Formación militar de cara al futuro en Perú

Military Training Looks to the Future in Peru

Por Geraldine Cook/Diálogo
noviembre 06, 2017

En los pasillos de la Escuela Superior de Guerra Aérea de la Fuerza Aérea del Perú (FAP) se respira un ambiente académico único. Es una escuela de altos estándares de calidad y exigencia educativa para los oficiales de la FAP. En sus aulas, los estudiantes escuchan con atención y toman nota sobre la seguridad y la defensa nacional, la planeación estratégica, las operaciones militares y la interacción con la ciudadanía, entre otros temas. Ellos tienen una gran responsabilidad en sus manos al prepararse para ser los nuevos líderes de la institución. “Lo académico ha sido estupendo, muy buenos catedráticos”, dijo el Coronel de la FAP Pablo Patrón, especialista en defensa aérea y estudiante del programa de Alto Mando (PAM). “El nivel académico es superior. Nos hace comprender cómo se desarrolla el aparato estatal, lo que nos proyecta a la gestión pública”. El PAM dura un año y está dirigido a coroneles con mayores posibilidades de ascenso para que perfeccionen sus conocimientos en la concepción, planeamiento, preparación y conducción estratégica dentro del dominio militar, al tiempo que les permite analizar la realidad nacional para la solución de conflictos. “Nuestro objetivo es capacitar a todos los oficiales de la FAP en los diferentes grados para que al terminar sus estudios puedan desempeñarse en cualquier puesto y puedan dirigir nuestra institución”, dijo el Mayor General de la FAP César Augusto Fernández Corbetto, director de la escuela. “Queremos que los oficiales se capaciten y salgan preparados lo mejor posible. Que los que se gradúen sean de calidad y tomen las mejores decisiones en sus asignaciones”. La escuela La Escuela Superior de Guerra Aérea fue fundada en 1946, e inaugurada oficialmente en 1947, tres años antes de que la FAP fuera establecida oficialmente. Sus recintos han funcionado en diferentes localidades militares en Lima, Perú, pero desde 1991 cuenta con instalaciones propias en el distrito de La Molina. Dado que la aviación militar peruana aún estaba en desarrollo, el Coronel de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos Robert C. Orth, fungió como director original de la escuela de 1947 a 1948. La primera promoción de oficiales se graduó en 1950. La institución académica cuenta con un promedio de 250 estudiantes, entre los que se incluyen oficiales de las demás fuerzas militares del país. Los estudiantes son seleccionados por sus respectivas unidades y asignados a tiempo completo a la labor académica durante un año. El personal docente está conformado por militares activos y en retiro y civiles. “Esta escuela es muy solicitada”, dijo el May. Gral. Fernández. Explicó que de un promedio de 80 candidatos anuales, solo ingresan 28 oficiales. Los programas académicos están divididos en diferentes áreas. Y el Ministerio de Educación del Perú está en el proceso de acreditarla como institución oficial de educación superior. El área de Doctrina Militar, por ejemplo, incluye el PMA, el Programa de Comando y Estado Mayor (PCEM), el Programa de Estado Mayor para Oficiales de Servicios y el Programa Táctico. Además de certificarse en sus respectivas áreas de especialización, los alumnos del PMA y el PCEM se gradúan con una maestría en Doctrina y Administración Aeroespacial de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos del Perú. Hay otros programas de diplomado en Investigación y Prevención de Accidentes, Medicina y Psicología Aeronáutica, entre otros. La escuela también realiza pasantías académicas con otras instituciones a nivel nacional e internacional. Por sus aulas han pasados estudiantes oficiales de Argentina, Brasil y Corea del Sur, entre otros. “La interacción con otras fuerzas es muy importante”, dijo el Cnel. Patrón, quien lleva nueve meses de estudios y comparte clases con sus homólogos de la FAP y de las otras armas de su país. “A pesar de que somos del mismo país con una misma bandera y hablamos el mismo idioma, tenemos cosas diferentes, pero compartir con ellos experiencias es muy enriquecedor”, aseguró. Educación de calidad “Es una responsabilidad muy grande ser catedrático de la Escuela de Guerra Aérea. Los oficiales vienen con un alto grado de conocimientos y con una vasta experiencia en liderar importantes unidades de la organización”, dijo Edward Pino Hurtado, asesor docente y coordinador del PAM. “Le damos mucha importancia a la evaluación de los discentes en la toma de decisiones, a la crítica evaluada que los alumnos realizan al proceso de planeamiento. Esto es complejo y difícil, pero es fascinante e importante”. Pino dijo que los programas académicos son vitales para los oficiales ya que les permite ascender en su carrera militar. “El alumno que viene, viene incentivado por muchas razones, por su futuro y su profesión”. La Mayor de la FAP Nadia Maycook, estudiante del PCEM, tiene el incentivo de un futuro así. A tres meses de graduarse, la May. Maycook ha perfeccionado sus conocimientos en el planeamiento y la aplicación operacional del poder aeroespacial en los procesos de la guerra. “Ponemos en práctica todas las herramientas y los medios con los que contamos para poner en practica la guerra”, dijo. “Estoy aprendiendo lo que operativamente no se ve a diario en una unidad administrativa”. La May. Maycook es parte de una promoción integrada de 32 alumnos con cuatro mujeres. “Hemos pasado la etapa difícil de trabajar como hombres-mujeres”, dijo. “Al principio fue más difícil el cambio para ellos y la experiencia para nosotras, pero ahora no, ya no tenemos ninguna dificultad en trabajar en equipo”. Para el Teniente de la FAP Cristian Medina, piloto de helicópteros y estudiante del Programa Táctico, el curso le ha aportado experiencias enriquecedoras, sobre todo en lo relacionado al estudio de la doctrina militar. “Es la primera vez que vemos la doctrina de una manera asertiva, con gente de la especialidad que resuelve las dudas con base al conocimiento, pero más que nada con base en la experiencia”. Sentado en su aula de clase listo para iniciar la sesión académica del día con sus 37 compañeros, el Tte. Medina, dijo que además de la parte académica, la relación con sus 38 compañeros de promoción ha sido fundamental. “Estás con muchas personas y cada persona es un mundo, y entonces aprendes también lo que es la convivencia y el trabajo en equipo”, dijo. “Soy piloto de helicópteros aferrado a la parte operativa y estoy aprendiendo de otros y cómo se desenvuelven en sus áreas”.
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