Interdicción marítima, primera línea de defensa contra el narcotráfico

Maritime Interdiction, the First Line of Defense against Drug Trafficking

Por Lorena Baires/Diálogo
julio 10, 2017

Un velo gris opaca el firmamento mientras cae la tarde sobre el océano Pacífico. En el horizonte, se deslizan ligeras dos lanchas patrulleras de ataque de la Fuerza de Tarea Naval Tridente (FTNT), grupo élite de la Fuerza Naval de El Salvador (FNES). A bordo, equipos de militares interceptores mantienen la mira en los alrededores. De pronto, se escucha una alarma de alerta. Una lancha con tres motores fuera de borda cruza el tranquilo paisaje a gran velocidad y en su popa el agua salpica cuatro bultos negros de gran tamaño. Su avance causa sospechas. La voz de mando en una de las patrulleras la tiene el Teniente de Corbeta de la FNES Alejandro Posada, integrante del grupo de Operaciones de Interdicción Marítima de la FTNT, quien ordena posiciones a su equipo mientras observa el radar. En segundos, acelera motores y cambia de rumbo para alcanzar al navío sospechoso. Una segunda lancha patrullera le acompaña como escolta. En su intento de fuga, los lancheros perseguidos lanzan los bultos al mar y la patrullera escolta los intercepta. A los pocos minutos, el Tte. de Corb. Posada les da alcance. Dos giros bruscos alrededor de la lancha bastan para inmovilizar a la pequeña embarcación. Ya controlados y con los paquetes recuperados, los lancheros afirman que los bultos contienen pescado, producto de su trabajo, pero en la radio se escucha con claridad al Teniente de Navío de la FNES Miguel Flores, comandante de la FTNT: “Confirmado, son paquetes sospechosos, podrían tener ilícitos, no es pescado”. Así concluyó uno de los ejercicios de interdicción marítima el pasado 17 de junio, frente a las costas del departamento salvadoreño de Sonsonate. Este tipo de operativos son rutina diaria para los interceptores de la FTNT. Capacitación de alto nivel El equipo de alto perfil operativo es la línea que bloquea el paso de las estructuras del narcotráfico que intentan llevar drogas hacia el norte. Los especialistas se encuentran desplegados 24 horas al día los 365 días al año por los 321 kilómetros que conforman la franja costera salvadoreña, es decir, desde el río Paz, frontera con Guatemala, hasta el golfo de Fonseca, compartido con Honduras y Nicaragua. Siempre están alerta y en posiciones estratégicas. Su nivel táctico especializado se desarrolla gracias al apoyo de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos quienes desde el 2015 los han capacitado y compartido conocimientos sobre abordaje y registro, despeje de habitaciones en buques de gran tamaño, procedimientos de búsqueda e incautación de ilícitos, descenso por cuerdas rápidas para inserciones especiales desde helicópteros, ya sea para capturar o rescatar víctimas y reconocimiento anfibio, entre otros. Los entrenamientos han llegado de grupos especializados como el Mando de Guerra Especial Naval de los Estados Unidos (NAVSOC por sus siglas en inglés), el Destacamento Operacional Alfa de Fuerzas Especiales y las unidades de Fuerzas de Operaciones Especiales como la Tripulación Combatiente de Operaciones Especiales, o los equipos Mar, Aire y Tierra de la Armada estadounidense, todos bajo el patrocinio del Comando Sur de los Estados Unidos (SOUTHCOM). “Nuestros equipos tienen un ciclo de trabajo que comprende tres meses de capacitaciones y tres meses de operaciones en alta mar. Al volver de una capacitación se debe replicar el conocimiento adquirido con el resto de los integrantes de manera tal que todo el tiempo se está aprendiendo y practicando”, explicó el Tte. de Nav. Flores. Los interceptores trabajan con información que proviene en tiempo real desde el Centro de Información de Combate (CIC), una oficina especializada que administra y organiza las operaciones. También llegan alertas provenientes de la Fuerza de Tarea Conjunta Interagencial Sur (JIATF Sur), ubicada en Cayo Hueso, Florida, gracias a la Carta de Acuerdo de la Iniciativa Regional para la Seguridad Centroamericana de enero de 2009. “Como nuestras unidades se encuentran en posición siempre, cuando el CIC nos envía un punto hacia el cual debemos iniciar la travesía, es cuestión de minutos que lleguemos al objetivo. El nivel de riesgo y la cooperación de los sospechosos determinará el nivel de la fuerza que debamos utilizar”, añadió el Tte. de Corb. Posada. Todos los conocimientos adquiridos y desarrollados en el mar son compartidos con las fuerzas navales de Guatemala y Nicaragua, países que comparten frontera marítima con El Salvador. “Gracias al apoyo de SOUTHCOM también hemos realizado ejercicios de recuperación de cargamentos junto con Guatemala. Por ejemplo, un avión C47 lanza un paquete de abastecimiento logístico al mar y nosotros efectuamos el resto de la operación de rescate”, recordó el Tte. de Corb. Posada. Clave del éxito “Estamos esforzándonos por ser una Fuerza Naval de aguas azules, no estamos en puerto, sino mar adentro. Nuestras posiciones estratégicas, las capacitaciones recibidas y el liderazgo actual de nuestra fuerza nos permite alcanzar un alto nivel de éxito en las operaciones navales que desarrollamos”, detalla con orgullo el Capitán de Corbeta DEMN Francisco Mejía Martínez, colaborador en las Operaciones de Interdicción Marítima de la FTNT. De día y de noche, las unidades de interceptores navegan dentro de las 200 millas marinas de soberanía salvadoreña. Esta concepción de maniobra, más la calidad de información que llega al CIC, les permite superar sus propias expectativas. Solo en lo que va de 2017 han logrado incautar 2.522 kilogramos de cocaína, mientras que en 2016 la cifra llegó a 8.708 kg. “Las amenazas van cambiando poco a poco, por eso debemos mantenernos en un alto enfoque de adiestramiento. Siempre en la posición ideal, adentro del mar, para seguir cumpliendo la misión de proteger la seguridad de las 200 millas de mar territorial salvadoreño”, finalizó el Cap. de Corb. Mejía.
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