujeres, dice que gracias a su compromiso, conducta y desempeño, la mujer ha generado un entrenamiento y capacitación donde no hay diferencia de géneros. “En la ESMIC tanto hombres como mujeres realizan los mismos entrenamientos físicos, de tiro, cursos básico de armas y cursos avanzados de combate”, dijo.

“En el alto mando estudian la apertura del espacio para que las mujeres puedan ingresar al arma de artillería. Por ello creamos el Observatorio de Equidad de Género, Seguridad y Fuerza Pública”, aseguró.

Primero en el país, segundo en Latinoamérica, este observatorio que ya cumple siete años de trabajo, responde a un interés investigativo debido a distintas situaciones generadas por la presencia de mujeres en una institución netamente masculina durante 102 años.

“El observatorio es modelo para ser aplicado en otras fuerzas y tiende a posicionarse como el centro consultivo en la materia más importante de las FF. MM”, dijo el Cnel. Castro.

La fuerza pública colombiana adelanta un proceso articulado en la participación de la mujer, en el que “buscamos alcanzar algún día los niveles de inclusión femenina logrados por países como los Estados Unidos e Israel”, concluyó el Cnel. Castro.

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