La naturaleza de las organizaciones criminales transnacionales (OCT) en las Américas está experimentando una profunda y peligrosa evolución. Grupos como el Tren de Aragua y el Cártel de los Soles se han expandido más allá de las actividades criminales tradicionales, aprovechando la complicidad de altos niveles del gobierno y la tecnología avanzada para ejercer un control similar al del Estado y crear nuevos desafíos de seguridad. Esta transformación ha provocado una nueva y decisiva respuesta legal: los países ahora están reclasificando a estos grupos criminales como organizaciones terroristas para combatirlos de manera más eficaz.
La reclasificación de estos grupos como organizaciones terroristas representa una respuesta directa a la naturaleza cambiante de la amenaza. Esta designación mejora las capacidades legales y operativas de los gobiernos. Permite la implementación de sanciones financieras ampliadas, la congelación de activos y el intercambio optimizado de inteligencia y esfuerzos de cooperación a nivel internacional.
En última instancia, este enfoque tiene como objetivo desarticular de manera más eficaz estas organizaciones criminales y su capacidad para operar.
Una ofensiva legal regional
Un número cada vez mayor de países del hemisferio se está sumando a esta ofensiva legal. En una medida decisiva de política de seguridad que ha tenido eco en toda Sudamérica, el Gobierno de Argentina declaró, con meses de diferencia, al Tren de Aragua y al Cártel de los Soles como grupos terroristas, mediante resoluciones conjuntas. El Tren de Aragua es una banda carcelaria venezolana muy violenta que ha expandido sus operaciones criminales por toda las Américas, dedicándose a delitos como la extorsión, el tráfico de drogas y de personas, y el asesinato. El Cártel de los Soles, llamado así por las insignias solares que lucen en las charreteras de los altos mandos militares venezolanos, es una red criminal formada por figuras corruptas del régimen y de las Fuerzas Armadas venezolanos que facilitan el tráfico de drogas y otras actividades ilícitas.
A finales de agosto, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, declaró a través de su cuenta X, que la decisión de declarar al Cártel de los Soles como organización terrorista y narcocriminal garantiza que la organización y sus miembros “ni en la Argentina ni en ningún lugar del mundo van a poder llevar a cabo sus actividades criminales”. Asimismo, agregó, “Maduro y su séquito son narcoterroristas”.
Estados Unidos también ha adoptado una postura firme. En febrero, el Departamento de Estado anunció la designación del Tren de Aragua como Organización Terrorista Extranjera. A finales de julio, el Departamento del Tesoro de los EE. UU. designó al Cártel de los Soles como Terrorista Global Especialmente Designado.
Esta medida forma parte de una tendencia regional más amplia. Países de toda la región han aplicado la misma designación a las redes criminales venezolanas. Además de Estados Unidos y Argentina, países como Ecuador, Perú y Trinidad y Tobago también han clasificado oficialmente al Tren de Aragua como organización terrorista. Mientras tanto, Ecuador y Paraguay han tomado medidas similares contra el Cártel de los Soles, y el Congreso de Perú ha seguido su ejemplo, citando “el grave riesgo que representan sus operaciones para la estabilidad democrática del país”. La República Dominicana también ha condenado al grupo, y el presidente panameño José Raúl Mulino ha manifestado su disposición a considerar una designación similar. En Colombia, el Senado ha votado formalmente para reconocer al Cártel como una organización criminal internacional.
A nivel internacional, el Parlamento Europeo también ha reconocido la amenaza. En septiembre, pidió a la Unión Europea incluir al Cártel en su lista de organizaciones terroristas, señalando que “los cárteles de la droga y las estructuras del crimen transnacional […] apoyan el terrorismo al sostener a grupos armados dentro y fuera de Colombia; para suministrar armas, flujos financieros y refugios seguros a través de la frontera, lo que empeora la inestabilidad regional y socava la soberanía y la democracia de Colombia”, señaló Infobae.
Estudio de caso: El Cártel de los Soles
El Cártel de los Soles ilustra perfectamente por qué se necesita este nuevo marco legal. Como explicó a Diálogo José Javier Díaz, consultor argentino en defensa y seguridad: “El Cártel de los Soles es una peligrosa organización criminal venezolana que fue creciendo en influencia territorial y capacidades económicas, financieras y tecnológicas”.
Añadió que “se apoya en gran medida en la complicidad de las máximas autoridades políticas y militares de Venezuela para expandir sus negocios ilegales, primero dentro de ese país y luego expandiendo su alcance a otras naciones del continente americano y del resto del mundo”. Este nexo entre una organización criminal y un actor estatal ha convertido al Cártel de los Soles en una fuerza única y desestabilizadora, que requiere una respuesta que va más allá de la aplicación tradicional de la ley.
Díaz también advirtió que, “opera con la complicidad de funcionarios políticos y altos mandos militares venezolanos, quienes han sido corrompidos y perciben cifras de varios cientos de miles de dólares por su inacción y ayuda para concretar los diversos delitos de tráfico de drogas, armas, trata de personas y sicariato”.
¿Qué sigue?
La reclasificación de estos grupos como organizaciones terroristas marca un nuevo capítulo en la lucha contra el crimen organizado en las Américas. Como concluyó Díaz, “es esencial la cooperación internacional en la lucha contra esta organización delictiva a través de la colaboración entre países, para compartir información y coordinar operaciones claves, para lograr eficacia en la lucha contra la delincuencia organizada”.
Añadió que la colaboración con aliados como los EE. UU. es vital, ya que “permite compartir información, acceder a nuevas tecnologías y metodologías de investigación, participar en operaciones de diverso carácter para garantizar la seguridad regional, a fin de no dejar que las organizaciones criminales sigan expandiéndose y pongan en peligro la paz en el hemisferio occidental”.